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Agua y carne

“Agua y Carne”, una obra que nace de la necesidad de recuperar la memoria colectiva y personal del agua

Nave 73 acoge el estreno de “Agua y Carne”, la nueva obra de Colectivo LAS GALERÍAS, dentro del festival Surge Madrid en otoño. Se trata de un proyecto transversal que se podrá ver los días 26 y 27 de octubre y que consiste en un proceso creativo y de investigación en torno al agua y a nuestros distintos vínculos con ella a lo largo de la vida.
Agua y carne
Fotografía de Carla Maró

Andrea Borrallo Nieto y Blanca Buetas Gistau componen un collage que nace de la necesidad de recuperar la memoria colectiva y personal del agua, en forma de dramaturgia fragmentada. Además, el sonido (no solo la música sino la manipulación del agua, el goteo) y la danza son dos elementos que destacan en su puesta en escena.Agua y Carne contiene varias narrativas que comenzaron con trabajos de mediación en Extremadura y Huesca, entrevistas, documentación, conversaciones con gente vinculada al agua de muchas maneras y con talleres en torno a la memoria del agua y a su relación con ella.

Agua y carne
Fotografía de Claudia Villoria

El agua y lo rural

El punto de partida fue la Residencia Zalona, un encuentro artístico en la España vaciada en Segura de León (Extremadura). Allí, recogieron recuerdos de la gente y su vinculación con el mundo rural. También ha formado parte de su investigación el libro España no es país para ríos. Viaje por las aguas que una vez amamos, de Ramón J. Soria Breña, con el que las creadoras se dieron cuenta de que el único resquicio de agua pública que nos queda son los ríos.

“Esta pieza tiene que ver con nuestro recuerdo del agua, con la vinculación que tenemos y con la conexión emocional de la gente a través del agua. Nos hemos acercado a preguntas como qué papel tiene o ha tenido en nuestra vida. También se plantea el lado humano del agua, las cosas buenas y las malas, como las inundaciones o las sequías. Al fin y al cabo, su significado puede variar entre un remanso de paz o un elemento con un poder destructivo enorme. Ahí encontramos su dicotomía”, comentan las creadoras.

Agua y Carne forma parte del festival Surge Madrid en otoño de la Comunidad de Madrid, la muestra de creación escénica que celebra este año su 11ª edición, y se representará los próximos 26 y 27 de octubre a las 20:00 h en Nave 73.

Agua y carne
Fotografía de Carla Maró

¿Qué pasa cuando se interrumpe la corriente de un río?

¿Qué implica retener el agua en un pantano? ¿Qué conlleva sufrir años de sequía?

¿Qué forma tenía el agua de tu infancia?

¿Qué ocurre cuando el exceso o la falta de agua te expulsa de un lugar?

De ahogados y de sedientos son las historias de Agua y Carne.

 

Equipo:

Una creación del colectivo LAS GALERÍAS

Dirección y dramaturgia: Andrea Borrallo Nieto

Elenco: Andrea Borrallo Nieto y Blanca Buetas Gistau

Interpretación musical: Andrea Borrallo Nieto

Movimiento escénico: Blanca Buetas Gistau

Diseño de espacio sonoro: Andrea Borrallo Nieto

Producción y distribución: Colectivo LAS GALERÍAS

Fotografía cartel: Carla Maró

Asistencia técnica: Claudia Villoria

Prensa: Amanda H C – Proyecto Duas

Más acerca de la sala Nave 73: https://www.nave73.es/

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Agua y carne

Gabriel Matías desvela en Urban Beat las claves de su nuevo espectáculo ‘Quitar lo superfluo’: cante, baile y toque

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La distancia respecto de ‘Bailar’ , su trabajo anterior, ayuda a entender el nuevo punto de partida. Allí había una dramaturgia más explícita, atravesada por la inmigración, el desplazamiento y los sacrificios asociados a una vida dedicada a la danza. En ‘Quitar lo superfluo’ , en cambio, Matías retira buena parte de ese andamiaje y deja que el propio flamenco ocupe el centro. «Quiero bailar, quieren cantar, quieren tocar». La frase resume una decisión artística: no imponer un relato previo, no cerrar el sentido antes de que empiece la función, permitir que la escena produzca sus propias asociaciones y que el público encuentre las suyas.
En conversación con Urban Beat, el bailaor habla de la tradición sin nostalgia, del duende como una aparición que no se puede fabricar pero sí propiciar, del trabajo como disciplina y de los premios como estímulos que nunca deberían confundirse con una medida definitiva del valor. Pero la noción de lo superfluo termina saliendo del escenario y entrando en la vida. Matías la relaciona con las inseguridades, con el ruido exterior, con aquello a lo que concedemos una importancia desproporcionada mientras olvidamos que el tiempo se agota. Ahí, la idea que da título al espectáculo adquiere su sentido más amplio: quitar lo que distrae para volver a mirar lo esencial.

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