Comisariada por la escritora y periodista Charlene Prempeh, la muestra reúne más de un centenar de objetos de 16 diseñadores contemporáneos cuyas propuestas abarcan la moda, el mobiliario, la arquitectura, el diseño industrial y la escultura. Su propósito consiste en examinar la diversidad de experiencias que intervienen en la creación negra contemporánea y cuestionar la existencia de una estética capaz de representar por sí sola una realidad cultural tan extensa como heterogénea.
El propio título contiene una declaración de intenciones. ‘The Nue Black Aesthetic’ establece un diálogo con dos movimientos culturales anteriores: la ‘Black Aesthetic’, surgida durante la década de 1960, y la ‘New Black Aesthetic’, desarrollada en los años ochenta. Frente a aquellas referencias históricas, la exposición introduce el concepto de una nueva etapa definida por los matices, la pluralidad de perspectivas y el reconocimiento de que ninguna identidad cultural determina de antemano una práctica creativa.
Para contextualizar esa evolución, el recorrido incorpora obras y materiales gráficos de más de veinte diseñadores de los siglos XX y XXI, desde Althea McNish hasta Yinka Ilori. Sus aportaciones permiten reconstruir parte de una genealogía que conecta las experiencias de generaciones anteriores con las inquietudes de los creadores actuales.
La perspectiva histórica adquiere especial relevancia en el planteamiento de Prempeh, fundadora del estudio creativo y consultora artística A Vibe Called Tech y autora de ‘Now You See Me: An Introduction to 100 Years of Black Design’. Su propuesta parte de una cuestión insuficientemente examinada: cómo influye en el trabajo de los diseñadores negros contemporáneos la experiencia de desarrollar su actividad dentro de estructuras profesionales y culturales históricamente dominadas por referentes blancos.
La pregunta que organiza la exposición es aparentemente sencilla: ¿qué significa ser un diseñador negro en la actualidad? Sin embargo, sus posibles respuestas desbordan cualquier definición exclusivamente racial o estética. Los participantes pertenecen, en muchos casos, a comunidades de la diáspora que comparten determinadas experiencias históricas, pero mantienen vínculos con tradiciones culturales, territorios y contextos sociales diferentes.
Esa diversidad encuentra una primera expresión en los creadores que utilizan su identidad como materia de investigación. La diseñadora Bianca Saunders, por ejemplo, cuestiona los códigos tradicionales de la moda masculina mediante prendas que revisan los estereotipos asociados a la hipermasculinidad. Entre las piezas expuestas figura el traje que diseñó para Usher, presentado por el cantante durante la Gala del Met de Nueva York en 2023.
Desde una disciplina diferente, la artista Taiba Akhuetie recurre al cabello sintético para elaborar objetos domésticos, entre ellos una silla y una pantalla de lámpara. Sus creaciones remiten a su experiencia de crecimiento en el Reino Unido, donde los cánones de belleza europeos condicionaban la percepción social del cabello negro. Al trasladarlo al mobiliario, Akhuetie reivindica el peinado y el cuidado capilar como prácticas comunitarias capaces de generar vínculos y transmitir una memoria cultural compartida.
Ambas propuestas muestran que la identidad puede adquirir significados diferentes en función de los materiales, las referencias y las experiencias personales de cada creador. Mientras Saunders interviene sobre las convenciones de la indumentaria masculina, Akhuetie cuestiona determinadas jerarquías estéticas mediante objetos asociados a la vida cotidiana.
La exposición amplía posteriormente esa reflexión hacia la capacidad del diseño para construir comunidades. Una de las piezas representativas de esta dimensión es la segunda equipación del Arsenal correspondiente a la temporada 2024-2025, reinterpretada desde la moda por LABRUM en colaboración con adidas. Su combinación de negro, rojo y verde remite a los colores del panafricanismo y establece una conexión simbólica entre el club londinense y sus seguidores pertenecientes a la diáspora africana.
El ejemplo permite examinar cómo un objeto concebido para el consumo deportivo también puede funcionar como vehículo de identificación cultural. La indumentaria adquiere así una dimensión que supera su utilidad original y participa en la construcción de referencias colectivas. Sin embargo, la exposición plantea otra cuestión igualmente relevante: quién determina qué prácticas merecen formar parte de la historia del diseño y bajo qué criterios se establece su reconocimiento.
El arquitecto Giles Tettey Nartey aborda este problema mediante una reinterpretación contemporánea del balafón, un instrumento musical tradicional de África occidental semejante al xilófono. Su trabajo cuestiona la tendencia del canon occidental a presentar determinadas expresiones culturales africanas como manifestaciones estáticas, desvinculadas de los procesos de innovación y transformación que caracterizan a cualquier tradición.
La propuesta invita a revisar una concepción de la modernidad que ha situado históricamente algunas culturas en el centro de la experimentación y otras en el territorio de lo artesanal o lo tradicional. Desde esa perspectiva, la creación contemporánea también implica reconsiderar los mecanismos mediante los cuales se construye y transmite el conocimiento cultural.
Estas aproximaciones confluyen en ‘Black by Design’, una película realizada especialmente para la exposición y dirigida por Samona Olanipekun. A través de entrevistas, visitas a los estudios y reflexiones personales, la producción profundiza en las trayectorias de los participantes, sus motivaciones y las circunstancias que intervienen en sus respectivos procesos creativos.
El recorrido culmina con ‘Mfon’, una instalación concebida específicamente para el museo por el diseñador estadounidense de origen nigeriano Ini Archibong. La obra, cuyo título significa «gracia» en ibibio, consiste en una lámpara de araña monumental elaborada artesanalmente con vidrio de Murano. Una composición sonora ambiental acompaña la experiencia y propone un espacio de contemplación.
La elección de los materiales y las dimensiones de la instalación permiten reunir tradiciones y referencias culturales diferentes dentro de una misma creación. En el planteamiento de la exposición, la pieza representa la posibilidad de reconocer la diversidad de experiencias individuales sin renunciar a los vínculos que articulan una comunidad.
Completan la selección de participantes Tejumola Adenuga, Simone Brewster, Mac Collins, Phoebe Collings-James, Foday Dumbuya, Feben, Nifemi Marcus-Bello, Andu Masebo, Saul Nash, Tosin Oshinowo, Rachel Scott y Samuel Ross.
La diversidad de sus trayectorias refuerza el argumento central de ‘The Nue Black Aesthetic’: la necesidad de reconocer a los diseñadores negros desde la singularidad de sus propuestas, sin reducir sus obras a una interpretación predeterminada de su identidad.
Con esta exposición, el Design Museum incorpora a su programación una reflexión sobre los mecanismos culturales que intervienen en la construcción del diseño contemporáneo. Más allá de la reivindicación de una presencia históricamente insuficiente en determinados relatos institucionales, la muestra plantea la necesidad de reconsiderar las categorías desde las que se interpreta la creación.
La cuestión de fondo trasciende la identidad de los participantes. Se refiere también a la capacidad de las instituciones culturales para reconocer una pluralidad de lenguajes sin someterlos a las clasificaciones que precisamente pretenden cuestionar.
‘The Nue Black Aesthetic’ podrá visitarse en el Design Museum de Londres del 6 de noviembre de 2026 al 8 de agosto de 2027. La exposición cuenta con el apoyo de Cockayne Grants for the Arts, The Prism Charitable Trust y Pentagram Stiftung.








