¿Qué le animó, allá por 2003, a fundar Reciclajes Medioambientales Santa Clara, y cuál era su visión original de la empresa cuando la puso en marcha?
Tenía experiencia tanto en dirección como en administración de empresas y hasta cierto punto estaba harto de recibir órdenes. Aceptando la responsabilidad que ello conlleva, decido dar el salto. Si bien es cierto que con cierta experiencia en el sector, me asocio y se crea lo que es hoy en día. Desde el principio la visión fue la de una gran empresa, y quizás no por volumen, sobre todo ahora, pero sí por la forma de hacer las cosas, con mentalidad a largo plazo, bien estructurada y afianzada en el sector.
Tras más de dos décadas de actividad, ¿Qué balance global hace del camino recorrido, tanto en lo empresarial como en lo personal?
Como he dicho anteriormente, afianzada en el sector no cabe decir otra cosa que positivo, superando dos grandes crisis económicas que afectó mucho al sector, tanto en 2008 como en 2015, nos reinventamos y diversificamos en la medida de lo posible para poder seguir siendo competitivos. Esto hizo también que madurara en lo personal, supiera delegar y consiguiera lo que hoy somos.
¿Qué valores personales cree que son esenciales para liderar una empresa de gestión de residuos y reciclaje, y cómo los traslada al día a día del negocio?
La empresa da igual a lo que se dedique, creo que lo que se tiene que tener es determinación a la hora de implantar una forma de trabajo o como es nuestro caso de prestación de servicio, una mentalidad clara y respetuosa con clientes y sobre todo con proveedores. Y, por supuesto, saber crear un buen ambiente de trabajo para rendir lo mejor posible.
Su empresa está autorizada como gestor de residuos no peligrosos (G.R.U. 685) y como transportista de residuos peligrosos (AN-0522) ¿Qué implicaciones, responsabilidades y retos conlleva ese doble rol?
Esas autorizaciones administrativas, lo primero que conllevan es una responsabilidad documental, la normativa es muy exigente y sobre todo administrativamente hablando, después, por supuesto, con el medioambiente, ya sea con el tratamiento, transporte o segregación de dichos residuos y no es un doble rol como tal, nos permite el acceso a todo tipo de residuos en un mismo proveedor.
¿Qué diferencia a Reciclajes Medioambientales Santa Clara de otras empresas del sector?
Hoy por hoy, la prestación del servicio, no solo la calidad del mismo, sino la eficacia. Se trata de mantener un compromiso en la agenda, los proveedores están contentos con nosotros porque cumplimos, cumplimos en fecha y no solo en precios y pagos.
En un sector tan regulado, con normativas estrictas, ¿Cómo ha afrontado los cambios normativos o los retos de adaptación, especialmente desde su departamento de I+D?
Estando siempre al día con la normativa, contratando los servicios y trabajando codo con codo con asesores medioambientales. Personalmente observo la competencia y hago estudios de mercado que me sirven para diferenciarme del resto. Quizás aquí esté alguna de nuestras claves, quizás, no de éxito pero sí, de nuestro buen hacer.
¿Qué tipo de servicios o clientes constituyen actualmente el núcleo de su actividad?
Nuestros principales clientes son gestores finales o proveedores de fundición. En nuestro sector lo que buscamos, y así debería ser, por lo menos nosotros, que somos defensores de la economía circular, es la reutilización, reciclaje y llevar lo menos posible a eliminación. Esto unido a una recogida y transporte cuidados, son nuestros principales servicios.
Su empresa trabaja también en la gestión de residuos vinculados a la construcción de plantas fotovoltaicas, ¿Qué le supuso esa diversificación, en cuanto a logística, normativa y responsabilidad ambiental?
Lo primero que hay que decir es que fue, una vez más, una reinvención de nuestra actividad. Estos últimos tiempos no están siendo fáciles, los conflictos internacionales afectan a las cotizaciones de metales, además de la escasez de los mismos, que son nuestro fuerte, y las políticas nacionales no ayudan, demasiada permisividad al intrusismo y mala praxis, clandestinos e ilegales, excesivas cargas fiscales, normativa y mucha burocracia, sin subvenciones ni apoyos, algo hay que hacer y supuso un nicho de mercado que aprovechamos. Al estar autorizados no supuso cambio alguno, sí el pasar a ser mas transportistas que otra cosa.
Si tuviera que resumir en tres lecciones clave lo aprendido tras más de 20 años gestionando su empresa, ¿Cuáles serían, tanto en lo empresarial como en lo humano?
La primera lección sería que los escalones hay que subirlos de uno en uno, sin olvidar el pasado, afianzar el presente para abordar el futuro, y en lo humano sería humildad.
La segunda lección sería determinación en la toma de decisiones y trato con el personal, saber delegar creando un buen ambiente de trabajo es muy importante. En lo personal y en mi humilde opinión, autoridad y modestia han de ir de la mano.
Y la tercera lección y no menos importante, es la consecución de objetivos, fijarse metas alcanzables debe ser una prioridad y aquí cabe que sea también en lo humano, ambición y talente positivo.
Mirando al futuro, ¿qué objetivos o sueños tiene para Reciclajes Medioambientales Santa Clara bajo su dirección?
Sinceramente he de decir que con la incertidumbre que se respira en la calle a todos los niveles y en todos los sectores productivos y de servicios, mi ambición es mantenerme como hasta ahora, que creo que no es poco. Si bien es cierto que mi forma de ser es ambiciosa y mi forma de pensar es la de crecer, hay que ser realista y quedarnos, de momento, en el mismo peldaño, siendo cauto en las inversiones y estudiando a la competencia y los mercados.
¿Qué consejos daría a las nuevas generaciones de emprendedores que intentan abrirse camino bajo las condiciones empresariales contemporáneas?
Siempre he intentado ser un referente y ayudar a las nuevas generaciones porque como dije anteriormente no podemos olvidar de donde venimos y aunque no es fácil, en los tiempos que corren, sigo creyendo en la meritocracia. Con esto quiero decir que intenten ser el mejor en lo suyo, quizás la obtención de algún premio o galardón sirva de aliciente para mantener viva esa ilusión y como objetivo a esos nuevos emprendedores que no deben perder esa motivación porque el mundo está cambiando, se ha de cambiar con él y son ellos los que tienen que cambiarlo.









