Urban Beat Contenidos

la gran caceria

La Gran Cacería de Juan Mayorga, una obra que indaga sobre qué nos quita el sueño

La Gran cacería es una obra de teatro que ofrece Teatro del Barrio, en el marco del 41º Festival de Otoño, en la vecina Cuarta Pared, en dos únicas funciones el 17 y 18 de noviembre. El actor británico Will Keen protagoniza el montaje, con la colaboración de las intérpretes Fran Reyes y Ana Lischinsky.
la GRAN CACERÍA

La Gran Cacería evoca un viaje a través del Mediterráneo y del insomnio, para hablar de violencia de unos seres sobre otros y de la dignidad de la rebelión.

La Gran Cacería se ha construido desde un largo proceso de exploración en torno a la palabra y al cuerpo que la pronuncia, y otorga un gran protagonismo al trabajo físico de sus intérpretes.

Juan Mayorga es dramaturgo, director teatral, académico de la RAE, Director Artístico de Teatro de La Abadía y Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022. Y también es un frecuente colaborador de Teatro del Barrio. En este escenario se representaron sus obras Famélica y La lengua en pedazos, y ahora estrena, por impulso de este teatro y tras una residencia artística en sus espacios, La Gran Cacería. “No es la primera obra mía que nace de un insomnio, así como he escrito otras obras que nacen de un sueño”, recuerda Mayorga. Y es que La Gran Cacería tiene mucho de paisaje onírico, de pesadilla y de la dificultad de dormir cuando sabemos que hay personas en peligro. Goethe, el Arca de Noé y la Roma del Imperio son algunos mástiles de un texto con una gran profundidad literaria.

La gran cacería resulta de la colaboración de una flota teatral formada por el propio Mayorga; por Teatro del Barrio, productor del título; Festival de Otoño, en cuya 41ª edición se estrena la propuesta; Cuarta Pared, teatro vecino de Lavapiés que acogerá las dos únicas funciones del espectáculo, el 17 y 18 de noviembre; y Will Keen, su protagonista y una referencia internacional, Premio Laurence Olivier 2023 al Mejor Actor. Como producción, suma al repertorio del Teatro del Barrio una nueva propuesta que aboga por impugnar las estructuras de privilegios, y por combatir el racismo estructural y la herencia del colonialismo. Sigue la estela de No soy tu gitana o Infiltrado en VOX. Y se añade a otras líneas de programación de este proyecto cultural que tienen en su eje sensibilidades como el feminismo, la memoria o el amor libre.

¿Sabemos qué nos quita el sueño?

En La Gran Cacería, un hombre, en su camarote, de noche, no consigue dormir. A su memoria vuelven una y otra vez imágenes de otras naves, de otros viajes. Es, quizás, un viaje en el tiempo más que en el espacio, porque el Mediterráneo es mucho más que un testigo de la historia de Europa: es protagonista, es carcelero, es enterrador, es forjador de carácter, es alimento de pasiones, es dios y diablo, es mito y realidad.

El viajero cruza un mar que vertebra una idea de Europa, como cuna de una cultura capaz de lo mejor y de lo peor. Imágenes que le quitan el sueño y que llevan al viajero a pensar en los animales que viajan con él en la bodega del barco. Juntos atraviesan ese mar que ha visto crecer la civilización a la que pertenece, una civilización que se ha desarrollado culturalmente pero a base de guerras, conquistas y revoluciones, considerando muchas veces a otras civilizaciones como vulgares bestias.

En estos pensamientos está el viajero entretenido cuando le llega la invitación para participar, junto al resto de las personas del barco, en un simulacro de catástrofe, para lo que tiene que salir de su camarote. ¿Sale realmente? ¿Realmente está despierto? Porque parece que asiste a ese simulacro, pero quizás solo lo está imaginando, solo lo está soñando. ¿No es el sueño un simulacro poético de lo vivido y lo por vivir? Lo que sucede en ese instante quizás vivido, quizás soñado, es que las bestias, aprovechando el simulacro, se hacen con el control del barco.

Una experiencia personal

El desembarco creativo de La Gran Cacería en la imaginación de Mayorga se produjo en una noche de insomnio. “Viajé a Sicilia en 2018”, recuerda. “Una noche, navegaba en un barco que me devolvía de la isla, en el interior de un camarote junto con otras personas que dormían mientras yo no podía concebir el sueño. Mi cabeza se fue a otro barco que había visto representado en un mosaico en Palermo”. En ese mosaico se narra, “organizada en cuatro viñetas, la historia de unos animales que entran y salen de una nave marítima, como en el Arca de Noé”. También había visto animales ese día, en la cubierta del barco del que era pasajero. “Pero ese mosaico, titulado La Gran Cacería, representa una escena muy diferente a la del Arca de Noé”, que se construyó como salvación de una inundación divina que perseguía destruir la humanidad. Esta representación era “la captura de fieras en Asia y África para ser exhibidas en el circo del Imperio Romano”.

Poco a poco se fue agrandando el surco, “se me fue haciendo claro que aquel tercer barco, que transportaba animales que habían sido cazados para exhibir su belleza, era una expresión del colonialismo. Las imágenes eran impresionantes, pero la narración expresaba que Roma podía llegar a cualquier rincón y traerse a sus bestias”. Y el sueño de la razón produce monstruos: “mi cabeza se fue a un detalle que había en el mosaico, la imagen de un hombre golpeando a otro con algo que podría ser un palo o un látigo. Pensé que la violencia contra los animales y la violencia colonial o imperialista es la violencia de unos seres contra otros, incluida de unos seres humanos contra otros”.

No se contiene el agua del mar entre las manos, y tampoco la imaginación: “en ese cruce enloquecido de imágenes que es propia de los sueños y de los insomnios pensé en otros barcos que, probablemente en esa noche, en ese momento, estaban en el océano. Pensé en cayucos o barcazas transportando a personas de costas asiáticas y africanas a costas más ricas, a Europa”. En un océano de desesperanza.

Una exploración de la palabra y el cuerpo que la pronuncia

Will Keen interpreta el texto de La gran cacería con la colaboración de los intérpretes Fran Reyes (Los Mariachis, El tratamiento) y Ana Lischinsky (El rumor analógico de las cosas, El futuro). Pero, además, La Gran Cacería indaga en las posibilidades expresivas y artísticas de la convivencia entre el soliloquio y las artes del movimiento. “Creo que parte de mi responsabilidad y trabajo es explorar otras formas de textualidad teatral”, reflexiona Mayorga. “Desde que empecé a concebir La Gran Cacería no la pensé para ser leída, sino como texto que se representaría en un escenario. Pero sentí que era interesante que en la experiencia fuese importante un trabajo interpretativo muy físico”. Así se emprendieron las conversaciones “con Sol Picó, a quien agradezco enormemente su colaboración, porque, aunque finalmente no ha podido estar en el espectáculo, su influencia ha sido fundamental para el resultado de la obra”.

Elisa Sanz, escenógrafa y figurinista, y Pedro Yagüe, diseñador de iluminación, ambos merecedores de varios premios Max, completan el equipo artístico de La Gran Cacería junto con Nacho Bilbao, creador sonoro y director musical que ha trabajado con comunidades utilizando el teatro y la música como medio de intervención, y forma parte del equipo de la compañía The Cross Border Project. Miguel Valentín (de las compañías Valentín y Novákova y Los lúmenes) es ayudante de dirección.

Sobre Juan Mayorga

Licenciado en Filosofía y en Matemáticas, doctorado en Filosofía, profesor de Dramaturgia y de Filosofía en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y director del seminario Memoria y pensamiento en el teatro contemporáneo en el Instituto de Filosofía del CSIC, entre otras labores de docencia, desde febrero de 2022 es Director Artístico del Teatro de La Abadía. Es miembro de número de la Real Academia Española. En 2022, recibió el Premio Princesa de Asturias de Las Letras. Entre sus textos teatrales, El traductor de Blumemberg, Himmelweg, Animales nocturnos, El chico de la última fila, La tortuga de Darwin o El cartógrafo. También ha escrito versiones de clásicos como Hécuba (Eurípides), Fuente Ovejuna (Lope de Vega), o Woyzeck (Georg Büchner), y con Juan Cavestany es coautor de Alejandro y Ana, lo que España no pudo ver de la boda de la hija del presidente y de Penumbra. Su obra se ha representado en decenas de países, y se ha traducido a decenas de idiomas. Como director ha puesto en escena sus obras La lengua en pedazos (2012 y 2021), Reikiavik (2015), El cartógrafo (2016), Intensamente azules (2018), El Mago (2018) y Silencio (2022). En 2011 fundó la compañía La Loca de la Casa. Entre otros, ha obtenido el Premio Europa Nuevas Realidades Teatrales (2016), el Nacional de Teatro (2007) o el Nacional de Literatura Dramática (2013).

Sobre Will Keen

“Trabajar con Will es fascinante porque es un actor extraordinario. Esta es una obra sobre bestias, y él es una bestia escénica”, considera Mayorga. Will Keen es un actor inglés muy vinculado a España. Ha trabajado con directores como Declan Donnellan, Peter Hall, Michael Attenborough o Tim Carroll, y con compañías como la Royal Shakespeare Company, pasando por escenarios londinenses como el National Theatre o el Royal Court, y otros de Nueva York, París, Berlín, Milán o Edimburgo.

Sobre Teatro del Barrio

En 2013, Teatro del Barrio levantó la persiana como un eslabón más de la indignación del 15M, movimiento que The Guardian calificó como “el acontecimiento político español más relevante desde la muerte de Franco”. Ubicado en Lavapiés, un vecindario castizo, multicultural y rebelde ante dinámicas de especulación inmobiliaria y turística, su vocación es doble: servir de altavoz de la clase trabajadora y aportar una mirada crítica con las estructuras socioeconómicas. Es un teatro respondón, cree en la cultura como herramienta transformadora para analizar el presente e imaginar otras realidades. Sus líneas fuerza iniciales eran la memoria o el antielitismo, y ha sido pionero en agregar nuevas sensibilidades como la irreversible ola feminista, el amor libre o el anticolonialismo. La fiesta y la verbena propias de la vida vecinal también están en su ADN. Es escenario de exhibición e impulsa producciones propias: Masacre, El Rey -también fue película-, la trilogía ‘Mujeres que se atreven’ -que incluye Emilia, premiada con un Max-, Los que hablan, Cómo hemos llegado hasta aquí, Infiltrado en VOX… Apuesta por el repertorio, a la contra de la industria anclada en el criterio de novedad. Experimenta con formatos escénicos basados en documentos judiciales o periodísticos. Potencia la creación con residencias, talleres o un Grupo de Teatro Aficionado. Con la Universidad del Barrio y Re@cción vecinal, cede el escenario a voces no hegemónicas. Desarrolla actividades con espectadoras, asociaciones y ONG. Ha sido reconocido en ‘Lo mejor de la cultura’ del Observatorio de la Cultura 2022. La Gran Cacería es, hasta la fecha, su última producción.

LA GRAN CACERÍA

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!
la gran caceria

Damien Jalet despliega en Madrid un universo coreográfico en metamorfosis

Damien Jalet lleva años trabajando en una zona donde la danza deja de pertenecer únicamente al teatro y entra en un proceso de metamorfosis constante. El cuerpo puede convertirse en signo ritual, dispositivo político, materia cinematográfica o superficie sometida a fuerzas que parecen excederlo. Esa capacidad para transformar el movimiento al hacerlo circular entre disciplinas sitúa al coreógrafo franco-belga en una posición singular dentro de la creación contemporánea y explica el ciclo que Centro Danza Matadero y Cineteca le dedican en Madrid del 5 al 12 de septiembre.

Temporada Alta cumple 35 años entre obras consagradas y talentos emergentes

Treinta y cinco años después de su nacimiento, Temporada Alta podría permitirse administrar el prestigio acumulado. El festival ha elegido otra posibilidad: utilizar la experiencia como una estructura desde la que seguir arriesgando. Del 3 de octubre al 8 de diciembre, Girona, Salt y otros siete municipios volverán a convertirse en un territorio compartido por la escena internacional, la creación iberoamericana y los artistas del país, mediante una programación que reúne 91 espectáculos, 21 coproducciones y 22 estrenos absolutos, además de seis estrenos en España y cuatro en Cataluña.

‘Electra jonda’ traslada la maldición de los Atridas a un cortijo andaluz

Agamenón ha muerto y Clitemnestra y Egisto gobiernan la casa levantada sobre su asesinato. Electra permanece sometida al poder de quienes mataron a su padre y deposita en el regreso de Orestes su única esperanza de venganza: restaurar el orden familiar exige que el hermano mate a Egisto y a su propia madre. En el linaje de los Atridas, la justicia llega siempre contaminada por la sangre que pretende reparar. Juan Guerrero Zamora trasladó ese núcleo trágico desde Micenas hasta un cortijo andaluz en Electra jonda, montaje que Teatros del Canal presentará del 5 al 18 de septiembre bajo la dirección de Manuel Canseco. La producción de la Comunidad de Madrid para Teatros del Canal, coproducida con el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, aproxima el mito al presente sin despojarlo de sus elementos esenciales: el asesinato de Agamenón, la alianza de Clitemnestra y Egisto, la obstinación de Electra y el regreso de Orestes como promesa de liberación y continuidad del crimen.

El Ballet Español de la Comunidad de Madrid lleva a Escena Escorial ‘Nascencia’, una danza sobre la herida y el renacimiento

El Ballet Español de la Comunidad de Madrid llegará el próximo 3 de septiembre al Festival Internacional de Artes Escénicas Escena Escorial con ‘Nascencia’, una suite de danza española contemporánea que sitúa el cuerpo frente a uno de sus conflictos más antiguos: la necesidad de reconstruirse después de la caída. La producción continúa así el itinerario iniciado el pasado mes de junio en Clásicos en Alcalá y prepara su desembarco en los Teatros del Canal, donde permanecerá del 24 de septiembre al 4 de octubre de 2026.

Coslada Radial lleva la creación contemporánea al corazón de la periferia madrileña

Durante tres días, Coslada dejará de funcionar únicamente como escenario para asumir una posición más ambiciosa: la de una ciudad que incorpora la creación contemporánea a su vida cotidiana. Del 18 al 20 de septiembre, la sexta edición de Coslada Radial distribuirá espectáculos y actividades por distintos rincones del municipio con una programación concebida para aproximar los nuevos lenguajes escénicos a públicos diversos.
Impulsado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Coslada en Madrid, el festival reúne danza, teatro, música, propuestas familiares, experiencias no convencionales, talleres y acciones participativas. Su política de acceso mantiene una dimensión pública reconocible: las actividades serán gratuitas o exigirán una aportación simbólica de un euro cuando resulte necesario controlar el aforo.

‘Patrimonio. Segunda edición’ celebra el legado vivo de la danza española

El Ballet Español de la Comunidad de Madrid presenta del 8 al 19 de julio, ‘Patrimonio. Segunda edición’, dentro de la programación de ‘Veranos en el parque’, el ciclo cultural de verano impulsado por la Comunidad de Madrid en el Parque de Santander. La propuesta, bajo la dirección artística de Mónica Fernández, regresa como un recorrido por algunas de las expresiones fundamentales de la danza española y sitúa en primer plano una pregunta decisiva: cómo mantener vivo un legado escénico sin convertirlo en una ceremonia inmóvil.

También te puede interesar

JENNIE traslada la precisión del ballet al lenguaje deportivo de adidas

La relación de JENNIE con adidas entra en una nueva fase. Después de varios años vinculada a la firma como embajadora y protagonista de distintas campañas, la artista surcoreana asume por primera vez funciones de codiseño en ‘adidas Originals by JENNIE FW26’, una colección que desplaza su presencia dentro de la marca desde la representación hacia la intervención creativa directa.

Damien Jalet despliega en Madrid un universo coreográfico en metamorfosis

Damien Jalet lleva años trabajando en una zona donde la danza deja de pertenecer únicamente al teatro y entra en un proceso de metamorfosis constante. El cuerpo puede convertirse en signo ritual, dispositivo político, materia cinematográfica o superficie sometida a fuerzas que parecen excederlo. Esa capacidad para transformar el movimiento al hacerlo circular entre disciplinas sitúa al coreógrafo franco-belga en una posición singular dentro de la creación contemporánea y explica el ciclo que Centro Danza Matadero y Cineteca le dedican en Madrid del 5 al 12 de septiembre.

‘Ni agua ni tierra’, el pantano como archivo político del presente

Hay territorios cuya resistencia comienza precisamente en su incapacidad para obedecer nuestras divisiones. La turbera carece de la firmeza tranquilizadora de la tierra y tampoco pertenece completamente al agua. Retiene cuerpos, objetos y sedimentos; dificulta el tránsito, altera el tiempo de la descomposición y convierte aquello que debería desaparecer en una presencia obstinada. Sobre esa anomalía física construye ‘Ni agua ni tierra’ una reflexión donde geología, memoria y política terminan compartiendo el mismo suelo. El Centro de Arte Contemporáneo Castillo Ujazdowski de Varsovia reúne hasta el 27 de septiembre las obras de quince artistas y colectivos bajo el comisariado de Anna Czaban y Krzysztof Gutfrański. El punto de partida puede parecer estrictamente natural: los humedales. Sin embargo, la exposición pronto abandona cualquier aproximación paisajística convencional. Lo que interesa es aquello que esos ecosistemas conservan, ocultan, protegen y, en determinadas circunstancias, permiten utilizar.

‘Aqua Mater’ lleva a Madrid el planeta esencial de Sebastião Salgado

Sebastião Salgado pasó buena parte de su carrera fotografiando aquello que la historia económica y política deja sobre los cuerpos: trabajo, desplazamiento, pobreza, explotación. Con los años, esa mirada se desplazó hacia una escala anterior y más vasta, donde el ser humano dejó de ocupar necesariamente el centro. ‘Aqua Mater’ pertenece a ese movimiento. La exposición reúne en Madrid cerca de un centenar de imágenes tomadas durante más de veinticinco años en algunos de los territorios más remotos del planeta y sitúa el agua no como motivo paisajístico, sino como una materia que organiza ecosistemas, geografías y formas de vida. Tras la muerte del fotógrafo en 2025, la muestra adquiere además una condición inevitablemente retrospectiva: permite observar cómo la preocupación social de Salgado terminó desembocando en una reflexión sobre aquello que sostiene, y también limita, la presencia humana en la Tierra.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias