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“The Studio” arrasa, “The Pitt” emociona y “Adolescence” hace historia: así fueron los Emmy 2025

La ceremonia de los Emmy 2025 no fue un simple desfile de estatuillas y aplausos ensayados, sino un relato en directo de cómo la televisión todavía sabe sorprender. Entre discursos que temblaban de emoción, récords demolidos y silencios cargados de política, la noche se convirtió en un caleidoscopio de momentos que ya forman parte de la memoria reciente de la televisión contemporánea.
Stephen Graham, Owen Cooper y Erin Doherty vieron reconocido su trabajo en Adolescencia.

El reinado dramático lo reclamó The Pitt, un drama médico que, contra todos los pronósticos iniciales, se alzó con el título de Mejor Serie de Drama. Su victoria descolocó a quienes daban por seguro el triunfo de otras producciones, y se redondeó con el Emmy a Mejor Actor Dramático para Noah Wyle. El intérprete, eterno aspirante desde los días de ER, rompió al fin su maldición de nominaciones. Su discurso, breve y sincero, estuvo dedicado a los profesionales sanitarios: “a quienes están de guardia y a los que salen de ella”. La sala vibró no sólo por el premio, sino porque la justicia televisiva se había demorado demasiado en llegar.
Si en el drama hubo sorpresa, en la comedia se desató un auténtico terremoto. The Studio, producción de Apple TV+, arrasó con una cosecha inigualable: trece galardones en una sola temporada, un récord absoluto que la encumbró por encima de marcas históricas. Mejor Serie de Comedia, Mejor Actor para Seth Rogen, reconocimientos de guion y dirección: la serie lo tomó todo. Rogen y Evan Goldberg, con sonrisas incrédulas, aceptaron la avalancha de premios sin disimular el asombro. El fenómeno cómico no solo se consolidó, sino que dejó claro que su sátira contra la propia industria televisiva es también la clave de su fuerza.

Katherine LaNasa y Noah Wyle ganaron premios por sus papeles en The Pitt

En la arena de las series limitadas, Adolescence confirmó lo que muchos intuían: seis premios la coronaron como Mejor Serie Limitada y consolidaron su prestigio. La gran sorpresa estuvo en Owen Cooper, de apenas quince años, convertido en el ganador más joven en la categoría de reparto dentro de este formato. Su voz aún temblorosa cargaba con el peso de la historia. A su lado, Erin Doherty también fue celebrada como Actriz de Reparto en Limited Series. Entre ambos, encarnaron esa frágil línea entre la adolescencia y la madurez, convertida en materia televisiva.
El favoritismo de Severance se resquebrajó en esta edición: aunque partía como caballo ganador, no arrasó. Aun así, sumó reconocimientos vitales: Britt Lower triunfó como Mejor Actriz Dramática, Tramell Tillman como Mejor Actor de Reparto en Drama y Katherine LaNasa —en este caso por The Pitt— como Mejor Actriz de Reparto Dramática. Un botín que sostuvo el prestigio de la serie, aunque no le permitió imponerse con la contundencia esperada.
En el territorio de la comedia de reparto, Jeff Hiller brilló por su papel en Somebody Somewhere, mientras que la veterana Jean Smart volvió a reinar con un nuevo Emmy por Hacks, acumulando ya cuatro en esta categoría. Hannah Einbinder, su compañera de elenco, recogió también el galardón como Actriz de Reparto y se encargó de encender el escenario con un discurso que se convirtió en noticia. Mezcló ironía con activismo, remató con un “Free Palestine” y, con ello, convirtió su intervención en un gesto de riesgo que atravesó la ceremonia y la memoria del público.

El equipo de 'Late Show With Stephen Colbert' celebrando su esperado triunfo en los premios Emmy.

Las categorías de variedades y realities no se quedaron atrás en intensidad. The Late Show with Stephen Colbert ganó el Emmy a Mejor Talk Series en lo que sonó a despedida solemne, justo tras anunciarse su final. En el ámbito de los realities, la gran sorpresa fue The Traitors, que arrebató la victoria a clásicos como Survivor, Top Chef o RuPaul’s Drag Race. Y en especiales en vivo, el 50º aniversario de Saturday Night Live se coronó como Mejor Variety Special, recordando que el veterano programa sigue siendo un referente cultural.
Uno de los detalles más curiosos vino de la mano del anfitrión, Nate Bargatze, quien instaló un reloj para medir los discursos de aceptación. La regla era singular: si el premiado se pasaba del tiempo, se restaba dinero de una donación; si terminaba antes, se añadía. El resultado fue inesperado: 350.000 dólares destinados a los Boys & Girls Clubs of America. Un juego convertido en gesto solidario que añadió un matiz filantrópico a la gala.

La estrella de What We Do in the Shadows, Javier Bardem, vistió una keffiyeh en una muestra de apoyo a los palestinos.


Los momentos memorables se acumularon. Hannah Einbinder, con su pin de Artists4Ceasefire, llevó la política al escenario. Owen Cooper, adolescente y primerizo, emocionó con su fragilidad coronada por un Emmy. Cristin Milioti conquistó su primera estatuilla por The Penguin, entre lágrimas y bromas sobre haber escrito el discurso en notas de terapia. Y Noah Wyle, ese médico televisivo que parecía condenado a quedarse en la sombra de los nominados perpetuos, cerró el círculo con un Emmy al fin en sus manos, arrancando una ovación catártica que pareció sanar una vieja deuda.
En suma, los Emmy 2025 fueron cualquier cosa menos previsibles. Hubo récords pulverizados, veteranos reivindicados, jóvenes que irrumpieron con fuerza y discursos que recordaron que la televisión no vive en una burbuja: respira lo mismo que respira la calle, lo político, lo humano. La gala fue un espejo imperfecto pero revelador, donde la comedia ridiculizó al sistema, el drama sanó viejas heridas y la adolescencia se convirtió en triunfo. La televisión, ese arte que algunos creen menor, volvió a demostrar que es el escenario más inmediato y feroz para narrar lo que somos.

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