Urban Beat Contenidos

“El entusiasmo”, de Pablo Remón: la ficción como refugio ante la crisis de la vida

Es verano en un pequeño pueblo, la noche vibra según "Dream Baby Dream" y entre el frontón y la verbena, una chica y un chico se encuentran por azar y el amor, por un instante, parece posible. Así arranca "El entusiasmo", el nuevo montaje de Pablo Remón —autor y director—, una producción del Centro Dramático Nacional en colaboración con Teatro Kamikaze, permanecerá en cartel hasta el 28 de diciembre en el Teatro María Guerrero de Madrid.

La escena inicial, bañada en penumbra, da paso a una escenografía luminosa donde aparecen Toni y Olivia, una pareja de cuarentones que atraviesa una crisis silenciosa. Él, profesor universitario y escritor frustrado; ella, periodista y madre de familia que ha perdido la brújula del deseo. Los interpretan Francesco Carril y Natalia Hernández, acompañados por Raúl Prieto y Marina Salas, que encarnan a una veintena de personajes secundarios que pueblan la vida —real o imaginaria— de los protagonistas.

La estructura del texto se aleja del relato lineal para adentrarse en un juego de voces, saltos temporales y fragmentos narrativos que se cruzan con entrevistas, recuerdos y ensoñaciones. El resultado es una obra donde la ficción y la vida se contaminan mutuamente. En palabras del propio Remón, “la pieza aborda varias crisis: la de la mediana edad, que es existencial y profunda, y la crisis de la narración: cómo seguimos contándonos historias y cómo nos contamos a nosotros mismos. ¿Somos los autores o los personajes de nuestra vida?”

El entusiasmo explora, con ironía y ternura, esa línea difusa entre lo vivido y lo imaginado. Toni, incapaz de escribir la novela que lleva años persiguiendo, intenta reconstruir su identidad a través de la escritura. Su bloqueo creativo es el espejo de su vacío vital. Como explica Remón, “Toni necesita volver a escribir para sentirse autor de su vida. La capacidad de narrarse a uno mismo está ligada a la posibilidad de entender dónde estás y quién eres”.

El título de la obra es, en sí mismo, una declaración de intenciones. “Entusiasmo”, del griego enthousiasmos, aludía al poeta poseído por las musas. En esta obra, esa posesión se convierte en metáfora del impulso creativo que da sentido a la existencia. “La gran pregunta es: ¿qué nos posee? Si no es el entusiasmo, la imaginación o la creación, nos invaden las neurosis”, reflexiona el autor.

Para Francesco Carril, el personaje de Toni intenta recuperar ese fuego interior mediante la escritura, una forma de libertad y refugio. “Escribir lo entusiasma, aunque no sea una solución. Es una manera de seguir respirando”, explica el actor. En cambio, Olivia busca un sentido diferente. “No sabe qué la haría feliz. Ama a sus hijos, pero duda de si los eligió. Se pregunta qué necesita para sentirse viva o entusiasmada”, comenta Natalia Hernández, que construye a una Olivia llena de contradicciones.

La obra multiplica las voces a través de un reparto coral. Marina Salas y Raúl Prieto asumen múltiples papeles —los hijos, la madre, el psicólogo, la amante, el hermano— y amplían el universo íntimo de la pareja. Salas destaca que “la escritura de Remón no se reduce al núcleo principal; crea un mundo donde cada personaje podría protagonizar su propia obra”. Prieto añade que “jugamos con lo real y lo imaginario, porque muchos de los personajes existen solo en la mente de Toni u Olivia”.

Fiel a su estilo, Remón combina reflexión y humor. Aunque El entusiasmo aborda temas densos —la madurez, el desengaño, la pérdida del sentido—, lo hace desde la ligereza y la sátira. “Es una forma de mirar el mundo”, afirma el dramaturgo. “Hay ironía, diversión, un reírnos de nosotros mismos. El humor permite acercarse al público sin que se dé cuenta, y detrás de la risa aparecen las preguntas”.

Natalia Hernández lo resume con una frase que condensa la filosofía del montaje: “El clown más divertido es el que sufre. Como nosotros sufrimos buscando el entusiasmo, el espectador disfrutará viéndonos hacerlo”. Su compañero Carril coincide: “En las obras de Pablo, primero te ríes y luego te emocionas. El humor abre la puerta al dolor y a la ternura”.

La puesta en escena, diseñada por Mónica Boromello, se presenta como un espacio minimalista de madera, mutable, que se transforma poco a poco en una casa: un símbolo del intento de construir una vida, una historia. Remón lo define como “una caja vacía donde puede pasar cualquier cosa, un lienzo en blanco que evoca el inicio de la escritura”. La escenografía se complementa con proyecciones en directo que expanden el juego entre realidad y ficción.

La iluminación de David Picazo aporta matices emocionales a las escenas, mientras que el vestuario de Ana López Cobos —dominando los tonos ocres y marrones— refuerza la atmósfera cálida y a la vez melancólica del montaje. El diseño sonoro de Sandra Vicente actúa como una respiración que acompaña los estados internos de los personajes, remarcando los momentos de ruptura o de revelación.

Con El entusiasmo, Pablo Remón regresa al Centro Dramático Nacional tras La pira (2020) y Los farsantes (2022), confirmando su posición como una de las voces más lúcidas del teatro español contemporáneo. En esta nueva creación, profundiza en su territorio habitual: la relación entre la ficción y la identidad, entre el relato que construimos y la vida que realmente vivimos.

La obra, en el fondo, plantea una pregunta universal: ¿cómo se mantiene encendida la llama del entusiasmo cuando la rutina, el cansancio o la edad amenazan con apagarla? Y lo hace desde la ironía y la ternura, sin solemnidad, con la inteligencia de quien sabe que el humor es una forma de resistencia.

Porque El entusiasmo no es solo una historia sobre una pareja al borde del desencanto; es también una reflexión sobre el poder de la imaginación para reinventarse, sobre la necesidad de seguir narrando incluso cuando la trama de la vida parece agotada. En el escenario del Centro Dramático Nacional, la ficción se convierte en una tabla de salvación, una casa que se construye y se derrumba a la vez, un espejo donde Toni y Olivia —y quizás también nosotros— buscan recuperar el sentido de lo vivido.

El entusiasmo se representa en Madrid hasta el 28 de diciembre de 2025, y posteriormente emprenderá gira por varias ciudades españolas. Un montaje brillante y emocionalmente complejo, que nos recuerda que, a pesar del cansancio y las derrotas, todavía podemos ser poseídos —aunque sea por un instante— por la fuerza misteriosa del entusiasmo.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

Angélica Liddell se extrae sangre en pleno escenario, y da una vuelta de tuerca a su show desquiciado de la mano de Yukio Mishima

A las 5:45 de la madrugada, cuando incluso los pájaros bostezan y las farolas dudan entre seguir alumbrando o entregarse al amanecer, un grupo de valientes —o insomnes irremediables— acudió al estreno de “Seppuku”, la nueva ceremonia de autoflagelación estética de Angélica Liddell que supuestamente homenajea en su centenario a Yukio Mishima (1925-1970), un influyente y multifacético escritor japonés, considerado uno de los autores más importantes de la posguerra . Allí estaban, los espectadores disciplinados y expectantes, dispuestos a recibir lo que la gurú de la vanguardia teatral ha decidido servir este año: una invitación al suicidio, sangre fresca, y la promesa de que el teatro todavía puede ser una liturgia… siempre y cuando uno esté dispuesto a dejar la razón en la puerta. Dos enfermeros extraen dos bolsas de sangre a Liddell , que luego es usada para escribir caracteres nipones y teñir una gasa, mientras algunos espectadores caen desmayados por esta pornografía del dolor innecesaria y amarillista que podría parecer transgresora, pero es solo una burda insinuación iconoclasta de vampiros sin gracia intelectual, rebeldes abrumados por un escenario lleno de bilis y sangre. Es realmente indignante que Temporada Alta no solo permita, sino que celebre este tipo de espectáculos cuyas entradas, por cierto, se agotaron en 5 minutos ¿Dónde están los límites legales de esta clase de montajes, que enarbolan la pornografía de la violencia, el dolor y la apología del suicidio?

El “Big Bang” de Temporada Alta reúne a más de cien programadores y consagra a Girona como faro de la escena contemporánea

Temporada Alta abre una nueva edición del “Big Bang”, el fin de semana del festival consagrado a la creación contemporánea, convertido ya en uno de los escenarios predilectos para programadores internacionales en busca de obras audaces y nuevos nombres con proyección. Desde hoy y hasta el domingo 23 de noviembre, Girona y Salt se transforman en un epicentro creativo que reunirá a más de un centenar de profesionales del sector —directores, dramaturgos, programadores, escenógrafos y gestores culturales— procedentes de todo el mundo con un único propósito: descubrir la vitalidad escénica del territorio y estimular futuras alianzas y coproducciones.

El clamor indómito de “Numancia” regresa a los Teatros del Canal

La voz desgarrada que Miguel de Cervantes imprimió en “Numancia” —ese alegato colectivo contra la imposición del poder y la mutilación de la libertad— volverá a resonar, honda y pertinaz, en los Teatros del Canal a partir del 9 de diciembre. La Comunidad de Madrid presenta una nueva y ambiciosa producción del clásico, amparada por el sello Creación Canal y dirigida por José Luis Alonso de Santos, que firma además la versión del texto. Sobre el escenario, un elenco de veinte intérpretes liderado por Arturo Querejeta y la siempre magnética Pepa Pedroche reaviva la tragedia del pueblo numantino con una energía casi ritual.

También te puede interesar

“Metamorfosis”: el latido eterno de Ovidio en el arte universal

La historia del arte occidental podría resumirse, en parte, como una larga conversación con Ovidio. Ese poeta capaz de mezclar deseo y desgarro, seducción y traición, fascinación y culpa, ha vuelto a convocar a los grandes maestros en una muestra que promete ser uno de los hitos museísticos de 2026. Bajo el título “Metamorfosis”, el Rijksmuseum de Ámsterdam y la Galleria Borghese de Roma han tejido una alianza que cruza siglos, geografías y estéticas para explorar cómo los relatos del antiguo latino siguen reverberando en las manos de quienes lo pintaron, modelaron o reinterpretaron a lo largo del tiempo.

La “Peste porcina africana”, los jabalíes exterminados y la explotación industrial de cerdos

Hay muertes limpias y muertes sucias. Hay muertes necesarias y muertes imprescindibles. Las primeras son rápidas, eficientes, cómodas para quien dispara y para quien ordena disparar. Las segundas son largas, viscosas, hechas al fuego lento de los cocidos madrileños, aparecen en portadas de chefs de renombre, se venden con la solvencia de boletines gastronómicos oficiales porque revelan quiénes somos y qué estamos dispuestos a tolerar, según nuestro paladar exquisito. En Aragón —como en tantos otros rincones que no desean mirarse al espejo de su propia ignominia— se ha optado sin pudor por la primera: treinta euros por jabalí abatido, un incentivo tarifado para una cacería con estética de política sanitaria. Un pago que pretende maquillar su verdadera naturaleza: una gestión basada en disparar antes que pensar. Matar al ser enfermo, al ser diferente, al que incordia la economía neoliberal. La “Peste Porcina Africana” es un pretexto más: “primero extermina, luego piensa”, sobre todo si quieres seguir degustando la carne porcina, en teoría, limpia de todo germen humanista insensato. La hipocresía es manifiesta y cruel. Abrumadora. Con los paliativos de una muerte limpia.

Mujeres ante el objetivo: historia, técnica y libertad en la España decimonónica

El Museo Nacional del Romanticismo ha inaugurado la exposición “Retratadas. Estudios de mujeres”, un proyecto que, bajo la mirada historiográfica de Stéphany Onfray, propone una revisión crítica del papel de las mujeres en la cultura fotográfica del siglo XIX español. La muestra, que reúne 152 fotografías y objetos vinculados al mundo visual decimonónico, explora la manera en que las mujeres de aquel tiempo no solo posaron ante las cámaras, sino que también se apropiaron activamente de este nuevo lenguaje para expresarse, transformarse y participar en la creación de imaginarios visuales todavía hoy vigentes. La muestra podrá apreciarse hasta el 25 de enero y estará acompañada de un amplio programa de actividades.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias