Urban Beat Contenidos

berlín

UN FIN DE AÑO CUALQUIERA EN BERLÍN.

Más allá de los mercados navideños y de los museos, Berlín nos ofrece una versión diferente de sí misma cuando se acerca la Nochevieja. La capital del cuero negro y la transgresión se supera en esta época del año para sorprendernos, convirtiéndose en el escenario más bizarro donde escuchar las campanadas, si es que llegamos a oírlas.
berlin

Doce grados bajo cero. Nieve por toda la ciudad. Los témpanos cuelgan de las barandillas que rodean los canales del río Spree junto a los candados que algunos visitantes y enamorados dejaron. Es difícil caminar. Las rodillas se nos hielan y acaban doliéndonos —a pesar de llevar dos pantalones de invierno superpuestos— pocos minutos después de iniciar nuestra andadura.

berlín

Nos sorprenden algunos berlineses circulando en bicicleta sobre el hielo, como si nada. El vaho sale de la boca de un pobre trabajador en el lugar donde se ubicara antaño el famoso Checkpoint Charlie. Todo lo que no está cubierto por la nieve es grisáceo. Como el cielo plomizo o el agua del río, visible entre las placas heladas que se desplazan en su superficie. En los alrededores de Nollendorfplatz, los toldos arcoíris de los bares rompen con esa monótona bicromía de las postales que capturamos para el recuerdo.

berlín

Por enésima vez, entramos en algún café a resguardarnos del frío. Ya no sabemos qué infusión pedir. Guirnaldas de luces adornan los alrededores de la semiderruida iglesia Kaiser Wilhelm. Decidimos acercarnos a un mercado navideño para ingerir algo sólido y vino caliente. Aquí disfrutamos del aspecto más tradicional de Berlín. Acto seguido, nos despedimos: ya va siendo hora de prepararse para la noche.

berlín

Nos reencontramos a las 22:30 en una estación del U-Bahn. Yo llevo puesto todo lo que pueda ser de abrigo, incluso ropa interior de pata larga. En cambio, Manel cubre su torso tan solo con un chaleco de cuero negro desabrochado. Ana viste una chaqueta de idéntico material —aunque cerrada—, así como una gorra de estilo leather también. Tomamos un tren amarillo que contrasta con el candor de la nieve caída sobre el andén descubierto.

berlín

La fiesta «privada» se celebra en un edificio industrial de cuatro alturas. Estamos de suerte: no esperamos mucho tiempo en la fila antes de entrar. Los baños de la planta baja, junto a la guardarropía, están atiborrados de gente. La ingesta de tanta infusión durante el día ha hecho que mi cuerpo necesite evacuar líquido con frecuencia. Cuando ya solo queda un individuo delante de mí para que llegue mi turno, siento que no puedo aguantar más. El chico que me precede, al percibir mi expresión de agobio, me dice:

 

—¡Ah! Pero…, ¿vas a usar el inodoro? Pasa tú primero. Yo necesito el excusado para hacer otra cosa que puede esperar —me expresa sonriente, frotando su nariz.

berlín

Aliviado ya, me reúno con mis amigos en el segundo nivel. El elevadísimo volumen del tecno hace temblar todo el inmueble. Hay bandejas con dónut de diferentes sabores repartidas por el local. Buena idea. De hecho, devoraré varios de ellos a lo largo de las próximas horas. La música se interrumpe escasos minutos antes de medianoche. Un transformista aparece sobre el escenario principal interpretando una canción de Justin Bieber. Porta una copa de espumoso, además del micro, que va intercambiando de mano con asombrosa naturalidad durante toda su representación. La última nota de la canción coincide exactamente con las doce en punto. A su vez, el artista finaliza el espectáculo con un gesto de brindis.

berlín

Besos y abrazos por doquier. No es la primera vez que Manel nos achucha durante la velada: está muerto de frío y aprovecha con ello para regocijarse con nuestro calor corporal. Silbidos, aplausos, aullidos, vasos entrechocando… Ha comenzado otro año.

 

berlín

Tras media hora de euforia, la fiesta continúa, aunque a ritmo más frenético. Me acerco a uno de los ventanales industriales. En el extremo opuesto, un tipo observa a través del cristal las vías del tren situadas a la misma altura que nosotros, en el segundo piso. Fuma con largas caladas su cigarro y, tras consultar su reloj, vuelve a dirigir su mirada al exterior. En ese instante, llega el primer tren del día a toda velocidad. El primer tren del año. Ambos lo contemplamos absortos mientras las luces del convoy nos iluminan intermitentemente a su paso, como acompañando la música que oímos de fondo.

 

berlín

Subo a la tercera planta. Una DJ con sus pechos descubiertos mezcla con maestría antiguos temas de música pop. Bailo. A un lado de la sala, un telón oscuro da paso a una zona sombría compartimentada a modo de laberinto por largas cortinas negras que penden del techo. Avanzo, casi a tientas, y voy descubriendo parejas o grupos practicando sexo.

 

berlín

Creo que ya he extraído de esta noche todo el provecho que podría. Me dispongo a dejar la fiesta. Hace rato que no veo a mis amigos. Mañana hablaremos. Quizá pasado mañana.

berlín

José M. Diéguez Millán

Autor de los libros «SUR» y «ESTE»

Haz clic en los títulos para leer GRATIS sus primeros capítulos

 

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!
berlín

Bonaire. La isla «B»

Entre las antiguas Antillas Neerlandesas se encuentran unas islas llamadas ABC: Aruba, Bonaire y Curazao. Visitamos la isla «B», la menor de las tres y la menos conocida. El pequeño aeroplano de la compañía Divi Divi procedente de Curazao se aproxima al aeropuerto internacional Flamingo. Sus doce ocupantes admiramos desde las ventanillas un Caribe de innumerables azules. Sobrevolamos el islote llamado Pequeña Bonaire, o Klein Bonaire, cuando unas intensas ráfagas de viento hacen oscilar la nave, que ahora parece un pájaro planeando a merced de las corrientes aéreas, de tal manera que, al aterrizar, dudo de si tomamos tierra en el centro de la pista gracias a la pericia del piloto o por pura casualidad.

Islas Feroe: el archipiélago de las ovejas

Recorramos este archipiélago danés autónomo de dieciocho islas situado entre Escocia e Islandia. Aquí el número de habitantes humanos, unos 56 000, es inferior al de ovinos. De ahí su nombre en feroés: Føroyar, las islas de las ovejas.

Vivid Sydney 2026: el laboratorio global donde la cultura inmersiva reinventa la ciudad

Sídney vuelve a ensayar, en 2026, una de las operaciones culturales más sofisticadas del hemisferio sur: convertir la ciudad en un organismo luminoso, sonoro, gastronómico y reflexivo. Vivid Sydney está en pleno apogeo hasta al 13 de junio con una edición de 23 días que no se limita a iluminar fachadas ni a multiplicar instalaciones espectaculares sobre el puerto. Su ambición va más allá del deslumbramiento. El festival propone una lectura expandida de la vida urbana, donde la arquitectura se transforma en pantalla, la noche en acontecimiento colectivo y la cultura en una fuerza capaz de activar turismo, pensamiento, economía local y conciencia social.

Barcelona persiste

Cargando sobre sus espaldas muchas décadas de fama internacional como destino turístico, la capital catalana ha sabido adaptarse en todo momento a la actualidad, integrándola dentro de su vida más íntima. Descubramos el secreto del éxito permanente de esta ciudad global, ya abierta al mundo desde que naciera.

Tánger mira al futuro con un modelo urbano de integración intercultural

Tánger ha sido a veces, como otras pocas en la historia, lo mejor que puede ser una ciudad: escenario para el abrazo de culturas, símbolo de esa cierta nostalgia del futuro que caracteriza algunos momentos luminosos de la historia de los pueblos en los que la vida se vuelve inteligente, en los que la ponderación y la lucidez, y no el miedo, parecen presidir los actos de los hombres. La prueba, en suma, de que es posible el sueño de la paz y la tolerancia. Esa consciencia de Tánger esa imagen soñada, es seguramente la causa de la fascinación que esta ciudad ejerce sobre quien la visita o quien, sin conocerla, la intuye.

Badalona, el delicioso encanto del mestizaje y la irreverente belleza post industrial

Badalona no pide permiso ni pide perdón. Con más de 200.000 habitantes, en Badalona conviven contrastes, resultado de una historia desordenada y realidades que la hicieron pionera en la construcción de una sociedad donde la hibridación social, arquitectónica y cultural han sido un campo de experimentación, tal vez a su pesar. Sus céntricos barrios pequeños burgueses miran al Mediterráneo. Posee identidad propia. Su discreta belleza natural y arquitectónica la diferencian del resto de municipios de la “primera corona” de Barcelona. La identidad catalana convive con la patria charnega y las migraciones que en los últimos años han consolidado su carácter contemporáneo e intercultural.

También te puede interesar

La Kunstbibliothek sigue el rastro de ‘Bizarre’ desde la literatura de Dante hasta las teorías contemporáneas de la conciencia

La Kunstbibliothek de los Museos Estatales de Berlín presentará en el Kulturforum ‘BIZARRE. La historia de la palabra más extraña del mundo’, una exposición sobre más de setecientos años de usos del término «bizarre». Abierta del 27 de noviembre de 2026 al 29 de marzo de 2027, reunirá pinturas, dibujos, estampas y libros para examinar su relación con la furia, los sueños y la invención artística, hasta llegar a las teorías contemporáneas de la conciencia y la cosmología.

El diccionario de la RAE 2026 y sus nuevas incorporaciones: ‘asere’, ‘influencer’, ‘turistificación’ o ‘gordofobia’

La lengua llega al diccionario con una vida anterior: circula por las calles, adquiere sentidos en los oficios y viaja entre países cuyos hablantes reconocen como propias palabras que otros necesitan consultar. La 24.ª edición del ‘Diccionario de la lengua española’, presentada el 30 de octubre de 2026 por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, modifica la manera de ordenar ese caudal. Sus acepciones se organizan por frecuencia de uso y afinidad de significado, mientras la edición impresa nace, por primera vez, de la digital. Trescientos años después del primer volumen del ‘Diccionario de autoridades’, la obra revisa la arquitectura desde la que describe el español.

Bonaire. La isla «B»

Entre las antiguas Antillas Neerlandesas se encuentran unas islas llamadas ABC: Aruba, Bonaire y Curazao. Visitamos la isla «B», la menor de las tres y la menos conocida. El pequeño aeroplano de la compañía Divi Divi procedente de Curazao se aproxima al aeropuerto internacional Flamingo. Sus doce ocupantes admiramos desde las ventanillas un Caribe de innumerables azules. Sobrevolamos el islote llamado Pequeña Bonaire, o Klein Bonaire, cuando unas intensas ráfagas de viento hacen oscilar la nave, que ahora parece un pájaro planeando a merced de las corrientes aéreas, de tal manera que, al aterrizar, dudo de si tomamos tierra en el centro de la pista gracias a la pericia del piloto o por pura casualidad.

Moreno Bernardi: ‘Atravesamos una crisis del lenguaje cuyas consecuencias son devastadoras en todos los ámbitos’

Hay algo hipnótico en la manera en que Moreno Bernardi recorre su educación artística, en la que la música de Beethoven y los espectáculos de Beyoncé encuentran lugar sin que tenga que justificar la convivencia. Esa libertad para reconocer lo que le interesa atraviesa más de ochenta piezas escénicas y sostiene su resistencia a quedar sujeto a una marca. Con ‘Tiempo de vida’, su adaptación del libro de Marcos Giralt Torrente, el director, actor y coreógrafo italiano regresa al escenario por una necesidad que describe como probablemente terapéutica: volver a experimentar lo que suele pedir a los demás. En conversación con Urban Beat, explica cómo compone la relación entre palabra, cuerpo, música e imagen para abordar la memoria de un hijo y por qué seguir aprendiendo exige preservar el encuentro entre generaciones. ‘Si cambias en función de cómo cambia el mundo, siempre te perderás. El mundo seguirá dando vueltas, incluso cuando esté perdido. Si te mantienes firme en tus ideas, tarde o temprano chocará contigo’. La obra está en pleno apogeo hasta el próximo domingo en Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa en la capital catalana.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias