Muqata’a es un músico electrónico afincado en Ramallah, Palestina. Es cofundador del Colectivo Hip Hop Ramallah Underground [2002-2009] y forma parte del grupo de performance de sonido e imagen Tashweesh junto a los artistas Basel Abbas y Ruanne Abou-Rahme.
Creador de vanguardia y experimental, Muqata´a fue el primer artista palestino en actuar en actuar en el SONAR en sus más de 25 años de historia. Considerado el primer artista en llevar el hip hop a su ciudad natal, Ramallah, sus producciones y sus sets van mucho más allá de los esquemas clásicos del género, incorporando grabaciones de campo, samples de músicas tradicionales y ritmos dislocados. Desconocido hasta ahora en el mundo occidental, Muqata’a es toda una institución en Palestina.
Muqata´a admite que internet y las plataformas han supuesto una vía fundamental para conectar a artistas de distintas ciudades como Haifa y Belén, dentro de Palestina y autores de lugares cada vez más vibrantes como El Cairo, Damasco o Beirut, donde existe una escena de música avanzada y emergente cada vez más visible.
Muqata´a significa sabotear. En este sentido Muqata´a asegura que Palestina no dispone de sellos discográficos, y las salas y los clubes se cerraron, por lo que ni siquiera es posible tocar en directo: “Hago música tradicional árabe con sonidos actuales. Recupero el legado de nuestra cultura silenciada. Cuando nuestro patrimonio está siendo atacado por el Estado de Israel, tenemos que encontrar maneras para recordarlo. La colección de vinilos y cassettes de mis abuelos a Jaffa y Safed, por ejemplo, se perdieron cuando las casas fueron confiscadas. Para recuperar estos vinilos tengo que ir al extranjero: Reino Unido, Francia o Grecia. En Ramallah es muy complicado encontrarlos en tiendas de segunda mano.”
Ha llegado a samplear los sonidos de los puntos de control y las protestas en los territorios ocupados: “Es difícil definirlo como un sonido, pero diría que es mucho más agresivo que en otros lugares: se trata de luchar; es la respuesta al sonido de los puntos de control y de los helicópteros militares y todas estas cosas que estamos acostumbrados a escuchar diariamente. Sampleo los sonidos que están a mi alrededor. La música me permite formar parte de la respuesta a una realidad que se nos impone, así que utilizo estos sonidos para responder. No sólo hay un sonido, hay cosas que pasan a través de la música electrónica de baile y el hip hop.”
Ha publicado varios álbumes en solitario con sellos como Hundebiss Records, Discrepant Records o Third Type Tapes. También compone partituras para películas y ha trabajado en varias composiciones para espectáculos de danza-teatro. Ha actuado en numerosos festivales y clubs como Sónar (Barcelona), Unsound (Varsovia), Future East Festival (Berlin), Café Oto (Londres).

JENNIE traslada la precisión del ballet al lenguaje deportivo de adidas
La relación de JENNIE con adidas entra en una nueva fase. Después de varios años vinculada a la firma como embajadora y protagonista de distintas campañas, la artista surcoreana asume por primera vez funciones de codiseño en ‘adidas Originals by JENNIE FW26’, una colección que desplaza su presencia dentro de la marca desde la representación hacia la intervención creativa directa.

Damien Jalet despliega en Madrid un universo coreográfico en metamorfosis
Damien Jalet lleva años trabajando en una zona donde la danza deja de pertenecer únicamente al teatro y entra en un proceso de metamorfosis constante. El cuerpo puede convertirse en signo ritual, dispositivo político, materia cinematográfica o superficie sometida a fuerzas que parecen excederlo. Esa capacidad para transformar el movimiento al hacerlo circular entre disciplinas sitúa al coreógrafo franco-belga en una posición singular dentro de la creación contemporánea y explica el ciclo que Centro Danza Matadero y Cineteca le dedican en Madrid del 5 al 12 de septiembre.

‘Ni agua ni tierra’, el pantano como archivo político del presente
Hay territorios cuya resistencia comienza precisamente en su incapacidad para obedecer nuestras divisiones. La turbera carece de la firmeza tranquilizadora de la tierra y tampoco pertenece completamente al agua. Retiene cuerpos, objetos y sedimentos; dificulta el tránsito, altera el tiempo de la descomposición y convierte aquello que debería desaparecer en una presencia obstinada. Sobre esa anomalía física construye ‘Ni agua ni tierra’ una reflexión donde geología, memoria y política terminan compartiendo el mismo suelo. El Centro de Arte Contemporáneo Castillo Ujazdowski de Varsovia reúne hasta el 27 de septiembre las obras de quince artistas y colectivos bajo el comisariado de Anna Czaban y Krzysztof Gutfrański. El punto de partida puede parecer estrictamente natural: los humedales. Sin embargo, la exposición pronto abandona cualquier aproximación paisajística convencional. Lo que interesa es aquello que esos ecosistemas conservan, ocultan, protegen y, en determinadas circunstancias, permiten utilizar.

‘Aqua Mater’ lleva a Madrid el planeta esencial de Sebastião Salgado
Sebastião Salgado pasó buena parte de su carrera fotografiando aquello que la historia económica y política deja sobre los cuerpos: trabajo, desplazamiento, pobreza, explotación. Con los años, esa mirada se desplazó hacia una escala anterior y más vasta, donde el ser humano dejó de ocupar necesariamente el centro. ‘Aqua Mater’ pertenece a ese movimiento. La exposición reúne en Madrid cerca de un centenar de imágenes tomadas durante más de veinticinco años en algunos de los territorios más remotos del planeta y sitúa el agua no como motivo paisajístico, sino como una materia que organiza ecosistemas, geografías y formas de vida. Tras la muerte del fotógrafo en 2025, la muestra adquiere además una condición inevitablemente retrospectiva: permite observar cómo la preocupación social de Salgado terminó desembocando en una reflexión sobre aquello que sostiene, y también limita, la presencia humana en la Tierra.

¿Cuál es tu vocación?
La vocación remite al latín vocatio, -ōnis, «acción de llamar», pero esa llamada nunca ocurre en el vacío: se autogestiona entre los rescoldos de sus propios ecos. En “La muerte de Iván Ilich” (1886), León Tolstói llevó el problema hasta su consecuencia más perturbadora. Próximo a morir, su protagonista se pregunta: «¿Y si toda mi vida, mi vida consciente, ha sido de hecho lo que no debía ser?». Iván Ilich no descubre que haya traicionado una vocación identificable ni que eligiera la profesión equivocada en un sentido contemporáneo. La revelación resulta más radical: una persona puede cumplir impecablemente su función profesional y advertir que nunca examinó si la vida construida alrededor de ella le pertenecía realmente. Quizá confundió conveniencia con libertad, respetabilidad con bondad y éxito con sentido. Quizás la “vocación influencer” sea no solo un problema, sino un síntoma de fiebre convulsiva de una intelectualidad en estado vegetativo con cuidados paliativos. Quizás.

‘Light & Magic’ desborda el canon occidental del pictorialismo en la Tate Modern
La fotografía necesitó apartarse de la obligación de reproducir fielmente el mundo para ser reconocida como una de las bellas artes. A partir de la década de 1880, el pictorialismo convirtió esa disputa en un lenguaje propio: frente al registro estrictamente documental de la realidad, manipuló procedimientos, incorporó recursos estéticos de la pintura y el dibujo y defendió cada imagen como resultado de una decisión artística, no como simple consecuencia de una máquina. La Tate Modern revisará ahora aquella transformación mediante ‘Light & Magic: The Birth of Art Photography’, la primera gran exposición dedicada a estudiar el movimiento desde una perspectiva verdaderamente internacional.







