Urban Beat Contenidos

yo soy don quijote de la mancha

YO SOY DON QUIJOTE DE LA MANCHA DE LA COMPAÑÍA TEJIDO ABIERTO EN TEATRO DEL BARRIO

El Quijote se encuentra con Piazzola. Y Sanchica, hija de Sancho Panza, es ahora quien deshace entuertos. Así nos lo cuenta, en esta original versión -Yo soy Don Quijote- de la compañía argentina Tejido Abierto, y que se representará hoy 28 de junio y mañana 29, en Teatro del Barrio.

Cervantes inventó un caballero andante, un Quijote, que no ganó batallas: era un loco que amaba la libertad para hacer el bien. Era un buscador de lo justo y lo verdadero, y la locura era su aliada para atreverse a decir la verdad. En Yo soy Don Quijote de la Mancha, que la compañía argentina Tejido Abierto trae al Teatro del Barrio el 28 y 29 de junio, se recuperan los personajes de la mítica novela de la literatura española para volver a sentir su libertad, y en una nueva ficción: son las aventuras de Don Quijote dentro del libro de las aventuras de don quijote.

Así, Sancho y Quijote se embarcan rumbo a América. Y en Buenos Aires se encuentran con el tango. Con Piazzola inspirando y Foucault ayudando a cabalgar entre las palabras y las acciones, el fantasma de Don Quijote busca un cuerpo que poder habitar, y salir a la aventura. Aparece Sancho, el escudero. Aparece el rucio que es el asno de Sancho. Y Sanchica, hija de Sancho, a pedir que no se lleve a su padre. Marcela es el alegato feminista de la bella pastora, acusada de asesina por los hombres se suicidan ante su belleza. Urganda (personaje prestado de las novelas que leía Don Quijote) está aquí para que Quijote pueda preguntarle si Dulcinea existe.

Sanchica, la niña, la mujer, se hace cargo del espíritu de Don Quijote y sale a deshacer entuertos al grito de “Yo Soy Don Quijote De La Mancha”.

Sobre la compañía

La compañía Tejido Abierto nace en 2007. Buscando una denominación para el equipo de trabajo dirigido por Jorge Eines, reunido alrededor de la obra de Samuel Beckett, surge la palabra “Tejido”, como lo que origina, define y da sentido a cada ensayo. Tejer con el actor para que algo ocurra y propiciar que aparezca el resultado. Una metodología asumida en años de formación técnica actoral que hace factible una pertenencia. Es una incubadora de nuevas búsquedas en la elaboración del acontecimiento escénico. Desde hace años, la agrupación trabaja en la puesta en escena de autores como Samuel Beckett, William Shakespeare (“La tragedia de Ricardo Tercero”), (“Macbeth”), Federico García Lorca (“1941-Bodas de sangre”), José Ramón Fernández (“Babilonia”) y Henrik Ibsen (Peer Gynt, el gran monarca”). Los últimos montajes realizados en Argentina, fueron “La tragedia de Ricardo III”, y “Macbeth, yo no me voy a morir”, y entre 2018 y 2019 estrena tres espectáculos en Buenos Aires, “Dile a LA LUNA que venga”, “Coriolano, hay un mundo en cualquier parte” y “EL TRINCHE, el mejor futbolista del mundo. En la actualidad está en cartelera “Yo soy don Quijote de La Mancha” en Buenos Aires y prepara su próximo montaje en Madrid.

 

yo soy don quijote de la mancha

Yo soy Don Quijote de la Mancha en:

https://teatrodelbarrio.com/

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!
yo soy don quijote de la mancha

Gabriel Matías desvela en Urban Beat las claves de su nuevo espectáculo ‘Quitar lo superfluo’: cante, baile y toque

Hay artistas que avanzan acumulando capas y otros que necesitan retirarlas. Gabriel Matías pertenece a los segundos. En ‘Quitar lo superfluo’ , el espectáculo con el que llega a los Teatros del Canal dentro del XXI Suma Flamenca, el próximo 24 de octubre, el bailaor parte de una frase de Antonio Gades, «Al baile, como a todo, hay que quitarle lo superfluo», para llevarla más allá de una consigna estética. La convierte en método. Reducir, escuchar, apartar lo accesorio, confiar en que el cante, el baile y el toque puedan sostener por sí mismos una verdad escénica.
Nacido en Porto Alegre, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, Matías ha construido en Madrid una trayectoria marcada por el aprendizaje del flamenco y por una memoria cultural que nunca ha dejado atrás. En su manera de bailar conviven la formación adquirida en España y el eco de un sur brasileño atravesado por la tradición gaucha, el zapateado, la milonga y el fandango. Ese cruce no aparece en su discurso como una fórmula de laboratorio, sino como una experiencia incorporada al cuerpo. Ha aprendido de figuras como Antonio Canales, Javier Latorre, Rafael Carrasco, Paco Peña o Shoji Kojima, pero insiste en una idea sencilla y exigente: nada puede llegar al escenario si antes no ha pasado por él, si no lo reconoce como propio, si no lo siente verdadero.
La distancia respecto de Bailar, su trabajo anterior, ayuda a entender el nuevo punto de partida. Allí había una dramaturgia más explícita, atravesada por la inmigración, el desplazamiento y los sacrificios asociados a una vida dedicada a la danza. En Quitar lo superfluo, en cambio, Matías retira buena parte de ese andamiaje y deja que el propio flamenco ocupe el centro. «Quiero bailar, quieren cantar, quieren tocar». La frase resume una decisión artística: no imponer un relato previo, no cerrar el sentido antes de que empiece la función, permitir que la escena produzca sus propias asociaciones y que el público encuentre las suyas.
En conversación con Urban Beat, el bailaor habla de la tradición sin nostalgia, del duende como una aparición que no se puede fabricar pero sí propiciar, del trabajo como disciplina y de los premios como estímulos que nunca deberían confundirse con una medida definitiva del valor. Pero la noción de lo superfluo termina saliendo del escenario y entrando en la vida. Matías la relaciona con las inseguridades, con el ruido exterior, con aquello a lo que concedemos una importancia desproporcionada mientras olvidamos que el tiempo se agota. Ahí, la idea que da título al espectáculo adquiere su sentido más amplio: quitar lo que distrae para volver a mirar lo esencial.

Javier Martín transforma el sueño en materia coreográfica con ‘RÆM las aguas mentales’

Dormir no significa abandonar el mundo. Incluso cuando la conciencia parece retirarse, el cuerpo continúa registrando tensiones, imágenes, memorias y estímulos cuya lógica no siempre alcanza la vigilia. Desde ese territorio incierto parte Javier Martín en ‘RÆM las aguas mentales’, un solo de danza contemporánea e instalación audiovisual que llegará los días 22 y 23 de septiembre a la Sala Negra de Teatros del Canal como estreno absoluto.

El Festival Siete Villas vuelve a disputar el mapa cultural de Madrid

Siete municipios de la Comunidad de Madrid volverán a convertirse este otoño en escenarios para el teatro, la danza, el clown y la creación participativa. La cuarta edición del Festival Siete Villas se celebrará del 3 de octubre al 1 de noviembre de 2026 con una programación que busca desplazar las artes escénicas fuera de los circuitos habituales y reforzar su presencia en localidades con menor capacidad presupuestaria para desarrollar proyectos culturales.

Chun Zhang transforma el krabi krabong en una coreografía sobre poder y vulnerabilidad

La coreógrafa Chun Zhang, al frente de la compañía Yibu, presenta los días 17 y 18 de septiembre en la Sala Negra de Teatros del Canal Eclipse, una creación de 70 minutos que traslada el Krabi Krabong, arte marcial tailandés vinculado al manejo de armas y, en este caso, al doble bastón, al territorio de la danza contemporánea. Fuerza, identidad y empoderamiento femenino confluyen en una pregunta que atraviesa la pieza: qué puede hacer el cuerpo cuando la fractura exige resistencia, pero todavía deja espacio para la ternura y la cooperación.

José Maldonado convierte el movimiento flamenco en materia pictórica con ‘Guacamayo’

José Maldonado lleva años investigando qué permanece del baile cuando el cuerpo deja de ejecutarlo. En ‘Guacamayo’, su nueva creación, esa búsqueda adquiere una forma material: el movimiento se traslada al lienzo y cada impulso, roce o desplazamiento deja una huella visible. Teatros del Canal estrena los días 12 y 13 de septiembre, dentro del ciclo Canal Baila, una pieza en la que danza flamenca, pintura y música en directo confluyen en una misma transformación escénica, hasta hacer del cuerpo intérprete y herramienta de creación al mismo tiempo.

Damien Jalet despliega en Madrid un universo coreográfico en metamorfosis

Damien Jalet lleva años trabajando en una zona donde la danza deja de pertenecer únicamente al teatro y entra en un proceso de metamorfosis constante. El cuerpo puede convertirse en signo ritual, dispositivo político, materia cinematográfica o superficie sometida a fuerzas que parecen excederlo. Esa capacidad para transformar el movimiento al hacerlo circular entre disciplinas sitúa al coreógrafo franco-belga en una posición singular dentro de la creación contemporánea y explica el ciclo que Centro Danza Matadero y Cineteca le dedican en Madrid del 5 al 12 de septiembre.

También te puede interesar

Gabriel Matías desvela en Urban Beat las claves de su nuevo espectáculo ‘Quitar lo superfluo’: cante, baile y toque

Hay artistas que avanzan acumulando capas y otros que necesitan retirarlas. Gabriel Matías pertenece a los segundos. En ‘Quitar lo superfluo’ , el espectáculo con el que llega a los Teatros del Canal dentro del XXI Suma Flamenca, el próximo 24 de octubre, el bailaor parte de una frase de Antonio Gades, «Al baile, como a todo, hay que quitarle lo superfluo», para llevarla más allá de una consigna estética. La convierte en método. Reducir, escuchar, apartar lo accesorio, confiar en que el cante, el baile y el toque puedan sostener por sí mismos una verdad escénica.
Nacido en Porto Alegre, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, Matías ha construido en Madrid una trayectoria marcada por el aprendizaje del flamenco y por una memoria cultural que nunca ha dejado atrás. En su manera de bailar conviven la formación adquirida en España y el eco de un sur brasileño atravesado por la tradición gaucha, el zapateado, la milonga y el fandango. Ese cruce no aparece en su discurso como una fórmula de laboratorio, sino como una experiencia incorporada al cuerpo. Ha aprendido de figuras como Antonio Canales, Javier Latorre, Rafael Carrasco, Paco Peña o Shoji Kojima, pero insiste en una idea sencilla y exigente: nada puede llegar al escenario si antes no ha pasado por él, si no lo reconoce como propio, si no lo siente verdadero.
La distancia respecto de Bailar, su trabajo anterior, ayuda a entender el nuevo punto de partida. Allí había una dramaturgia más explícita, atravesada por la inmigración, el desplazamiento y los sacrificios asociados a una vida dedicada a la danza. En Quitar lo superfluo, en cambio, Matías retira buena parte de ese andamiaje y deja que el propio flamenco ocupe el centro. «Quiero bailar, quieren cantar, quieren tocar». La frase resume una decisión artística: no imponer un relato previo, no cerrar el sentido antes de que empiece la función, permitir que la escena produzca sus propias asociaciones y que el público encuentre las suyas.
En conversación con Urban Beat, el bailaor habla de la tradición sin nostalgia, del duende como una aparición que no se puede fabricar pero sí propiciar, del trabajo como disciplina y de los premios como estímulos que nunca deberían confundirse con una medida definitiva del valor. Pero la noción de lo superfluo termina saliendo del escenario y entrando en la vida. Matías la relaciona con las inseguridades, con el ruido exterior, con aquello a lo que concedemos una importancia desproporcionada mientras olvidamos que el tiempo se agota. Ahí, la idea que da título al espectáculo adquiere su sentido más amplio: quitar lo que distrae para volver a mirar lo esencial.

Elizabeth Wakefield: «Hablar de dinero no es hablar únicamente de números, sino de libertad, seguridad, dignidad y capacidad de decisión»

El dinero condiciona mucho más que una cuenta bancaria: delimita márgenes de elección, introduce certezas o incertidumbres y puede determinar hasta qué punto una persona conserva el control sobre su propia vida. Elizabeth Wakefield, fundadora y directora de Finanzas Conscientes, ha situado esa relación en el centro de un proyecto dedicado a la educación, la planificación y el acompañamiento financiero. Su propia experiencia durante la crisis de 2008 terminó orientando una trayectoria que hoy defiende el conocimiento como herramienta de autonomía. En conversación con Urban Beat, Wakefield aborda las emociones que intervienen en nuestras decisiones económicas, cuestiona las promesas simplificadoras de la libertad financiera y reconoce los límites de la responsabilidad individual frente a los salarios, la vivienda, los cuidados o las desigualdades estructurales. Su punto de partida es una carencia que considera todavía demasiado extendida: «El sistema ha normalizado que utilicemos dinero durante toda la vida sin enseñarnos a gestionarlo. Podemos terminar la educación obligatoria sabiendo resolver ecuaciones, pero sin comprender una nómina, una hipoteca, el interés compuesto, la inflación, la fiscalidad básica o la diferencia entre ahorrar e invertir», explica, al tiempo que señala que esa brecha de conocimiento no afecta únicamente a la gestión del patrimonio, sino también a la capacidad de decidir sobre la propia vida.

New Balance Made in USA actualiza sus iconos para el otoño/invierno 2026

La permanencia de un clásico depende, en parte, de su capacidad para aceptar pequeñas alteraciones sin perder identidad. New Balance trabaja precisamente sobre esa tensión en su colección Made in USA Otoño/Invierno 2026, donde varias de sus siluetas más reconocibles regresan sometidas a nuevas combinaciones cromáticas, texturas y materiales.

Wilhelmina Barns-Graham y la transformación del paisaje en abstracción

Durante ocho décadas, Wilhelmina Barns-Graham construyó una obra atravesada por una pregunta persistente: qué ocurre cuando el paisaje deja de ser únicamente aquello que se contempla y empieza a funcionar como experiencia interior. Desde las montañas escocesas hasta la costa de Cornualles, pasando por los glaciares suizos, las Islas Baleares, Orkney o Lanzarote, la artista británica convirtió la percepción de la naturaleza en un territorio donde color, geometría, memoria y emoción podían adquirir autonomía.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias