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Café Matilda

Belén Pescador, la mujer que reinventó su destino en el hechizante Café Matilda.

Ahora que estoy sentado en Matilda (el Café de moda y afterworks de Malasaña), esperando a que aparezca Belén Pescador, para hacerle una entrevista, -elegir un tono o enfoque para el shooting, tomar un vino blanco, y quién sabe si echarnos el tarot,- recuerdo cómo conocí a Belén (propietaria de Matilda). ¿Cuál fue la primera vez? ¿Qué hacía, cómo me sentía yo por aquellos días en los que crucé el umbral?; y al otro lado (del umbral) la mirada intensa e inmensa de Belén, que es Matilda, y así hasta el fin de los días.
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Echa el tarot, es rubia y de ojos azules como Marisol. Quiso ser abogada, porque cree en la justicia; quiso ser veterinaria porque ama a los animales. Quiso ser todas las cosas que hoy es: una mujer estupenda, vital, guapa, divertida, lista, con estilo, curranta y buena gente.

Belén es una explosión de colores y mundos más o menos extravagantes. Su narrativa encendida abordando cualquier tema me electriza según avanza una entrevista ligera, amable y un tanto azucarada (por mi parte –pues me encanta Belén y me contagia mucha buena onda-), pero no por ello menos honesta.

Matilda está solitario, como lo está una tarde de otoño. Brillan no obstante las luces que coronan cada ángulo de este café. Todo puede pasar en Matilda. Tal vez sea el mejor lugar para ajustar cuentas con el destino, con la fatalidad, con el presente, el pasado y el porvenir.

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Sus respuestas llegan antes que mis preguntas. No es la primera vez. Me ha pasado antes. Pero se trataba de otro tipo de personajes: politicuchos, influencers o cantantes de pop que se las saben todas frente a una cámara. Lo de Belén es difierente; se anticipa. Se anticipa. Nos inventamos un shooting por la Baja Malasaña (el épico Triball). Nos emociona mostrar sus mil caras. Las calles poliédricas donde las condenas duran lo que un paseo. El barrio desnudo y fiero en el que la vida se abre paso a pesar de las derrotas. La Malasaña que convive con el exilio, la herida, el contrabando de cualquier cosa y la humanidad.

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Hoy para Urban Beat, Belén Pescador, propietaria, relaciones públicas, amiga y tarotista de la cafetería cool, llena de luz y con un ambiente arrebatador y electrizante. Al otro lado, un mundo golpeado por la insensatez, la demencia y la desmemoria. Intramuros…  la magia de Belén, que es Matilda.

Por Juan Carlos Trinchet

Fotografía; Juan Carlos Trinchet y Carlos Asier.

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¿Quién es Belén Pescador?

Soy una persona camaleónica .Cero prejuicios. Podría compartir momentos entrañables lo mismo con el Rey que con un taxista . Siempre veo más allá de la superficie y me fascina el diálogo constructivo con todo tipo de personas. Percibo el alma de la gente y disfruto escuchando sus historias cotidianas con verdadera pasión . Siempre me he querido mucho a mi misma y tengo un mundo interior que cultivo y retroalimento cada día siempre con la bendición del dar sin esperar nada a cambio .Mi padre es un ser maravilloso , desde la infancia siempre he tenido mucho amor , mucho cariño y he crecido en un ambiente de libertad y respeto a los valores familiares. La familia es un pilar que sostiene mi vida desde siempre.

Hablo contigo y tengo la sensación de estar sentado frente a una mujer que ha vivido mil vidas. Y que ese bagaje lo ha volcado en su trayectoria profesional. ¿Cuál es el punto de partida de ese viaje?

Comencé a trabajar con trece años. Compaginé mis estudios en un colegio de monjas con el oficio de camarera en varias discotecas, como en la Vieja Estación de Capital. Luego realicé estudios de prótesis dental ya que provengo de una familia de médicos y luego regenté una casa rural en Asturias , cerca de la playa. He dado clases de equitación a niños y he sido azafata de supermercados e incluso he estado colaborando en el sector de la moda… Acabaría antes si te dijese que no he hecho a lo largo de mi vida. Siempre he sido muy independiente y considero que soy una mujer hecha a sí misma.

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A menudo hablas de Matilda como un proyecto vital, además de profesional. Pero, ¿cómo nace Matilda ?

Matilda es un espejo donde se proyectan todos mis anhelos y donde se refleja mi verdadera esencia. Todo comienza en el período en el cual desempeñaba las funciones de directora de una importante clínica dental. Llevaba muchos años en ese puesto y el estrés dominaba mi vida debido a la presión sistemática que conlleva cumplir los estrictos objetivos de venta. Tenía un buen salario pero no me sentía realizada como persona, lo mismo me ocurrió cuando estaba en el sector de la moda. Me sentía completamente vacía , ni siquiera tenía tiempo para pasear mi perro o disfrutar de mi hogar … y ahí ocurrió la gran catarsis de mi vida. Tuve un accidente de coche en la la M-30 de Madrid . Un turista japonés que venía en un coche alquilado colisionó con mi coche violentamente y estuve tres meses con un collarin , inmovilizada en la cama. Todo esto ocurrió hace cinco años y fue el punto de inflexión definitivo que cambió mi perspectiva vital. De ahí surgió la idea de crear Matilda Social Club, como símbolo exterior de un proceso de transformación interior. Nunca me he casado , ni he tenido hijos. Mi familia más cercana han sido mis amigos y mi casa siempre ha sido un sitio de encuentro para disfrutar de una velada agradable o refugio para todos en situaciones complejas. Entonces decidí abrir mi casa al gran público y crear un establecimiento que tuviese la calidez de un hogar y pasión desbordante que me caracteriza. Soy una anfitriona de vocación, disfruto recibir y despedir a mis clientes en la puerta con una sonrisa o con un abrazo, sin complejos, con el ánimo constante de crear comunidad.

 

¿En todo este tiempo que ha aportado Matilda a Belén ?

Ha sido una fusión muy peculiar hecha con muchísimo amor. A mí Matilda me ha enseñado sobre todo a creer en mí misma , a desarrollar mi potencial y por eso animo a todos los emprendedores a que pierdan el miedo y arriesguen por sus proyectos, con la seguridad de un objetivo bien planificado y valiente.

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¿Y qué le ha robado Matilda a Belén? La hostelería, por más romántica, puede ser dura.

Cuando haces algo que te gusta no existen las horas, tan sólo la voluntad de cumplir tus sueños. El fracaso no es una palabra que exista en mi vocabulario. Los reveses de la vida los veo como lecciones que nos manda el universo para hacernos más fuertes y aprender a ser mejores personas.

 

Existe un punto de inflexión en el que maduramos o “nos quedamos en el viaje”. ¿Cuál fue ese momento de transformación?

Los proyectos inacabados, o; ¿por qué no decirlo?, fallidos son siempre un motor de reinvención. La nueva Belén, la arriesgada y que hizo frente a la itinerancia de un sueño al que me apegué, y que solté antes que me abrasara fue ese punto de inflexión. Fue el fin de un viaje.

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Te defines como una terapeuta emocional. ¿Cómo contribuyó ese don para hacer frente a ese regreso?

La ilusión, las expectativas y como te decía; aferrarse a un sueño, desde la perspectiva de la juventud y la poca experiencia, son un cóctel que aprendí a saborear y a agradecer. Desde esa generosidad, la abundancia de abrir otros caminos. Pero lógicamente hay una travesía por el desierto bíblica, coránica, espiritual o como la queramos definir inapelable.

Y supongo que inaplazable.

Así es. La vida puede ser dura. Pero solo nosotros somos despiadados en las percepciones.

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¿Qué sucedió? ¿Un amor maldito?

Si.. pero no a un hombre o a una mujer. Un proyecto profesional hermoso pero condenado por las circunstancias de un tiempo, pero al que probablemente volveré.

 

Cuéntame.

Soñé en construir un sueño a partir de un proyecto de alquiler de casas rurales en Portugal. Me apasiona ese país y sus melancólicos paisajes. Erré los aliados y equivoqué el momento. Soy errante y felizmente errática. Sé ir. Y sé volver. Y sobre todo he podido desarrollar un diálogo interior que me permite tratarme a mí misma como a una hija. A veces soy dura conmigo misma. Pero también me perdono. Y sobre todo me comprendo.

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¿Eres rebelde?

Considero que la rebeldía forma parte intrínseca de mi ADN .Cualquier injusticia hace que se encienda mi voz , no la estipulada por la ley de los humanos, sino la que dicta tu corazón , la que defiende los derechos primordiales por encima del egoísmo. Hay una verdad dentro de nosotros y ahí está el juicio imperecedero que defiendo en todas las circunstancias. Si permaneces neutral en una situación de injusticia entonces estás al lado del opresor.

 

Emancipación, igualdad, inclusión, visibilidad; valores en alza y retos para una sociedad en constante transformación. ¿Cuál es tu posición? ¿Qué dispara tu espíritu revolucionario?

Valoro mucho toda esta revolución feminista que se está gestando hoy en día y lo veo muy necesario, sin embargo considero que debe haber un equilibrio que aporte justicia a ambos extremos.

Soy defensora a ultranza de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos y considero que la normalización del colectivo LGTBIQ+ debe comenzar en la educación sin prejuicios de nuestros hijos y en la lucha constante por la defensa de un modelo de familia nuevo , donde lo importante sea el amor y no el sexo de los padres. Con quién se acueste cada uno es lo menos importante

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Si te digo Malasaña, ¿qué te corre por el cuerpo?

Malasaña es mi hogar , mi terruño urbano y forma parte de mi ADN. Lo interesante de Malasaña es que está en constante cambio , se retroalimenta en un proceso donde conviven todos , desde las prostitutas de la calle Ballesta pasando por las colas del hambre de la Corredera Baja hasta llegar a los bares de moda que copan sus calles .Malasaña es vida y fusión donde todos convivimos en armonía y respeto. Es curioso porque me he criado desde siempre en este barrio , mi bisabuela vivía en la calle San Vicente Ferrer y veo mi alma reflejada en sus calles desde hace 25 años . Mi sueño es seguir construyendo una Malasaña mestiza , vibrante, donde todos seamos una pieza fundamental de un puzzle urbano y cosmopolita; abierto al mundo y a las nuevas tendencias en todos los ámbitos.

¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Mi sueño es seguir creando comunidad y ayudar al prójimo desde el punto de vista de la salud mental. La pandemia nos ha abierto heridas profundas , nos ha lanzado al abismo de la incertidumbre y la salud mental se ha desquebrajado hasta límites que nunca hubiésemos imaginado. Tengo un proyecto muy interesante entre manos que está relacionado con la terapia emocional y mi sueño es, en definitiva, crear una fundación que promueva la ayuda psicológica y el crecimiento espiritual.

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Terminamos un shooting por el barrio subalterno y que se rebela ante la Malasaña oficialista; más allá de la Plaza San Ildefonso. La nuestra, la de Café Matilda, resiste a la gentrificación y la estandarización cultural. Belén quiso retratarse junto a la realidad. Ni por pintoresca ni por escandalosa. Su realidad nos excita y remueve conciencias. Con este editorial Belén quiso constatar que más allá de la bohemia, a menudo impostada, existe la ciudad pecadora que se muestra ante nosotros y nosotras con la sorpresa de seguir viva. La ciudad que convive con el pecado y la ilusión; entre la realidad y la ficción.

Entrevista realizada por Juan Carlos Trinchet @juantrinchet1982

Fotografía por Carlos Asier @carlosasierphoto

Desde Malasaña

Vestuario TeMeCe Showroom @temece_showroom

https://temeceshowroom.com/

Diseño de Vestuario María Dávila 

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2 comentarios en “Belén Pescador, la mujer que reinventó su destino en el hechizante Café Matilda.”

  1. Me comentó una amiga que la “niña” que me hizo la vida imposible en el colegio y fuera de él, que me hizo tal acoso que no quería ni salir de casa por si me la encontraba , estaba aquí hablando de crear comunidad, de ayudar a los demás y de los derechos de todos los humanos y ahora ganandose la vida de life coach.

    Me alegro que hayas crecido y hayas visto la luz.

    Yo aún hoy con cuarenta y pico aún me acuerdo a menudo del miedo que me hiciste pasar sin motivo y de lo diferente que podría haber sido mi vida si no me hubiera cruzado contigo

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