El repertorio explora diferentes atmósferas musicales y coreográficas, con especial atención a la farruca, uno de los palos más representativos de Donn. La pieza, compuesta expresamente para ella por el guitarrista José Jiménez, ‘El Viejín’, ocupa un lugar destacado dentro de una propuesta que incorpora también nuevas exploraciones del movimiento, como ‘El repique del colibrí’. La convivencia entre estos lenguajes permite reconocer el interés de la bailaora por ampliar sus recursos expresivos desde los propios fundamentos del flamenco.
La música en directo adquiere un protagonismo esencial en esta propuesta. Donn comparte escenario con el guitarrista y director musical Pedro Medina, el cantaor Roberto Lorente, el violonchelista Batio y el percusionista Antón Suárez. La combinación de cuerda, voz y percusión acompaña las variaciones del repertorio y establece un diálogo permanente con la interpretación coreográfica. Javier Bellot describe el montaje como «un espectáculo elegante, vibrante y atemporal que emociona y cautiva al público en cada compás».
La dimensión visual completa esta concepción escénica. El vestuario, firmado por B. de la Quintana y Ángela Lozano, y la iluminación diseñada por Alfonso Sanz participan en la construcción de una estética que relaciona las referencias tradicionales del flamenco con una sensibilidad contemporánea. Esta proximidad al universo de la moda encuentra un antecedente significativo en la trayectoria de Donn y en su colaboración con la firma de alta costura Oscar de la Renta, surgida después de una de sus actuaciones en Nueva York.
La relación entre danza y moda forma parte de una carrera en la que la artista ha explorado diferentes contextos de creación. En 2025 estrenó ‘Orillas, Flamenco y Moda’ en el Museo del Traje de Madrid, una propuesta que amplió esta vertiente de su trabajo. Ese mismo año, además de su colaboración con Oscar de la Renta, realizó una gira de dos meses por la costa este de Estados Unidos y Canadá.
Nacida en Granollers en 1997, Patricia Donn debutó profesionalmente a los dieciséis años en el Teatro Principal de Barcelona. En 2023 fundó su propia compañía con el estreno de ‘Ángeles y Demonios’, que presentó en el Teatro EDP Gran Vía de Madrid, el Teatro Real Coliseo de El Escorial y el Teatre Auditori de Granollers, con todas las entradas agotadas.
Su proyección internacional se consolidó durante los años siguientes. En 2024 emprendió su primera gira por Estados Unidos y Canadá y actuó en instituciones como el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza, el Reina Sofía y el Palacio Real. También presentó ‘Mujeres 2.0’ en el Festival Suma Flamenca y compartió escenario con Joaquín de Luz durante el Festival de Ballet Alicia Alonso de La Habana. En 2025 sumó otro acontecimiento a su trayectoria con tres funciones de ‘Patricia Donn en concierto’ en el Teatro Real de Madrid, para las que agotó las localidades.
En 2026 amplió su experiencia artística mediante una colaboración con el violinista Vasko Vassilev y la Covent Garden Orchestra de Londres, con quienes debutó en Valencia interpretando el ‘Zapateado’ de Sarasate. Según la documentación de la producción, se convirtió así en la primera mujer en recuperar esta coreografía de Antonio ‘el Bailarín’. Su actividad más reciente incluye también una pieza audiovisual realizada en colaboración con el Museo Thyssen-Bornemisza alrededor de ‘En la sombrerería’, obra restaurada de Edgar Degas.
Con ‘A cuerda y tacón’, Patricia Donn reúne las distintas vertientes de una trayectoria que ha llevado el flamenco a escenarios internacionales y a establecer vínculos con otras disciplinas artísticas. Su regreso al Gran Teatro Pavón ofrece una oportunidad para conocer una propuesta en la que la tradición flamenca convive con la experimentación coreográfica, la música en directo y una cuidada concepción estética.









