Este montaje llega a Madrid tras su paso por dos escenarios fundamentales del teatro clásico español: el Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de Alcalá, donde se estrenó en junio, y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que lo recibió el pasado agosto. Permanecerá en cartel hasta el 1 de febrero, como una cita ineludible con uno de los pilares de la dramaturgia universal.
Cervantes eligió un episodio histórico —el asedio final de la ciudad celtíbera de Numancia por las legiones romanas— para moldear una tragedia monumental. Quince años de resistencia heroica desembocaron en un gesto extremo: la negativa de los habitantes a entregarse vivos a la maquinaria imperial. El general Escipión, enviado para sofocar la rebeldía, optó por cercar la ciudad y privarla de cualquier auxilio. La leyenda cuenta que la determinación de un joven numantino cambió el rumbo del asedio, frustrando el triunfo del conquistador y consagrando la resistencia como una victoria moral que atravesó los siglos.
“Numancia es ante todo una obra sobre la idea de permanecer unidos”, subraya Alonso de Santos, quien interpreta ese “juntos” como el latido más profundo de la pieza. “Cervantes ya advirtió en el siglo XVI que la unión es la única defensa verdadera frente al atropello”. Para el dramaturgo, el texto funciona como un desafío permanente a cualquier forma de esclavitud, “pasada, presente y futura”, y como una rebelión contra la humillación, la resignación y las tiranías que erosionan la dignidad humana.
El director va más lejos: entiende este montaje como una reivindicación del legado cultural español, de la lengua y de la herencia literaria que definió nuestro imaginario. “Representar a Cervantes es resistir también contra ese adanismo ingenuo, destructor, que desprecia las raíces de las que venimos”, afirma.
Pepa Pedroche, que interpreta uno de los papeles esenciales, resalta la sorprendente modernidad de la obra y celebra la cercanía que logra la versión de Alonso de Santos. El texto, dice, respira un pulso contemporáneo sin sacrificar la intensidad original, y permite subrayar la presencia activa de las mujeres en la toma de decisiones dentro de la ciudad sitiada. “El teatro habla del hoy con materiales de siempre”, reflexiona la actriz, para quien la emoción es el verdadero puente con el espectador. Alonso de Santos coincide: el montaje busca un torrente emocional que convierta la tragedia en un espejo de nuestra época.
Junto a Querejeta y Pedroche, el reparto lo forman Javier Lara, Jacobo Dicenta, Karmele Aranburu, Manuel Navarro, Carlos Lorenzo, Jesús Calvo, David Soto Giganto, Ania Hernández, Andrés Picazo, José Fernández, Carmen Del Valle, Esther Del Cura, Carlos Manrique, Pepe Sevilla, Alberto Conde, Guillermo Calero y Esther Berzal, en una labor coral que aspira a reconstruir la densidad humana de aquella resistencia sin retorno.
La función del 11 de diciembre incluirá además medidas de accesibilidad para personas con discapacidad sensorial: subtitulado adaptado, audiodescripción, bucle magnético individual y sistemas de sonido amplificado con auriculares.
A las puertas del invierno madrileño, Numancia vuelve a erguirse como una advertencia y como una esperanza: el recordatorio de que un pueblo, cuando elige mantenerse unido, puede desafiar incluso al poder más temible.









