Basada en la novela policiaca La madrina de Hannelore Cayre, Mamá María mete mano en los clichés que sobrevuelan la realidad francesa actual para terminar perfilando, a medio camino entre el drama familiar y la comedia subversiva, el vínculo de sororidad que se establece entre unas mujeres francesas, árabes y asiáticas que luchan por la dignidad en los márgenes del sistema.
Isabelle Huppert es la encargada de dar vida a Patience, una traductora que trabaja en las escuchas telefónicas de la policía. Con un sueldo escaso y una vida completamente plana, Patience se involucra en uno de los casos de contrabando y un alijo de droga acaba en su poder. La tentativa de una vida mejor para su madre que está en una residencia de ancianos, y para sus dos hijas, hacen que esta mujer viuda quiera jubilarse con un cambio radical en su profesión.
Con 68 años y más de un centenar de películas a su espalda, Huppert pone patas arriba, a golpe de humor gestual y tipológico, los complejos equilibrios multiculturales y la propensión al autoritarismo del estado francés. Esta comedia ligera y entretenida que no pasará la historia de cine por su grandeza, subraya el trabajo de esta actriz y la profesionalidad con la que aborda una crítica tan transparente como es el sistema policial, los jóvenes de origen árabe y el narcotráfico.
El director de esta comedia dramática es Jean Paul Salomé, un cineasta con una filmografía muy poco destacable: Espías en la sombra, El camaleón… En su mejor película ofrece una historia amable, con algunos momentos entrañables y varios golpes de humor que demuestran lo cómoda que está la veterana actriz francesa en los cambios de registro. El diseño de producción, la música del prolífico Bruno Coulais y la fotografía de Julien Hirsch favorecen que el visionado sea agradable y sin sobresaltos para todo tipo de públicos.









