Bajo el lema ‘Tramas’, el festival articula su propuesta alrededor de una idea que excede la mera exhibición de espectáculos: conectar creación, territorio y ciudadanía. La Cabrera, Robledo de Chavela, Torrelaguna y Becerril de la Sierra, todas ellas con menos de 10.000 habitantes, se suman a San Lorenzo de El Escorial, Guadarrama y Velilla de San Antonio, municipios que no alcanzan los 20.000. El mapa resultante dibuja una programación deliberadamente alejada de la concentración cultural en la capital.
Dirigido por Laura Rubio Galletero y coordinado por Pablo Huetos, Siete Villas trabaja precisamente sobre esa desigualdad territorial. Su objetivo es acercar propuestas escénicas contemporáneas a municipios con presupuestos culturales más reducidos y, al mismo tiempo, dotar de herramientas a asociaciones, centros educativos, colectivos vecinales y agrupaciones teatrales de las localidades participantes.
La edición reúne siete espectáculos procedentes de Cantabria, Comunidad de Madrid, Galicia y País Vasco, acompañados por talleres, encuentros con compañías, un cuentacuentos internacional y una jornada específica dedicada a la mediación cultural.
El recorrido comenzará el 3 de octubre en el Real Coliseo de Carlos III de San Lorenzo de El Escorial con ‘Aromas de soledad’, de la compañía madrileña La Otra Arcadia. La pieza combina teatro, poesía y música para aproximarse a la España vaciada, al mundo rural y a las huellas familiares que permanecen en esos territorios. La mirada evita una idealización complaciente y atiende también a sus tensiones y zonas menos luminosas.
Una semana después, el 10 de octubre, Guadarrama acogerá ‘El arcón de Noa’, de la compañía gallega Amarelo. Concebida para público familiar y construida desde la danza, la obra sigue a una niña que vive con su madre en una casa apartada y encuentra en un viejo arcón la entrada a un universo donde los juguetes cobran vida bajo el dominio de una presencia misteriosa.
Torrelaguna recibirá el 17 de octubre ‘Verne y los viajes extraordinarios de los objetos ordinarios’, de la compañía madrileña Sol y Tierra. A través del teatro de títeres y objetos, la propuesta parte de una casa saturada de recuerdos para preguntarse qué sucede con aquello que deja de ser útil, qué valor concedemos a lo heredado y qué permanece cuando alguien desaparece. La relación entre naturaleza, tecnología y consumo atraviesa una pieza construida precisamente alrededor de aquello que solemos considerar prescindible.
El 23 de octubre, Velilla de San Antonio se transformará en una peculiar comunidad de vecinos con ‘La portera nacional’, de La Piconera. La comedia interactiva coloca al público dentro de un edificio madrileño gobernado por una portera singular y utiliza el humor para intervenir sobre algunos de los conflictos más reconocibles de la vivienda contemporánea: alquileres turísticos, hipotecas, mascotas o fondos buitre.
Al día siguiente, Robledo de Chavela acogerá ‘Ahora!’, de Maite Guevara. El clown parte de una espera aparentemente sencilla. Martina está preparada para aquello que lleva tiempo deseando, pero el momento nunca termina de llegar como había imaginado. La obra juega con la frustración, el paso del tiempo y la posibilidad de alterar aquello que parecía previsto.
También el 24 de octubre, Becerril de la Sierra presentará ‘Universo accesible’, de Cosmos Creativo y Miseria y Hambre Producciones. La experiencia propone un viaje astronómico multisensorial guiado por un actor y una peculiar inteligencia artificial. Luz, sonido, elementos táctiles y estímulos olfativos construyen una aproximación al cosmos pensada para públicos diversos, con especial atención a personas con discapacidad visual y auditiva y a espectadores con trastornos del espectro autista.
La programación escénica concluirá el 1 de noviembre en La Cabrera con ‘Un intento valiente’, de Cía. Trueba & Trueba Producciones, llegada desde Cantabria. Treinta números suspendidos sobre el escenario esconden otras tantas microobras y un cronómetro impone una única regla: el elenco dispone de una hora para representarlas en el orden decidido por el público. La estructura convierte cada función en una combinación distinta de humor, música, actualidad y azar.
El festival despliega paralelamente un programa gratuito de mediación y participación desarrollado junto a centros educativos, asociaciones culturales, colectivos vecinales y grupos de teatro aficionado. La intención es prolongar la relación con las comunidades más allá del tiempo exacto que dura una representación.
Dentro de esta línea se sitúa ‘Encuentros Periféricos: Jornadas de Mediación’, que tendrá lugar el 7 de octubre en la sede de la SGAE en Madrid con apoyo de la Fundación SGAE. Lucía Miranda y el equipo de Cross Border Project impartirán una formación dirigida tanto a profesionales de las artes escénicas como a personas interesadas en los procesos de mediación. La jornada, gratuita hasta completar aforo, continuará por la tarde con un encuentro entre creadores destinado a compartir prácticas y experiencias.
El programa transversal incorpora también ‘Pequeño país’, un cuentacuentos familiar de Victoria Siedlecki, artista argentina y española, que llegará a Chapinería el 16 de octubre. El 24, Robledo de Chavela acogerá además una masterclass de clown impartida por Maite Guevara.
A ello se sumarán conversaciones entre público y compañías después de cada función. Estos encuentros pretenden desplazar al espectador de su posición estrictamente receptiva y abrir espacios donde las obras puedan prolongarse a través de preguntas, interpretaciones y aproximaciones a los procesos de creación.
El Festival Siete Villas nació en 2023 como iniciativa de la productora madrileña Señora Rojo, finalista de los Premios Max 2022 con ‘En tránsito’ y actualmente en gira con ‘Homo ausente’. Desde entonces ha incorporado a su programación montajes como ‘Coriolano’, de [in]constantes teatro; ‘Von Lustig, el hombre que vendió la Torre Eiffel’, de Los Absurdos, y ‘La loca historia de la literatura’, de Teatro de Poniente.
Su primera edición quedó marcada además por la cancelación de ‘Orlando’, de Teatro Defondo, en Valdemorillo. La compañía denunció entonces un «veto ideológico» y calificó la decisión de censura, mientras el Ayuntamiento la atribuyó a motivos presupuestarios. El conflicto adquirió una amplia repercusión mediática y situó aquella edición inaugural dentro de un debate que desbordó los márgenes estrictamente escénicos.
Cuatro años después, Siete Villas continúa creciendo alrededor de una pregunta que afecta al propio acceso a la cultura: qué ocurre cuando la creación contemporánea deja de concentrarse exclusivamente en los grandes centros urbanos y comienza a establecer vínculos estables con otros territorios.
‘Tramas’ resume precisamente esa voluntad. La programación importa, pero también lo hacen las relaciones que deja detrás. Entre un escenario, una asociación vecinal, un colegio, una compañía o un grupo de espectadores puede formarse una red aparentemente pequeña. El festival trabaja sobre esas conexiones para recordar que descentralizar la cultura no consiste únicamente en desplazar espectáculos de un lugar a otro, sino en permitir que cada territorio pueda participar también en la construcción de su propio relato cultural.









