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Hurvin Anderson, entre dos orillas: la Tate Britain consagra su primera gran retrospectiva

La Tate Britain inaugurará la primera gran retrospectiva dedicada al pintor británico Hurvin Anderson, una exposición de alcance ambicioso que reunirá en torno a ochenta obras y recorrerá de manera integral su producción, desde los años de aprendizaje hasta su trabajo más reciente. La muestra podrá visitarse entre el 26 de marzo y el 23 de agosto de 2026.
Hurvin Anderson, Limestone Wall, 2020. Private Collection. © Hurvin Anderson. Courtesy the artist and Thomas Dane Gallery. Photo: Richard Ivey.

El proyecto incluirá, además, un espacio reservado a un conjunto de pinturas inéditas. A través de paisajes e interiores densos de color y resonancias atmosféricas, la obra de Anderson traza un diálogo constante a ambos lados del Atlántico, entre el Reino Unido y el Caribe, y se adentra en cuestiones de pertenencia, memoria y diáspora. En ese tránsito identitario emerge una sensación persistente que el propio artista ha definido como “estar en un lugar mientras se piensa en otro”. Su manejo envolvente de la composición como herramienta para indagar en los signos de la identidad, unido a un compromiso sostenido con la tradición del paisaje británico, sitúa esta retrospectiva como una confirmación de su relevancia dentro de la pintura contemporánea de su generación. Anderson fue el primer miembro de su familia nacido en Inglaterra, tras la llegada de su padre desde Jamaica en 1961. Su crecimiento en Birmingham, así como su posterior etapa como artista residente en Trinidad, dejaron una huella determinante en su práctica. Los lugares y episodios de su juventud reaparecen en su pintura como imágenes desplazadas, que parecen desanclarse del tiempo y del espacio.

Hurvin Anderson, Hollywood Boulevard, 1997. Private Collection. © Hurvin Anderson. Courtesy the artist and Thomas Dane Gallery. Photo: Richard Ivey.

La exposición traduce esta condición mediante un recorrido de carácter itinerante, articulado de forma temática a lo largo de treinta años de trabajo. Fotografías familiares, retratos iniciales y estudios dedicados a su entorno más cercano reconstruyen el paisaje de la infancia. Entre estas piezas figuran algunas de las obras más tempranas presentes en la muestra, como Bev (1995), un retrato doble de su hermana, representada simultáneamente como niña y como mujer, o Hollywood Boulevard (1997), donde el propio Anderson aparece de niño junto a su padre. En composiciones de este tipo, el artista manipula la temporalidad, superponiendo pasado y presente para crear memorias efímeras y estructuras imaginarias de apoyo familiar.

Hurvin Anderson, Shear Cut, 2023. Private Collection © Hurvin Anderson. Courtesy the artist and Thomas Dane Gallery. Photo: Richard Ivey.

Un momento decisivo en la evolución de su lenguaje visual se aborda a través de cuatro lienzos de la serie Ball Watching (1997–2003), en la que Anderson consolida su interés por regresar a un mismo motivo y reformularlo en múltiples variaciones. Partiendo de una fotografía tomada a sus amigos mientras observaban un partido de fútbol desde el agua en Handsworth Park, en Birmingham, el artista transforma una escena fácilmente identificable del imaginario inglés en un paisaje tropical mediante la superposición de espacios. Esta serie concentra varias de sus preocupaciones fundamentales, entre ellas la fragilidad de la memoria y la tensión que atraviesa el legado cultural. De forma paralela, y fuera del espacio expositivo, se proyectará el ensayo cinematográfico Handsworth Songs (1986), del Black Audio Film Collective, que permitirá contextualizar la infancia y adolescencia de Anderson en el Birmingham de las décadas de 1970 y 1980.

Hurvin Anderson, Maracus III, 2004. Private Collection © Hurvin Anderson. Courtesy the artist and Thomas Dane Gallery. Photo: Richard Ivey.

La reinterpretación de espacios públicos cargados de significado personal y colectivo constituye otro eje central de su producción. La barbería, motivo recurrente a lo largo de su carrera, aparece como un enclave atravesado por la historia social y la experiencia íntima. En la extensa serie Barbershop (2006–2023), Anderson remite a las décadas de 1950 y 1960, cuando los inmigrantes caribeños improvisaban barberías en sus propias casas, convertidas en lugares de encuentro comunitario y de iniciativa económica. Esta serie, junto con Peter (2007–2009), figura entre sus trabajos más reconocidos en el Reino Unido. De esta última, la Tate Britain exhibirá Peter’s Sitters II (2009), centrada en una figura anónima sentada en una silla. Las primeras pinturas de Barbershop, como Jersey (2008), dialogarán con obras más recientes como Skiffle y Shear Cut (ambas de 2023).

Hurvin Anderson, Grace Jones, 2020. Private Collection. © Hurvin Anderson. Courtesy the artist and Thomas Dane Gallery. Photo: Richard Ivey.

Uno de los momentos más destacados de la exposición será la presentación por primera vez en el Reino Unido de la obra monumental Oportunidad para Pasajeros (2024–2025). Inspirada en dos murales realizados por Carl Abrahams en 1985 para el Aeropuerto Internacional Norman Manley de Jamaica, esta pieza compuesta por veinticuatro paneles funciona como un archivo histórico flexible sobre la emigración jamaicana hacia Gran Bretaña entre las décadas de 1940 y 1970. Para su nueva instalación en la Tate Britain, la obra se reconfigura e incorpora narrativas históricas adicionales que profundizan en la compleja relación entre Gran Bretaña y el Caribe.
Durante una visita a Trinidad en 2002, Anderson experimentó una sensación persistente de desarraigo, sintiéndose simultáneamente parte del lugar y ajeno a él. La Tate Britain reunirá cuatro obras de su serie Welcome, que representan un bar caribeño observado a través de una reja de seguridad roja, vista durante aquel viaje. El uso de vallas y rejas introduce una distancia deliberada entre la escena y el espectador, generando una separación tanto física como emocional. Esta estrategia sitúa al visitante de forma inequívoca en el exterior, una idea que Anderson continuará desarrollando en obras posteriores como Country Club: Chicken Wire (2008), donde una malla hexagonal actúa como vestigio de la segregación racial y social en Trinidad. La muestra incluirá también siete pinturas de su evocadora serie dedicada a hoteles jamaicanos, entre ellas Grace Jones (2020) y Ashanti Blood (2021). Inspiradas en una visita realizada en 2017, estas obras retratan complejos hoteleros abandonados, antes reservados al turismo, ahora tomados por la vegetación y reintegrados en el paisaje natural.

Hurvin Anderson, Hawksbill Bay, 2020. Tate: Lent by Tate Americas Foundation, courtesy of Mala Gaonkar 2023 © Hurvin Anderson. All Rights Reserved, DACS 2025

Cierra el recorrido una de las pinturas más significativas de su producción, ¿Está bien ser negro? (2015–2016), una excepción dentro de su obra por la presencia de figuras históricas reconocibles. A través de imágenes semiabstractas de referentes clave de la historia negra, como Martin Luther King Jr. y Malcolm X, Anderson se adentra en las complejidades de las relaciones raciales y de la memoria cultural. Al invertir la dirección habitual de la mirada, el artista coloca al espectador en el lugar del retratado y lo implica de forma directa en una conversación que permanece abierta.

Hurvin Anderson, Jersey, 2008. Tate: Purchased using funds provided by the 2008 Outset / Frieze Art Fair Fund to benefit the Tate Collection 2009. © Hurvin Anderson. Photo: Tate Photography (Matt Greenwood).

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