En el marco de su inclusión en la «Lista Best CEO Urban Beat 2026», Sonia Luna destaca en esta entrevista la importancia de una ética empresarial en la que la escalabilidad no se opone al cuidado del detalle, sino que lo exige. La honestidad, la transparencia y el seguimiento personalizado se erigen como elementos diferenciales en un sector saturado de ofertas formativas desiguales. En ese contexto, reconocimientos como el certificado CIEGE funcionan menos como un distintivo reputacional que como un mecanismo de verificación estructural: crecimiento sostenido, satisfacción del alumnado y solidez financiera.
En el horizonte, la expansión internacional introduce una tensión clave —crecer sin diluir la esencia— que Luna asume como núcleo estratégico. Su apuesta se define con claridad: demostrar que la educación online puede escalar sin perder densidad humana, manteniendo intacta su capacidad de incidir, de forma real, en la vida de quienes la atraviesan.
¿Cómo surgió su vocación por el mundo de la psicología?
La psicología apareció casi de forma natural en mi camino. Siempre he tenido mucha curiosidad por entender a las personas. Me interesaba saber cómo funciona la mente y el comportamiento, qué nos bloquea o qué nos impulsa a avanzar, etc. He acomodado mi vocación, no solo ejerciéndola como tal, sino también acompañando a otros en procesos reales de cambio a través de la formación.
Usted posee una formación multifacética, ¿qué carencias y fortalezas detecta en el sistema educativo español contemporáneo?
Creo que hay una base muy buena a nivel de conocimiento, y profesionales muy preparados, pero el sistema no siempre va al ritmo que exige la realidad actual. Falta más adaptación, más conexión con el mundo laboral y más enfoque práctico. Hoy no es suficiente con saber, hay que saber aplicar, actualizarse y evolucionar constantemente.
¿Cómo fue el proceso de gestación de su iniciativa empresarial Carpe Diem? ¿Qué balance hace de estos años de trayectoria profesional?
Carpe Diem nace de la creencia de que la formación no debe ser un privilegio, sino que debe ser accesible y estar al alcance de todos. La formación debe encajar en tu forma de vida de manera natural y acompañarte en diferentes momentos, adaptándose a tus circunstancias personales. Decidí crear una alternativa que realmente respondiera a esa necesidad.
El balance, después de estos años, es muy positivo. Hemos crecido, pero sobre todo hemos mantenido la esencia, y eso para mí es lo más importante.
¿En qué medida ha cambiado el perfil de quien decide formarse? ¿Cómo se entiende la flexibilidad en su sector?
El perfil ha cambiado mucho. Ahora la gente se forma con un objetivo muy claro: mejorar profesionalmente, cambiar de rumbo o avanzar. Hay más conciencia y también más exigencia, y eso es positivo porque no todo vale. La flexibilidad ya no es un extra, es una necesidad. Pero no se trata solo de horarios, sino de que la formación se adapte de verdad a la vida de cada persona.
El modelo empresarial de Carpe Diem se define por su sostenibilidad, escalabilidad y coherencia.
Desde el inicio tuve claro que quería formar al mayor número de personas posible y contribuir a su evolución profesional y personal. El crecimiento empresarial ha sido una consecuencia natural de ese propósito. Aposté por un modelo digital, con procesos claros y definidos, pero siempre centrado en la calidad y en el acompañamiento humano desde el primer momento. Necesito entender hacia dónde vamos, pero también cómo lo estamos haciendo. Esa dualidad es esencial.
¿Qué diferencia a Carpe Diem de otras organizaciones del mismo sector?
Diría que la honestidad y la transparencia en lo que hacemos. Buscamos ofrecer una formación que realmente sirva y que tenga impacto en la vida de las personas. Cuidamos mucho la experiencia del alumno y el acompañamiento. Al final, no se trata solo de hacer un curso, sino de que eso genere un cambio real.
¿Qué significa para Sonia Luna la excelencia profesional?
Para mí, la excelencia es hacer las cosas bien de forma constante, sabiendo que en el detalle está la diferencia. Tiene mucho que ver con la responsabilidad, con el impacto que generas en los demás y con el compromiso continuo de mejorar. Muchas veces es invisible, pero se percibe en los resultados y en la confianza que generas.
En un contexto de expansión internacional, ¿qué desafíos anticipa y qué papel aspira a desempeñar?
El principal desafío es crecer sin perder la esencia en un entorno cada vez más global y competitivo. La formación online está creciendo muy rápido, pero no siempre con la calidad que debería.
Nuestro papel es claro: demostrar que se puede escalar sin perder valor, apostando por una formación que combine tecnología y humanidad, y que realmente transforme trayectorias profesionales.
¿Cómo compagina su gran responsabilidad al frente de Carpe Diem con su entorno familiar?
Es un reto constante que requiere mucha organización, planificación y rodearse de un buen equipo. No siempre es fácil, porque soy muy consciente de que mi presencia es importante en ambos ámbitos. La familia es un apoyo fundamental y también una parte clave de mi equilibrio.
¿Qué nuevos proyectos tiene en mente de cara al futuro?
Estamos trabajando en la expansión internacional, en ampliar nuestra oferta formativa y en seguir mejorando la experiencia del alumno a través de la innovación. Pero, en el fondo, el objetivo sigue siendo el mismo: transformar vidas a través de la formación, ayudando a las personas a avanzar tanto a nivel profesional como personal.









