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Más de medio siglo después, Duchamp vuelve al MoMA para incomodar al siglo XXI

Durante más de medio siglo, The Museum of Modern Art no había vuelto a plantear una revisión total de la obra de Marcel Duchamp. Ese vacío histórico se cerrará entre el 12 de abril y el 22 de agosto de 2026 con Marcel Duchamp, la primera retrospectiva norteamericana dedicada al artista en más de cincuenta años, instalada en el Steven and Alexandra Cohen Center for Special Exhibitions. No se trata de una muestra conmemorativa ni de un ejercicio de canonización tardía, sino de una operación crítica de gran escala: volver a mirar a Duchamp desde el siglo XXI para entender por qué seguimos viviendo dentro de sus preguntas.
Marcel Duchamp. Fuente , 1950 (réplica del original de 1917). Urinario de porcelana, 30,5 x 38,1 x 45,7 cm (12 x 15 x 18 pulgadas). Museo de Arte de Filadelfia: Adquisición del 125.º aniversario. Donación (por intercambio) de la Sra. Herbert Cameron Morris.

La última gran panorámica de su trabajo se celebró en 1973, organizada conjuntamente por el MoMA y el Philadelphia Museum of Art. Desde entonces, la obra de Duchamp no ha dejado de circular, pero nunca había sido presentada con esta ambición totalizadora. La exposición reúne piezas producidas a lo largo de seis décadas y atraviesa todos los lenguajes que el artista activó: pintura, escultura, cine, fotografía, dibujo y edición impresa. Más que un recorrido estilístico, el proyecto propone una lectura de largo aliento sobre cómo Duchamp desarmó, capa a capa, la idea misma de obra de arte.
La exposición es fruto de una alianza institucional de peso: el MoMA y el Museo de Arte de Filadelfia, con la colaboración del Centre Pompidou. El comisariado corre a cargo de Ann Temkin, Michelle Kuo y Matthew Affron, acompañados por un amplio equipo curatorial de ambas instituciones. Esta arquitectura coral no es anecdótica: responde a la complejidad de un artista cuya obra se resiste a cualquier lectura única y exige múltiples miradas especializadas.
Duchamp no solo produjo objetos; produjo problemas. “¿Por qué esto es arte?” es una de las preguntas más recurrentes ante la creación contemporánea, y también una de las más incómodas. Para Temkin, resulta prácticamente imposible responderla sin pasar por Duchamp, el artista que empujó más lejos que nadie la frontera de lo artístico. Michelle Kuo insiste en esa idea: su influencia no se mide en estilos heredados, sino en tensiones abiertas. Mano y máquina, original y copia, intención y azar, materia e idea: Duchamp convirtió estas oposiciones en campos de batalla conceptuales que todavía hoy siguen activos.

Marcel Duchamp. Caja en una maleta (De o por Marcel Duchamp o Rrose Sélavy ), 1935-41. Maleta de cuero con réplicas en miniatura, fotografías, reproducciones a color de obras de Duchamp y un dibujo original [Gran vidrio, fototipia sobre celuloide, 19 x 23,5 cm], 40,7 x 38,1 x 10,2 cm]. Museo de Arte Moderno, Nueva York.

La relación entre Duchamp y las dos instituciones organizadoras es profunda y antigua. El MoMA fue el primer museo en adquirir una obra suya y en integrarlo en exposiciones que hoy son hitos de la historia del arte moderno. El Museo de Arte de Filadelfia, por su parte, custodia el mayor conjunto de su producción gracias a la Colección Louise y Walter Arensberg y alberga de forma permanente dos de sus obras más decisivas. La retrospectiva se apoya en este legado para trazar, de manera cronológica, la evolución radical del artista entre 1900 y 1968.
El recorrido se inicia con un Duchamp todavía inscrito en los códigos de su tiempo: dibujos tempranos, caricaturas y pinturas enviadas a los salones franceses. Ese primer tramo culmina con una obra que dinamita cualquier lectura lineal de su carrera: Nude Descending a Staircase (No. 2), el lienzo cubista que condensó escándalo, ruptura y modernidad, y que no se mostraba en el MoMA desde 1974.
Uno de los núcleos conceptuales de la exposición aborda la invención del readymade, el gesto que redefinió la escultura y, de paso, la noción de autoría. Duchamp lo describió como la idea más importante de su trayectoria. Aunque algunas de esas piezas se han perdido —entre ellas la célebre Fountain—, la muestra reúne los readymades conservados y los contextualiza junto al largo proceso de elaboración de The Large Glass, la obra sobre vidrio que emancipó a la pintura del lienzo y de la pared. Bocetos, materiales y estudios permiten comprender la precisión casi obsesiva con la que Duchamp planificó una obra que parecía, en apariencia, negar toda solemnidad técnica.

Marcel Duchamp. Para ser mirado (desde el otro lado del cristal) con un ojo, de cerca, durante casi una hora , Buenos Aires, 1918.

El itinerario continúa con su implicación en el Dadá transatlántico de los años veinte, entre Nueva York y París. Aquí aparece una de las imágenes más icónicas del siglo XX: L.H.O.O.Q., la intervención irónica sobre la Mona Lisa que convirtió el gesto mínimo en una bomba cultural. A su alrededor orbitan los experimentos ópticos, el cine radical —con Anemic Cinema como pieza clave— y la figura de Rrose Sélavy, el alter ego femenino que expandió el juego duchampiano hacia el terreno de la identidad.
El corazón de la muestra es Box in a Valise, el museo portátil en el que Duchamp miniaturizó su propia obra. Esta será la presentación más amplia realizada hasta ahora, con ediciones de lujo de los años cuarenta, versiones posteriores y materiales preparatorios inéditos. En ese gesto de reproducirse a sí mismo está ya anticipada una de las claves de su pensamiento: la circulación como forma de existencia de la obra.

Marcel Duchamp. ¿Por qué no estornudar, Rose Sélavy?, 1921. Jaula de metal pintada, madera, cubos de mármol, un par de platos de cristal blanco, termómetro, hueso de sepia, Museo de Arte de Filadelfia: Colección Louise y Walter Arensberg.


Las últimas décadas de su carrera, marcadas por el reconocimiento internacional, se abordan a través de exposiciones históricas y de las copias autorizadas que Duchamp permitió mostrar. Lejos de ser concesiones, esas reproducciones formaban parte de su concepción radical del arte como idea reproducible, no como fetiche único. La muestra reúne múltiples y réplicas realizadas junto a figuras como Katherine S. Dreier, Sidney Janis, Ulf Linde, Arturo Schwarz y Richard Hamilton.
El recorrido se cierra con Étant donnés, la obra secreta en la que Duchamp trabajó durante veinte años y que solo se instaló tras su muerte en Filadelfia. Estudios y materiales preparatorios revelan la dimensión casi clandestina de un proyecto que demuestra que, incluso al final, Duchamp seguía operando en silencio contra cualquier expectativa.

Marcel Duchamp. Desnudo bajando una escalera (n.º 2), 1912.Museo de Arte de Filadelfia: Colección Louise y Walter Arensberg.

La exposición se completa con un catálogo exhaustivo y profusamente ilustrado que reproduce todas las obras expuestas y reúne documentación de archivo, fotografías históricas y materiales inéditos. Más que un acompañamiento editorial, el libro funciona como una extensión crítica de la muestra.

Marcel Duchamp, Rueda de bicicleta , 1951 (tercera versión, según el original perdido de 1913). Rueda de metal montada sobre un taburete de madera pintada, Museo de Arte Moderno, Nueva York.

Cincuenta años después, Duchamp no vuelve para cerrar su legado, sino para reabrirlo. Porque si algo demuestra esta retrospectiva es que el arte contemporáneo, con todas sus dudas y provocaciones, sigue caminando sobre el terreno que él decidió dinamitar.

Marcel Duchamp. Botellero , 1961 (réplica del original de 1914), Museo de Arte de Filadelfia: Donación de Jacqueline, Paul y Peter Matisse en memoria de su madre, Alexina Duchamp, 23 de abril de 1998. Las imágenes de este sitio pueden usarse únicamente con fines editoriales y no comerciales en relación con las exposiciones, programas, edificios y anuncios de noticias actuales del MoMA, así como con aspectos destacados de la colección del MoMA y las exposiciones MoMA PS1. Preguntas frecuentes Contacto Sobre

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