El origen de la trilogía estuvo, sin embargo, en una idea bastante más acotada. Caminero quería grabar un álbum de versiones y comenzó a revisar composiciones de algunos de los grandes nombres de la guitarra flamenca, entre ellos Paco de Lucía, Sabicas, Rafael Riqueni, Gerardo Núñez y Manolo Sanlúcar. Aquella primera intuición acabó abriendo un campo creativo mucho más amplio y terminó por articular un proyecto dividido en tres entregas autónomas, aunque conectadas entre sí.
‘Al toque’ nace precisamente de ese desplazamiento. Las composiciones vinculadas históricamente a la guitarra son revisitadas desde una formación inusual que prescinde de ella y articula el repertorio mediante contrabajo, piano y percusión. El jazz funciona aquí como lenguaje de mediación, no como adorno, y ofrece una estructura desde la que acercarse a la tradición flamenca sin reproducir literalmente sus códigos instrumentales.
En ‘Al cante’, la atención se desplaza hacia la voz del jerezano David Carpio. Lo que en un principio iba a ser una colaboración puntual terminó adquiriendo un peso mayor dentro del proyecto hasta integrar el cante en las composiciones de Caminero. La voz entra así en diálogo con un trío de raíz jazzística y modifica el equilibrio de unas piezas que encuentran nuevas posibilidades expresivas en la respiración, la métrica y la intensidad del cantaor.
El recorrido se completa con ‘Al baile’, desarrollado junto a María Moreno, colaboradora habitual del músico. La presencia de la bailaora termina de dar forma a una arquitectura que fue definiéndose de manera orgánica. Lo que surgió casi como una posibilidad lateral acabó consolidando la idea central del proyecto: abordar el flamenco desde sus tres ejes fundamentales y observar qué sucede cuando cada uno de ellos entra en contacto con la escritura musical de Caminero.
Ese interés por trabajar desde los márgenes instrumentales atraviesa buena parte de su trayectoria. Nacido en Vitoria-Gasteiz en 1974, Pablo Martín Caminero se formó como contrabajista clásico en la Escuela Superior de Música de Viena, donde concluyó sus estudios en 1999. Su carrera posterior ha discurrido entre el flamenco, el jazz, la música contemporánea, la composición audiovisual y la creación escénica.
Instalado en Madrid, fue aproximándose al flamenco desde un instrumento que históricamente no ocupa una posición central dentro del género. Esa circunstancia terminó marcando una línea de investigación propia. En lugar de utilizar el contrabajo como simple acompañamiento o de trasladar mecánicamente funciones asociadas a otros instrumentos, Caminero ha explorado su capacidad para intervenir en la estructura rítmica, armónica y melódica del flamenco desde una identidad sonora específica.
En ese recorrido aparecen colaboraciones con músicos como Chano Domínguez, Gerardo Núñez, Jorge Pardo, Niño Josele o Rosario ‘La Tremendita’, además de una discografía propia desarrollada a través de títulos como ‘Doméstica’, ‘El Caminero’, ‘O.F.N.I.’, ‘Salto al vacío’, ‘Bost’, ‘Al toque’ y ‘Al cante’. La continuidad entre esos trabajos permite seguir la evolución de una escritura cada vez más personal, abierta al cruce de lenguajes sin borrar sus diferencias.
La danza ocupa igualmente un lugar importante en su carrera. Su colaboración con el coreógrafo Antonio Ruz ha dado lugar a proyectos como ‘Double Bach’, además de trabajos vinculados al Ballet Nacional de España y la Compañía Nacional de Danza. Esa experiencia explica en parte la naturalidad con la que ‘Al baile’ incorpora el movimiento como un elemento estructural y no como simple acompañamiento visual.
‘Trilogía flamenca’ condensa así una investigación desarrollada durante años. Caminero no se acerca al flamenco para alterar sus fundamentos desde fuera, sino para observarlos desde otra disposición instrumental. El contrabajo entra en ese territorio con una voz propia y obliga a reconsiderar las relaciones entre tradición, interpretación y escritura contemporánea. En ese espacio, donde el canon deja de funcionar como una frontera rígida y se vuelve materia de trabajo, reside buena parte de la tensión y de la singularidad del proyecto.








