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Juan Uslé y la memoria del gesto: el Reina Sofía despliega cuarenta años de su viaje pictórico en “Ese barco en la montaña”

El Museo Reina Sofía inaugura "Juan Uslé. Ese barco en la montaña", una gran retrospectiva que revisa cuatro décadas de una de las voces más singulares de la pintura española contemporánea. La muestra, que podrá visitarse hasta el 20 de abril de 2026 en la planta 1 del Edificio Nouvel, reúne casi un centenar de piezas, entre pinturas y fotografías, en un recorrido circular que evita la mera cronología para articular un diálogo vivo entre las distintas “familias” de obras del artista cántabro.

El propio Uslé ha descrito esta exposición como “una travesía, un periplo”, subrayando que el trazado físico de las salas —una secuencia que evoca un óvalo, un remolino, un retorno permanente al origen— permite múltiples puertas de entrada y salida. Es un recorrido que, en palabras del artista, se puede iniciar “al derecho o del revés”, volver a comenzar, desplazarse en círculos o buscar un centro que se revela siempre movedizo.
El comisario Ángel Calvo Ulloa, perteneciente a una generación anterior a la del artista —una propuesta deliberada del director del museo, Manuel Segade, para propiciar una lectura distinta—, ha optado por interrelacionar series y periodos, evitando la separación rígida entre familias y subrayando la “tensión eléctrica” que une la primera sala con la última.
Durante la presentación, Segade anunció la incorporación definitiva a la colección del museo de tres pequeñas pinturas de Uslé que estaban en depósito: Guess-who, Pio-Peo y Engo-Engo (1992), piezas que participaron en Documenta IX y que ahora pasarán a formar parte del patrimonio público. Estas obras pueden contemplarse en la cuarta sala del recorrido.

Juan Uslé, Manthis, 1998-1999. Colección Museo Helga de Alvear, Cáceres. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

Nacido en Santander en 1954 y residente a caballo entre su Cantabria natal y Nueva York, Uslé ha construido una obra que oscila entre la abstracción lírica y una geometría palpitante, donde la pintura se convierte en respiración, cadencia interior y memoria sedimentada. Su lenguaje plástico —intimista, rítmico, de una sensibilidad casi musical— se despliega en once salas que revelan la coherencia interna de su universo, incluso cuando las formas parecen bifurcarse en series muy distintas entre sí.

Juan Uslé, Ojos de Fallujah, 2003-2004. Colección Uslé-Civera. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

La exposición se abre desde un suceso fundacional: el hundimiento del buque Elorrio en 1960, un accidente cercano a la casa familiar que marcó la imaginación del niño que fue Uslé y que más tarde reapareció como una imagen persistente antes de su marcha a Nueva York en 1987. A partir de esa grieta inicial, el visitante avanza por un territorio donde se entrelazan lo vivido y lo soñado.
El recorrido despliega algunas de las familias más representativas del artista:
• Celibataires,
• Rizomas,
• Nemasté,
• Manthis,
• The Last Dreams of Captain Nemo
Además de piezas vinculadas a su tránsito atlántico y, por supuesto, la emblemática serie Soñé que revelabas, que ha definido gran parte de su trabajo en los últimos treinta años.
Estas obras, procedentes de colecciones públicas, privadas y del propio fondo que Uslé mantiene junto a la artista Victoria Civera, dibujan un paisaje donde la consciencia se mezcla con lo onírico, donde la pintura parece escuchar su propia respiración.

Juan Uslé, Amapola, 1991. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Depósito Colección Soledad Lorenzo, 2014. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

Junto a las piezas pictóricas, la exposición incorpora una selección significativa de su trabajo fotográfico, consolidado especialmente a partir de la década de 1990. Este medio adquiere protagonismo en la instalación Línea Dolca, desplegada en las salas 9 y 10, una intervención que muestra cómo la imagen fija funciona en Uslé como un contrapunto íntimo a su abstracción plástica.
Esta es la segunda vez que el Reina Sofía dedica una gran muestra a Uslé: la primera, Open Rooms, se celebró en 2003 en el Palacio de Velázquez. Dos décadas después, el museo revisita la obra de un creador clave, reconocido con el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2002, ofreciendo una mirada renovada sobre su contribución a la pintura contemporánea.
La exposición se acompaña de un catálogo con textos de Ángel Calvo Ulloa, Érik Bullot, Andrea Soto Calderón y una larga conversación entre Juan Uslé y Kevin Power, mantenida entre 2000 y 2003, que ilumina el pensamiento del artista en un momento decisivo de su carrera.
En conjunto, Ese barco en la montaña no solo revisa la trayectoria de Juan Uslé: propone una inmersión en una obra que ha sabido convertir la abstracción en memoria, el gesto en latido y la pintura en una forma de navegar entre la conciencia y el sueño.

Juan Uslé, Mi-Món (Miró vs Mondrian), 1992. Colección Uslé-Civera. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

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Urbanbeat Julio 2024
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