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Talia Chetrit desembarca en España con «Bunny», una exposición sobre la ficción íntima de la fotografía

Del 5 de junio al 30 de agosto, el Museo Lázaro Galdiano acoge, dentro de la Sección Oficial de PHotoESPAÑA, «Bunny», la primera exposición individual en España de Talia Chetrit (Nueva York, 1982), una de las autoras que con mayor lucidez ha situado la fotografía contemporánea ante sus propias tensiones internas. La muestra, presentada gracias a FUNDACIÓN LOEWE, reúne una veintena de imágenes que atraviesan distintas etapas de su trayectoria, desde sus primeros trabajos hasta piezas inéditas, y propone una lectura de la imagen como territorio de deseo, control, representación y ambigüedad.
Talia Chetrit Attached, 2026 inkjet print 16,8 x 24,4 cm / 6.6 x 9.6 in edition of 4 + 2 AP Courtesy of the artist and kaufmann repetto Milan / New York, Sies + Höke, Düsseldorf, and Hoffman Donahue, New York / Los Angeles.

Conocida en los ámbitos del arte y de la moda por una práctica deliberadamente incómoda, Chetrit ha construido un lenguaje donde la identidad, la sexualidad y los mecanismos de producción visual aparecen sometidos a una observación crítica. Sus obras no se limitan a mostrar cuerpos, escenas domésticas o vínculos familiares: interrogan la forma en que esas imágenes se fabrican, circulan y se ofrecen a la mirada. En su universo, la cámara no permanece oculta como un instrumento neutro, sino que irrumpe como parte del problema. El estudio, la pose, el encuadre y la propia construcción de la escena quedan expuestos como elementos activos de una dramaturgia visual.

«Bunny» permite adentrarse en esa zona inestable donde la fotografía deja de ser un mero documento para convertirse, al mismo tiempo, en medio, objeto y pregunta. La artista trabaja con autorretratos escenificados, imágenes familiares, naturalezas muertas inquietantes y representaciones directas del cuerpo. En muchas de ellas, lo íntimo se presenta atravesado por una conciencia casi quirúrgica de la puesta en escena. Lo privado aparece, pero nunca de manera inocente; lo real se ofrece, pero siempre contaminado por la actuación.

Ese juego entre verdad y artificio constituye uno de los núcleos conceptuales de la exposición. Chetrit ha explicado que, aunque el espectador sepa que un momento es performativo, también percibe que dentro de esa actuación existe una realidad incrustada. Ahí se abre el campo de tensión que interesa a la artista: la imagen como pacto ambiguo entre aquello que se dirige y aquello que se escapa, entre la voluntad de control y la aparición de lo imprevisto.

La presencia de su pareja, Denis, y de su hijo Roman en algunas fotografías introduce una dimensión especialmente reveladora. Chetrit oscila entre la dirección consciente de sus sujetos y la documentación de aquello que ocurre delante de la cámara. La infancia, por su propia condición, desestabiliza el dominio de la escena: un niño pequeño no responde plenamente a la lógica de la pose, rompe el artificio, introduce una verdad difícil de domesticar. Con los adultos, en cambio, la actuación se vuelve más contenida, más confusa, más difícil de leer. Esa diferencia permite a la artista explorar cómo se construyen la percepción, la creencia y el deseo a través de las imágenes.

Talia Chetrit Ella/Plastic Bottle, 2026 inkjet print 179,8 x 90,4 cm / 70.8 x 35.6 in edition of 4 + 2 AP Courtesy of the artist and kaufmann repetto Milan / New York, Sies + Höke, Düsseldorf, and Hoffman Donahue, New York / Los Angeles.

La selección reunida en el Museo Lázaro Galdiano refleja algunos de los temas persistentes de su obra. Hay retratos, tableaux fotográficos y objetos detenidos en una quietud perturbadora. Hay cuerpos, habitaciones, gestos, escenas familiares y fragmentos cotidianos que parecen suspendidos fuera del tiempo. En ocasiones, las composiciones evocan una cierta herencia pictórica clásica, aunque atravesada por una sensibilidad contemporánea que desconfía de cualquier belleza demasiado estable. La imagen seduce, pero también incomoda; atrae, pero deja al descubierto una grieta psicológica.

En ese desplazamiento entre lo visible y lo oculto se sitúa la potencia de «Bunny». Las fotografías de Chetrit sugieren narraciones íntimas sin cerrarlas del todo. Cada escena parece contener una historia, pero también su interrupción. Nada se entrega por completo. La artista trabaja precisamente en esos bordes donde el sentido deja de ser compacto y empieza a descomponerse. Como ella misma ha señalado, su vida personal y su archivo de imágenes funcionan como materiales desde los que discutir las dinámicas de poder. Le interesa menos la cohesión perfecta de una serie que aquello que aparece cuando la concisión se rompe.

La exposición refuerza esa idea mediante una disposición de escalas diversas. Algunas impresiones en blanco y negro reclaman una mirada próxima, casi silenciosa, como si el espectador tuviera que acercarse a una confidencia incómoda. Otras fotografías en color, de gran formato, imponen su presencia física y ocupan el espacio con una intensidad frontal. Entre unas y otras se construye una secuencia rítmica que no solo muestra imágenes, sino que modela el acto mismo de mirar.

Talia Chetrit Nipple / Chain, 2012 silver gelatin print 50,8 x 40,6 cm / 20 x 16 in edition of 4 + 2 AP Courtesy of the artist and kaufmann repetto Milan / New York, Sies + Höke, Düsseldorf, and Hoffman Donahue, New York / Los Angeles.

La iluminación cruda, las poses desafiantes y la precisión compositiva introducen una tensión constante entre vulnerabilidad y dominio. En Chetrit, la intimidad nunca aparece desligada de la autoría. Fotografiar implica elegir, encuadrar, exponer, ocultar, dirigir o permitir que algo suceda. Esa conciencia convierte su trabajo en una investigación sobre la fotografía en la era de la sobreexposición: qué hacemos con las imágenes, pero también qué han hecho las imágenes con nosotros.

La propia artista vincula esa pregunta con el tiempo presente. Tras el impacto del COVID y en medio de un paisaje marcado por la pérdida, Chetrit se pregunta qué ha ganado la sociedad, qué ha decidido valorar, qué ha dejado atrás y de qué manera puede seguir avanzando. Su fotografía no ofrece una respuesta complaciente. Más bien abre un espacio de fricción donde la imagen se convierte en una forma de pensamiento.

Talia Chetrit Street Self-Portrait #2, 2015 inkjet print 81,2 x 55,8 cm / 32 x 22 in Courtesy of the artist and kaufmann repetto Milan / New York, Sies + Höke, Düsseldorf, and Hoffman Donahue, New York / Los Angeles.

Nacida en Nueva York en 1982, Talia Chetrit comenzó a fotografiar a los 13 años, después de improvisar un cuarto oscuro en el armario de la lavandería de la casa de sus padres. Desde entonces, su obra se ha presentado en instituciones como el Whitney Museum of American Art de Nueva York, el Palais de Tokyo de París, el LACMA de Los Ángeles, el MAXXI de Roma, el Museo de Arte Contemporáneo de Miami, el Wadsworth Atheneum Museum of Art de Hartford y el Kölnischer Kunstverein de Colonia, entre otros espacios.

Su trabajo ha recibido atención de publicaciones como Artforum, Art in America, Frieze Magazine, The New York Times y The New Yorker. Entre los libros dedicados a su obra figuran «Showcaller», publicado por MACK en 2018, y «Joke», editado también por MACK en 2022. Con «Bunny», PHotoESPAÑA incorpora a su Sección Oficial una propuesta que entiende la fotografía como una superficie de deseo, memoria, poder y sospecha; un lugar donde la vida privada no se exhibe simplemente, sino que se convierte en materia crítica para pensar el presente.

Talia Chetrit Tea Set, Fan, Bra, 2024 silver gelatin print 32,7 x 22,9 cm / 12.9 x 9 in edition of 4 + 2 AP Courtesy of the artist and kaufmann repetto Milan / New York, Sies + Höke, Düsseldorf, and Hoffman Donahue, New York / Los Angeles.

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