El programa se inscribe además en un momento significativo para el museo, pues coincide con la reciente apertura de la nueva presentación de sus fondos bajo el título Colección. Arte contemporáneo: 1975 – presente. En este contexto, el ciclo propone regresar a los años en los que el vídeo comenzó a infiltrarse en el ecosistema artístico español, impulsado por la curiosidad tecnológica, el cruce de lenguajes creativos y una actitud experimental que se movía en los márgenes de la institucionalidad cultural.
La exposición original La imagen sublime. Vídeo de creación en España (1970-1987) fue concebida por el historiador y comisario Manuel Palacio, con la coordinación de Guadalupe Echeverría y Pedro Santos, y con la colaboración de Eugeni Bonet y Antoni Mercader. Aquella iniciativa trazó por primera vez un mapa de las prácticas audiovisuales emergentes en el país y ayudó a identificar un conjunto de artistas que exploraban el potencial del vídeo en diálogo con la performance, el cine experimental, la música o las artes plásticas.
El ciclo que ahora presenta el Museo Reina Sofía funciona como una suerte de eco contemporáneo de aquel proyecto fundacional. Su planteamiento reproduce el esquema de la exposición original, articulado en dos dimensiones complementarias: por un lado, la exhibición de obras en el espacio expositivo —integrada en una sala de la nueva colección permanente— y, por otro, un programa de proyecciones en la sala del Cine del museo. Esta doble estructura permite recuperar la lógica híbrida con la que el vídeo irrumpió en el ámbito artístico, situado a medio camino entre la instalación, el cine y la experimentación plástica.
Más allá de la dimensión histórica, el ciclo pretende también subrayar las condiciones culturales que acompañaron el nacimiento del videoarte en España. Aquellas primeras experiencias estuvieron atravesadas por el auge de subculturas juveniles, por la fascinación que despertaban las nuevas tecnologías de imagen y sonido y por una fuerte ética de producción independiente vinculada al espíritu del “hazlo tú mismo”. En ese contexto, el vídeo se convirtió en un territorio abierto para la exploración estética y política, capaz de cuestionar los límites entre disciplinas y de ampliar el repertorio de lenguajes del arte contemporáneo.
El programa ofrece, además, la posibilidad de reencontrarse con algunas figuras fundamentales de aquel momento inaugural. Entre ellas se encuentran artistas que exploraron tempranamente el potencial del vídeo como medio de expresión, como Muntadas o Eugènia Balcells, cuya obra Indian Circle (1982) se incluye en el ciclo. La proyección de esta pieza adquiere una resonancia especial al producirse tras el reciente fallecimiento de la artista visual.
El recorrido también rescata nombres que permanecieron durante años en los márgenes de la historiografía audiovisual española. Es el caso de Regina Álvarez y Marta Batlle, pioneras cuyas aportaciones permiten ampliar la comprensión de los primeros desarrollos del vídeo en el ámbito artístico. Su presencia en el programa contribuye a revisar el relato dominante sobre los orígenes del medio y a recuperar trayectorias que quedaron parcialmente invisibilizadas.
Junto a estas figuras, el ciclo permite observar las primeras incursiones audiovisuales de creadores que más tarde adquirirían relevancia dentro de la industria del cine y la producción audiovisual, como Xavier Villaverde. Asimismo, las proyecciones recuperan trabajos menos conocidos de la época cuya actualidad resulta especialmente significativa en el presente, entre ellos los realizados por Javier Codesal, Manuel Abad o Manel Muntaner.
Las sesiones estarán acompañadas por presentaciones y coloquios en los que participarán Carlota Álvarez Basso, Javier Codesal, Manel Muntaner y el propio Manuel Palacio, ofreciendo al público una oportunidad para contextualizar estas obras y reflexionar sobre la evolución del vídeo dentro del panorama artístico español.
El acceso a las proyecciones será gratuito hasta completar aforo. Las entradas pueden retirarse en las taquillas del museo o a través de su página web, con un máximo de dos por persona.
Con esta propuesta, el Museo Reina Sofía no solo revisita un capítulo decisivo de la experimentación audiovisual en España, sino que también invita a reconsiderar un periodo en el que el vídeo dejó de ser una mera herramienta tecnológica para convertirse en un campo de investigación estética, capaz de redefinir la relación entre arte, imagen y tiempo. En ese gesto de memoria crítica, Playback devuelve al presente el impulso creativo de una generación que exploró, cámara en mano, nuevas formas de mirar.









