Urban Beat Contenidos

La pintura como refugio: Javier Garcerá transforma el Palacio de Cibeles con “El pico al aire”

CentroCentro cierra su calendario expositivo de producción propia de 2025 con una propuesta que apela al silencio en tiempos de saturación visual. “El pico al aire”, primera exposición monográfica institucional del artista Javier Garcerá en Madrid, ocupa la planta cuarta del Palacio de Cibeles hasta el 3 de mayo de 2026. Comisariada por Isabel Tejeda, la muestra se despliega como una gran instalación pictórica que dialoga de forma directa con la arquitectura del edificio y con el pulso acelerado de la contemporaneidad.

La exposición reúne más de medio centenar de obras, de las cuales cerca de una veintena han sido creadas específicamente para esta ocasión. Lejos de concebirse como una simple suma de piezas, el proyecto propone una experiencia inmersiva en la que pintura, espacio, luz y silencio se articulan como un único cuerpo. El visitante no recorre una sala: atraviesa un estado.

Desde el primer momento, “El pico al aire” plantea una invitación explícita al sosiego y la contemplación. El color —contenido pero vibrante—, la disposición de las obras y el uso deliberado de la luz generan ámbitos que buscan suspender el ruido exterior y, con él, la agitación interior. En uno de los núcleos de la exposición, una pieza de gran formato adopta la estructura de un retablo, un recurso que Garcerá ha explorado en etapas anteriores de su trayectoria. Aquí, ese dispositivo pictórico establece un diálogo directo con la monumentalidad del Palacio de Cibeles: el espacio central se transforma simbólicamente en un ábside, un lugar de recogimiento donde la pintura actúa como umbral hacia la quietud.

Isabel Tejeda subraya el posicionamiento del artista ante la cultura visual contemporánea: una actitud crítica que no renuncia a la poesía. Frente a la vida vertiginosa y al consumo incesante de imágenes —decenas por segundo— que empujan a una mirada superficial y poco reflexiva, Garcerá propone otra forma de ver. No se trata solo de observar, sino de demorarse, de mirar hacia dentro. Sus pinturas funcionan como superficies de entrada: el espectador se reconoce en ellas y, casi sin advertirlo, se adentra en su interior.

Las obras presentadas alternan grandes lienzos de seda con dibujos sobre papel japonés, ampliando el registro técnico y formal de un lenguaje pictórico construido a lo largo de décadas. En ellas conviven referencias a la historia del arte —de Fra Angelico a Manet— con iconografías ligadas al entorno inmediato del artista: su espacio de trabajo, su vida cotidiana y afectiva. A estas capas se suman imágenes de naturalezas abandonadas, arquitecturas en ruina o en pleno proceso de mudanza, escenarios transitorios que actúan como metáforas de un mundo en permanente desplazamiento.

Para Tejeda, las pinturas de Garcerá están “preñadas de signos”. Son obras atravesadas por referencias metalingüísticas, pero también por una carga afectiva y una energía emocional que las alejan del distanciamiento frío. Desde esa poética, la exposición aborda cuestiones urgentes del presente: la crisis ecológica, la desigualdad, la precariedad global y la necesidad de recuperar valores éticos y espirituales. Sin proclamas ni estridencias, las piezas reclaman silencio, introspección y una forma de atención que hoy parece en retirada. Una llamada, en palabras de la comisaria, a recuperar la inocencia perdida.

El propio título de la muestra encierra una clave conceptual. “El pico al aire” alude a una de las cualidades que Juan de la Cruz atribuía al pájaro solitario, figura alegórica del alma contemplativa: mantener el pico levantado como gesto activo, abierto a lo que está por venir. A esta referencia se suma la influencia de Goethe, en particular de su poemario Diván entre Oriente y Occidente, donde el autor alemán tendía puentes entre tradiciones culturales aparentemente opuestas. En ese cruce de miradas —mística, poética, ética— se sitúa el proyecto de Garcerá.

Nacido en Puerto de Sagunto en 1967, Javier Garcerá reside en Madrid desde hace más de veinticinco años. Llegó a la ciudad tras obtener una beca de la Casa de Velázquez, después de haber vivido en Roma, Milán y París. Su trayectoria se distingue por una coherencia estética sostenida y una profundidad poética que han consolidado una voz singular dentro del arte contemporáneo. A través de registros técnicos complejos, desarrollados a lo largo de una carrera extensa, su pintura alcanza una potencia visual contenida, reconocible, que busca el conocimiento y el entendimiento mediante discursos críticos vinculados a una poética de lo sublime sin renunciar a la serenidad de lo bello.

Su obra ha podido verse en numerosas exposiciones individuales y colectivas en España, Francia, Italia, Alemania, Suecia, Marruecos, Brasil, Estados Unidos, Argentina y Japón. Entre sus muestras institucionales más recientes figuran las del Museo Barjola de Gijón (2025), el CAB de Burgos (2023), el Palacio de los Condes de Gabia (2020) y el Hospital Real de Granada (2019), además del Centro del Carmen de Valencia (2018). En ARCO Madrid 2024, ABC Cultural le dedicó su stand.

La obra de Garcerá forma parte de relevantes colecciones públicas y privadas, entre ellas las del Senado, el Ministerio de Cultura, la UNED, el Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa y el CAB de Burgos, así como las fundaciones Sorigué y Montemadrid, y las colecciones Enate y Studiolo. Su trayectoria ha sido reconocida con premios como el Premio del Senado de Pintura, el Premio Generaciones, el Premio ABC de Pintura y la Primera Medalla de la Exposición Internacional de Valdepeñas, además de becas concedidas por instituciones como la Academia Española en Roma, Yaddo Corporation (Nueva York), el Colegio de España en París, la Casa de Velázquez y la Fundación Pilar y Joan Miró.

Al frente del comisariado, Isabel Tejeda Martín (Madrid, 1967) aporta una trayectoria sólida y reconocida. Catedrática en la Facultad de Bellas Artes de la UMU, ha comisariado exposiciones en numerosos países y en instituciones de referencia como el MNCARS, el IVAM, el Jeu de Paume, la National Gallery of Scotland, el Musée Mohammed VI de Rabat, Tabacalera Madrid o el Centro Cultural Conde Duque, entre muchas otras. Su trabajo ha sido distinguido con premios como el Espais a la Crítica de Arte, el Premio Precrea Juana Francés, el Premio Cátedra Anetta Nicoli y el Premio a la trayectoria curatorial 2024 otorgado por MAV.

Con “El pico al aire”, CentroCentro propone algo más que una exposición: ofrece un tiempo suspendido, un espacio donde la pintura se convierte en refugio y en pregunta. En un presente dominado por la velocidad, la muestra invita a levantar el pico, mirar hacia arriba —y hacia dentro— y ensayar, aunque sea por un momento, otra forma de estar en el mundo.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

Adam Pendleton reescribe la gramática de la abstracción en el Stedelijk

La abstracción puede parecer un territorio sin mundo, una superficie donde la forma se emancipa de aquello que representa. Adam Pendleton trabaja precisamente contra esa comodidad. En su obra, geometría, gesto y lenguaje no se retiran de la historia: permanecen sometidos a sus fricciones políticas, raciales y culturales. Esa tensión articula ‘Some Wild Kind of Language’, la primera exposición individual del artista en un museo de los Países Bajos, que podrá verse en el Stedelijk Museum de Ámsterdam del 10 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027.

‘Entre la retícula y la vida’ lleva la escultura contemporánea al jardín del Lázaro Galdiano

Desde el 9 de septiembre hasta el 15 de noviembre, el jardín del Museo Lázaro Galdiano vuelve a abandonar su condición de mero entorno paisajístico para asumir, por segundo año consecutivo, la de espacio expositivo. Integrado en la 17 edición de Apertura Madrid Gallery Weekend, el parque acoge ‘Entre la retícula y la vida’, una muestra comisariada por Begoña Torres que reúne trece obras y propone un recorrido por una tensión central del arte moderno y contemporáneo: la que enfrenta el deseo de ordenar el mundo con aquello que se resiste a cualquier sistema estable.

‘Ni agua ni tierra’, el pantano como archivo político del presente

Hay territorios cuya resistencia comienza precisamente en su incapacidad para obedecer nuestras divisiones. La turbera carece de la firmeza tranquilizadora de la tierra y tampoco pertenece completamente al agua. Retiene cuerpos, objetos y sedimentos; dificulta el tránsito, altera el tiempo de la descomposición y convierte aquello que debería desaparecer en una presencia obstinada. Sobre esa anomalía física construye ‘Ni agua ni tierra’ una reflexión donde geología, memoria y política terminan compartiendo el mismo suelo. El Centro de Arte Contemporáneo Castillo Ujazdowski de Varsovia reúne hasta el 27 de septiembre las obras de quince artistas y colectivos bajo el comisariado de Anna Czaban y Krzysztof Gutfrański. El punto de partida puede parecer estrictamente natural: los humedales. Sin embargo, la exposición pronto abandona cualquier aproximación paisajística convencional. Lo que interesa es aquello que esos ecosistemas conservan, ocultan, protegen y, en determinadas circunstancias, permiten utilizar.

‘Aqua Mater’ lleva a Madrid el planeta esencial de Sebastião Salgado

Sebastião Salgado pasó buena parte de su carrera fotografiando aquello que la historia económica y política deja sobre los cuerpos: trabajo, desplazamiento, pobreza, explotación. Con los años, esa mirada se desplazó hacia una escala anterior y más vasta, donde el ser humano dejó de ocupar necesariamente el centro. ‘Aqua Mater’ pertenece a ese movimiento. La exposición reúne en Madrid cerca de un centenar de imágenes tomadas durante más de veinticinco años en algunos de los territorios más remotos del planeta y sitúa el agua no como motivo paisajístico, sino como una materia que organiza ecosistemas, geografías y formas de vida. Tras la muerte del fotógrafo en 2025, la muestra adquiere además una condición inevitablemente retrospectiva: permite observar cómo la preocupación social de Salgado terminó desembocando en una reflexión sobre aquello que sostiene, y también limita, la presencia humana en la Tierra.

‘Light & Magic’ desborda el canon occidental del pictorialismo en la Tate Modern

La fotografía necesitó apartarse de la obligación de reproducir fielmente el mundo para ser reconocida como una de las bellas artes. A partir de la década de 1880, el pictorialismo convirtió esa disputa en un lenguaje propio: frente al registro estrictamente documental de la realidad, manipuló procedimientos, incorporó recursos estéticos de la pintura y el dibujo y defendió cada imagen como resultado de una decisión artística, no como simple consecuencia de una máquina. La Tate Modern revisará ahora aquella transformación mediante ‘Light & Magic: The Birth of Art Photography’, la primera gran exposición dedicada a estudiar el movimiento desde una perspectiva verdaderamente internacional.

Botticelli y Lempicka ante el espejo contemporáneo del selfi en la Gemäldegalerie de Berlín

La Gemäldegalerie de Berlín reunirá cerca de ochenta obras realizadas entre los siglos XV y XX para demostrar que el retrato nunca fue una reproducción inocente del rostro. «¡Retratos! Encuentros sorprendentes de Botticelli a Lempicka», abierta del 16 de octubre de 2026 al 14 de marzo de 2027, enfrentará imágenes separadas por siglos, territorios y códigos sociales para investigar aquello que cada época permitió mostrar y todo cuanto sus modelos prefirieron ocultar.

También te puede interesar

Adam Pendleton reescribe la gramática de la abstracción en el Stedelijk

La abstracción puede parecer un territorio sin mundo, una superficie donde la forma se emancipa de aquello que representa. Adam Pendleton trabaja precisamente contra esa comodidad. En su obra, geometría, gesto y lenguaje no se retiran de la historia: permanecen sometidos a sus fricciones políticas, raciales y culturales. Esa tensión articula ‘Some Wild Kind of Language’, la primera exposición individual del artista en un museo de los Países Bajos, que podrá verse en el Stedelijk Museum de Ámsterdam del 10 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027.

‘Tiempo de correspondencia’ o el derecho a pensar despacio

En una época en la que casi todo mensaje parece exigir una respuesta inmediata, Xesús Fraga y Xerardo Quintiá recuperan una forma de comunicación que obliga a hacer exactamente lo contrario: esperar. ‘Tiempo de correspondencia’ nace del intercambio de cartas entre el Premio Nacional de Narrativa y el poeta y sitúa la amistad en un territorio poco habitual, lejos de la confidencia apresurada y también de la exhibición sentimental. Cada carta necesita tiempo para escribirse, silencio para llegar y atención para ser respondida. Ese intervalo, aparentemente improductivo, constituye el verdadero centro político y literario del libro. En tiempos de hiperconectividad, es una anomalía deliciosa empezar a pensar despacio.

Chun Zhang transforma el krabi krabong en una coreografía sobre poder y vulnerabilidad

La coreógrafa Chun Zhang, al frente de la compañía Yibu, presenta los días 17 y 18 de septiembre en la Sala Negra de Teatros del Canal Eclipse, una creación de 70 minutos que traslada el Krabi Krabong, arte marcial tailandés vinculado al manejo de armas y, en este caso, al doble bastón, al territorio de la danza contemporánea. Fuerza, identidad y empoderamiento femenino confluyen en una pregunta que atraviesa la pieza: qué puede hacer el cuerpo cuando la fractura exige resistencia, pero todavía deja espacio para la ternura y la cooperación.

¿Cuándo un niño deja de jugar y empieza a trabajar?

Un niño abre un regalo frente a una cámara durante la festividad de los Reyes Magos. La escena parece una idílica tarde en familia: ríe, se equivoca, enseña su habitación mientras sus padres graban. Sin embargo, cuando detrás de ese gesto existen millones de visualizaciones, acuerdos comerciales, calendarios de publicación e ingresos capaces de sostener una economía familiar, la intimidad cambia de naturaleza. El hogar continúa siendo hogar, pero puede funcionar también como espacio de producción, y el menor pasa a ocupar un papel económico y narrativo que quizá todavía no puede comprender plenamente. Ahí aparece una de las preguntas centrales de la cultura digital contemporánea: cuándo un niño que crea contenido empieza a trabajar, sin dejar de jugar.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias