Urban Beat Contenidos

Alice Bailly: el pulso secreto del modernismo suizo que vuelve a latir en Zúrich

El Kunsthaus Zürich ha decidido devolver a Alice Bailly al lugar que siempre le correspondió: el centro de una modernidad que no se conformó con reproducir el mundo, sino que se atrevió a reinventarlo con fibra, color y movimiento. Hasta el 15 de febrero de 2026, el museo suizo consagra dos de sus salas a la creadora nacida en Ginebra en 1872, una figura que atravesó con firmeza las convulsiones estéticas de su tiempo y que dejó como legado un cuerpo de obra difícil de clasificar, siempre en tránsito entre lo real y lo imaginado.
Alice Bailly, Rade de Genève ou Vol de mouettes, 1915 Oil on paper, mounted on canvas, 60.5 x 80.3 cm Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne. Acquisition, 1988. Photo: Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne Alice

La muestra, organizada en estrecha colaboración con el Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausana (MCBA), se despliega en el histórico edificio Moser y reúne 22 piezas que condensan el arco completo de su investigación plástica: óleos, dibujos y, sobre todo, los célebres “tableaux-laine”, esos cuadros de lana que hoy son celebrados como un punto de inflexión en el modernismo suizo, aunque en su momento fueron incomprendidos y tratados como ejercicios menores.
Cuando Bailly comenzó a experimentar con fibras en plena Gran Guerra, la crítica no supo cómo reaccionar. Aquellas superficies tejidas, que mezclaban gesto pictórico y técnica textil, fueron vistas como experimentos periféricos, casi domésticos. Solo la propia artista comprendía su alcance. Bailly insistía en que sus cuadros de lana eran equivalentes a un óleo, y el tiempo —más que la crítica— le dio la razón.

Alice Bailly, Femme au miroir ou Femme à la toilette (Ludmilla Botkine), 1918 Oil on canvas, 50 x 61 cm Kunsthaus Zürich, Collection Dr. H. E. Mayenfisch, 1929

La lana aporta a estas obras un magnetismo táctil que ninguna otra técnica había logrado: rostros, objetos y paisajes emergen con un volumen que se intuye palpable, pero al mismo tiempo mantienen una distancia abstracta, casi onírica. Ese equilibrio entre lo corpóreo y lo simbólico fue su contribución más singular al vocabulario plástico del siglo XX en Suiza.

Alice Bailly, Lecture dans le jardin. Portrait d‘Albert Rheinwald, 1915 Oil on canvas, 91.5 x 74 cm Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne. Acquisition, 2004. Photo: Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne

La evolución artística de Alice Bailly fue el resultado de un diálogo constante con las vanguardias europeas. En París, donde se instaló en 1906, absorbió el atrevimiento cromático del fauvismo y la descomposición analítica del cubismo, mientras el futurismo la empujaba a capturar la sensación de movimiento en sus lienzos. Muy pronto, su nombre comenzó a circular en los salones de los Indépendants y d’Automne, y en 1913 obtuvo su primera gran exposición individual en el Musée Rath de Ginebra.
El estallido de la Primera Guerra Mundial la llevó de regreso a su ciudad natal, donde se aproximó al universo irreverente del dadaísmo y, entre esa atmósfera de ruptura, encontró el impulso para concebir sus cuadros de lana. Estos años de experimentación culminaron en hitos mayores: el premio en la Bienal de Venecia de 1926 y el encargo para decorar el vestíbulo del teatro municipal de Lausana en 1936.
Nacida en 1872, formada en la École des demoiselles de Ginebra, Bailly transitó con determinación por escenarios decisivos: el Valais, la efervescencia parisina, la luz de Bretaña — que inspiró sus Scènes bretonnes en 1907— y el regreso periódico a Suiza. En 1923 se instaló definitivamente en Lausana, donde vivió hasta su muerte en 1938. Su obra, incluso en vida, tuvo presencia en el Kunsthaus Zürich, aunque sin el reconocimiento que hoy recibe.

Alice Bailly, Printemps rose, 1917 Wool picture. Wool on canvas, 65 x 82 cm Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne. Acquisition, 2001. Photo: Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne

Más allá de su innovación formal, Bailly destacó por su actitud insobornable: desafió los códigos de género, rehuyó el papel decorativo que se asignaba a las mujeres artistas y fue considerada una de las creadoras más avanzadas de su generación.
La exposición, comisariada por Philippe Büttner y Maja Wismer, forma parte de un diálogo institucional más amplio. Mientras las piezas de Bailly ocupan el Kunsthaus, parte de la colección del museo —en concreto, obras relevantes de Félix Vallotton— ha viajado a Lausana para la retrospectiva Vallotton Forever, organizada con motivo del centenario del artista.
Alice Bailly, pionera discreta pero insoslayable, vuelve así al circuito principal del arte europeo. Lo hace sin ruidos, sin la pompa de quien exige memoria, pero con la fuerza tranquila de quien sabía, desde el principio, que su obra no era solo experimento: era anticipación.

Alice Bailly, Jeu d‘éventail ou Femme à l‘éventail. Portrait de Louisa Bally, soeur de l‘artiste, 1913 Oil on canvas, 92 x 73 cm Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne. Acquisition, 1997. Photo: Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

‘Guerra de todos contra todos’, la mirada de Adam Kozicki sobre las tensiones del mundo conectado

La exposición ‘Guerra de todos contra todos’, comisariada por Natalia Sielewicz, reúne una serie de pinturas que examinan las tensiones sociales, las identidades inestables y los mecanismos de poder que proliferan en el entorno digital. A partir de las dinámicas de los espectáculos retransmitidos por internet, el artista polaco construye un universo pictórico donde la intimidad, la violencia y el deseo de reconocimiento participan de una misma experiencia colectiva. La muestra puede visitarse hasta el 10 de enero de 2027 en la Galería A del Museo de Arte Moderno de Varsovia.

‘¡Viva la vida!’: el altar de muertos de Casa de México en Madrid 2026

Algunas tradiciones consiguen transformar la ausencia en presencia. El Día de Muertos mexicano pertenece a esa clase de rituales donde la memoria adquiere cuerpo, color, música y alimento, y donde recordar a quienes ya no están significa también convocarlos simbólicamente de nuevo. Fundación Casa de México en España recupera esa idea en la novena edición de su tradicional altar de muertos, la exposición más visitada de su calendario anual, que en 2026 lleva por título ‘¡Viva la vida!’ y podrá verse en su sede de Alberto Aguilera, 20. Por cierto, puede visitarse gratuitamente del 2 de octubre al 8 de noviembre de 2026.

‘CAUTÍN’: cartografía de un territorio disputado

Un río puede ser muchas cosas a la vez: cauce, frontera, archivo, territorio disputado o espacio sagrado. En la cosmovisión mapuche, además, el agua no existe separada de la tierra ni de quienes la habitan. Esa condición múltiple vertebra ‘CAUTÍN’, la primera exposición individual en Europa de Seba Calfuqueo, que el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary presentan como resultado de más de dos años de investigación artística y documental. La muestra podrá visitarse del 6 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027.

Del colonialismo cinematográfico al tecnofeudalismo: las máquinas de visión de Eli Cortiñas

La representación de África en el imaginario occidental y los mecanismos culturales que han contribuido a perpetuar su exotización constituyen el punto de partida de ‘La máquina sueña con humo’, la exposición de la artista multimedia canaria Eli Cortiñas que puede visitarse en el Museo Reina Sofía hasta el 8 de marzo de 2027. A través de una investigación que relaciona el lenguaje cinematográfico con las instituciones museísticas y las tecnologías digitales, la muestra examina cómo se construyen determinados relatos y qué estructuras de poder intervienen en su transmisión. El proyecto forma parte del programa del museo dedicado al cine de exposición y nace de una invitación a Cortiñas para revisitar ‘The Most Given of Givens’ (2016), una obra videográfica recientemente adquirida e incorporada a sus colecciones. A partir de ella, la artista desarrolla una segunda instalación, de carácter espacial y escultórico, que prolonga su análisis hacia los nuevos sistemas de producción visual.

Kenny Scharf, la naturaleza detrás del delirio pop

Durante décadas, la historia del arte ha situado a Kenny Scharf dentro de una fotografía casi inevitable: Nueva York, comienzos de los años ochenta, el East Village y una generación en la que convivieron Keith Haring, Jean-Michel Basquiat y Andy Warhol. La imagen resulta cierta, pero insuficiente. Scharf sobrevivió al vértigo de aquella escena y, sobre todo, a la posibilidad de quedar atrapado en ella. Su universo de criaturas mutantes, colores eléctricos, dibujos animados, objetos industriales y fantasías cósmicas ha continuado transformándose mientras una preocupación menos evidente adquiría cada vez mayor peso: la fragilidad del planeta. El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza revisa esa dimensión de su trabajo en una exposición que podrá visitarse del 29 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027. La muestra propone mirar más allá del Scharf identificado con el arte urbano y el denominado surrealismo pop para descubrir a un creador cuya relación con la naturaleza recorre buena parte de su producción.

Wilhelmina Barns-Graham y la transformación del paisaje en abstracción

Durante ocho décadas, Wilhelmina Barns-Graham construyó una obra atravesada por una pregunta persistente: qué ocurre cuando el paisaje deja de ser únicamente aquello que se contempla y empieza a funcionar como experiencia interior. Desde las montañas escocesas hasta la costa de Cornualles, pasando por los glaciares suizos, las Islas Baleares, Orkney o Lanzarote, la artista británica convirtió la percepción de la naturaleza en un territorio donde color, geometría, memoria y emoción podían adquirir autonomía.

También te puede interesar

Pajareros 2026 y el desafío de aprender a convivir con la naturaleza salvaje

La relación entre los seres humanos y la naturaleza ha estado marcada durante siglos por una contradicción difícil de resolver: nuestra capacidad para comprender los ecosistemas ha crecido al mismo tiempo que aumentaba nuestra intervención sobre ellos. Observar, clasificar y estudiar otras especies nos ha permitido conocer su extraordinaria complejidad, aunque ese conocimiento todavía convive con prácticas que amenazan su supervivencia. Sobre esta tensión se articula Pajareros 2026, el ciclo de cine documental que celebra su decimotercera edición en La Casa Encendida de la Fundación Montemadrid, organizado junto a SEO/BirdLife, con cuatro producciones procedentes de Canadá, Colombia, Estados Unidos y Francia. La programación llegará a Madrid los días 20, 24 y 27 de octubre, con actividades también en Tenerife y Santander.

Omar Al Abdul Razzak estrena ‘Papagayo’, una película sobre las cicatrices que la guerra deja en la intimidad

Una relación sentimental puede sostener durante años una convivencia que la historia política se empeña en considerar imposible. Sin embargo, cuando la violencia irrumpe en la intimidad, las diferencias que parecían superadas adquieren una dimensión capaz de alterar incluso los vínculos más profundos. De esa contradicción nace ‘Papagayo’, el nuevo largometraje del cineasta canario de origen sirio Omar Al Abdul Razzak, quien reconstruye el final de su relación con una artista judía israelí mientras examina las consecuencias personales de un conflicto cuyas fronteras ideológicas y religiosas terminan instalándose en la vida cotidiana. Una historia personal pero también geopolítica repleta de contradicciones y desencuentros que muestra una dimensión cruda, íntima y diferente de la cuestión israelí.

El festival Cuerpo Romo celebra su undécima edición en Centro Danza Matadero con una programación que reúne creación contemporánea, experimentación y participación ciudadana

La danza contemporánea encuentra en el espacio público un territorio donde explorar nuevas formas de relación entre el cuerpo, la creación artística y la ciudadanía. Bajo esta premisa, el festival Cuerpo Romo celebra su undécima edición con una programación que amplía las posibilidades de encuentro entre intérpretes y espectadores, al tiempo que reivindica el movimiento como lenguaje de expresión individual y práctica compartida. Dirigido por el bailarín y coreógrafo Elías Aguirre, el festival regresa los días 16 y 17 de octubre a Centro Danza Matadero, con actividades distribuidas entre Plaza Matadero y las Naves 11 y 16. Esta convocatoria incorpora, por primera vez, dos espectáculos de acceso gratuito mediante la retirada previa de invitaciones: ‘Hope Hunt’, de Oona Doherty, y ‘Aurunca’, del propio Aguirre.

Isa Restaurant & Cocktail Bar explora la botánica asiática para reinventar la coctelería en el Four Seasons de Madrid

La coctelería contemporánea ha encontrado en la investigación botánica un territorio donde la precisión técnica convive con una sensibilidad próxima a la creación gastronómica. Raíces, hojas, fermentos y variedades de té abandonan su condición de ingredientes secundarios para adquirir protagonismo en elaboraciones que exploran las posibilidades del sabor, la textura y el aroma. Desde esa perspectiva, Isa Restaurant & Cocktail Bar inaugura una nueva temporada en la primera planta del Four Seasons Hotel Madrid, con una propuesta que traslada a su barra los procedimientos de un laboratorio botánico y profundiza en el diálogo entre la tradición culinaria asiática y las nuevas formas de entender la mixología.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias