Con una trayectoria consolidada en sectores como la biotecnología, el reciclaje de agua y las tecnologías aplicadas a energías renovables, Sainz ha desarrollado, desde EXURBIA un modelo que combina ciencia, tecnología y transferencia efectiva de conocimiento hacia el mercado.
En este contexto, Exurbia nace como una iniciativa estratégica centrada en el reposicionamiento de fármacos y productos medicinales mediante el análisis avanzado de patentes, la detección de mecanismos biológicos compartidos y la generación de nuevas hipótesis terapéuticas.
Según explica Enrique Sainz, CEO de Mirnax Biosens y fundador de Exurbia, esta nueva línea se dirige tanto a compañías farmacéuticas como a empresas biotecnológicas y fondos de inversión especializados. Además, su propuesta se completa con servicios de reutilización tecnológica de dispositivos médicos, inteligencia competitiva en propiedad intelectual y análisis de convergencias tecnológicas emergentes, como parte de la estrategia de Mirnax Biosens para acelerar la innovación en salud.
Para Sainz, la narrativa de un CEO y los conceptos de éxito y liderazgo se construyen a partir de una combinación de logros y fracasos:
“También te lleva a vivir en un ecosistema muy innovador, donde, si tienes una determinada visión de negocio a largo plazo, puedes ver que, combinando el conocimiento en áreas como la medicina o las energías renovables con nuevas ciencias —que tienen un ciclo de vida más corto, como la informática o la genética—, esos avances dan lugar a saltos de conocimiento imprescindibles que antes no podían producirse”.
Inquieto y comprometido con su profesión, así como con su pasión por la tecnología y sus aplicaciones al emprendimiento, Sainz afirma:
“Al final, creo que el éxito y el liderazgo dependen de que un grupo de personas crea en lo que haces o en lo que todos hacemos y, más allá del ámbito monetario —que también es importante—, de que desarrolles algo que tenga un impacto significativo en la sociedad. Esto es especialmente evidente en el ámbito en el que nos movemos: la salud, un sector crítico”.
Se habla de una paradoja de la innovación científica. Concretamente, ¿qué volumen de conocimiento desaprovechado existe en las patentes y por qué el sistema sigue sin ser capaz de activarlo?
El sistema actual es bastante ineficiente. Es eficiente a la hora de crear propiedad intelectual, pero no tanto en su aprovechamiento, por varios motivos. El principal es la falta de un hilo conductor entre la creación del conocimiento y su transformación en aplicaciones preindustriales o su llegada al mercado.
Desde EXURBIA trabajamos precisamente en ese punto de conexión entre ciencia y aplicación. En el ámbito de la salud, este proceso es especialmente complejo: requiere muchos años de trabajo, una gran inversión y una estructura perfectamente organizada. En España, la creación de conocimiento —especialmente desde el ámbito público— es, en muchos casos, de gran calidad. Sin embargo, la transferencia de ese conocimiento al mercado falla con frecuencia, en parte por la falta de colaboración práctica con las empresas.
Todo ello exige una inversión sostenida y escalonada, adaptada a los distintos niveles de riesgo. En este contexto, Exurbia, se posiciona como un agente activo en la generación de innovación.
¿En qué momento dejan de analizar para empezar a crear nuevas oportunidades tecnológicas?
En realidad, no dejamos de analizar. Exurbia nace de la experiencia práctica acumulada dentro del ecosistema CANAAN y de proyectos anteriores desarrollados desde Mirnax Biosens. Por ejemplo, fuimos pioneros a nivel mundial en el uso de inteligencia artificial para desarrollar test diagnósticos en enfermedades de alta prevalencia, como ciertos tipos de cáncer o patologías cardiovasculares.
Este enfoque continuo, basado en la observación, el análisis y la validación, forma parte de la estrategia de EXURBIA para identificar oportunidades donde otros solo ven información dispersa.
¿Qué ocurre dentro de ese “sandbox” que no pueden hacer los sistemas tradicionales de vigilancia tecnológica?
Cuando se crea una empresa, se establecen unos objetivos. Sin embargo, gran parte del conocimiento existente ya ha sido generado previamente. Desde EXURBIA, estimamos que el 90% de la propiedad intelectual está “durmiente”: papers que no han tenido aplicación, patentes que no se han explotado o han expirado, y ensayos clínicos cuyos resultados no han llegado al mercado.
Para acceder a ese conocimiento es necesario contar con motores de búsqueda avanzados y un criterio científico muy preciso, capacidades que hemos desarrollado dentro del ecosistema como parte de una estrategia orientada a activar ese conocimiento latente.
Somos pioneros en haber alcanzado resultados incluso antes de constituir formalmente Exurbia, mediante un modelo orgánico y en continuo crecimiento impulsado. Este modelo integra tanto la validación de hipótesis en productos y servicios sanitarios como su certificación y legalización.
¿Cómo logran identificar mecanismos biológicos compartidos entre fármacos aparentemente no relacionados?
Ese es precisamente uno de nuestros principales activos. Es necesario saber acceder a las bases de datos adecuadas y contar con el conocimiento científico suficiente para alimentar correctamente los algoritmos. Este know-how se ha desarrollado progresivamente dentro del ecosistema Mirnax Biosens, permitiendo alcanzar tasas de validación superiores al 97% en nuestras hipótesis sobre productos o tecnologías con potencial de mercado.
¿Qué señales indican que una tecnología puede aplicarse en otro contexto clínico?
La clave está en la correlación entre principios activos, líneas moleculares, tecnologías existentes y datos de ensayos clínicos. Desde EXURBIA, el análisis continuado de publicaciones científicas permite identificar patrones que demuestran la coherencia entre teoría y práctica.
¿Dónde reside la verdadera disrupción de Exurbia frente a los enfoques tradicionales?
Hemos sido la primera empresa en sustituir de forma efectiva ensayos clínicos en pacientes por ensayos in silico. Hemos correlacionado biomarcadores con grandes bases de datos de ensayos clínicos, replicando resultados con alta precisión. Sin embargo, esto solo tiene valor si se logra llevar al mercado. Por ello, desde EXURBIA se ha desarrollado un segundo módulo que transforma la base teórica en una realidad certificable ante organismos reguladores, como parte de una estrategia integral de innovación.
¿Cómo se valida una hipótesis generada por inteligencia artificial?
Debe validarse con un alto grado de certeza. En nuestro caso, trabajamos con probabilidades de éxito superiores al 97%, lo que reduce significativamente el riesgo de inversión en un sector altamente exigente. Este enfoque responde a los estándares científicos y tecnológicos que impulsamos desde Mirnax Biosens.
¿Cómo impacta esto en el modelo de negocio?
Exurbia no es solo una consultora. Combina dos líneas de actividad: por un lado, presta servicios a grandes compañías y hospitales para optimizar costes o reposicionar productos; por otro, desarrolla sus propias oportunidades de mercado, creando soluciones que posteriormente pueden ser transferidas o comercializadas.
¿El futuro de la innovación pasa por recombinar lo existente?
Sin duda, seguirá siendo necesario generar nuevo conocimiento. Sin embargo, gran parte del saber acumulado a lo largo de la historia ya existe. Desde Mirnax Biosens, creemos que utilizarlo de forma inteligente puede generar avances significativos en periodos mucho más cortos, activando el potencial de innovación que hoy permanece infrautilizado.









