La tensión entre bienestar y utilidad atraviesa una exposición compuesta por obras pertenecientes a la colección del Moderna Museet. Muchas de ellas han ocupado un lugar central en la historia de la institución desde su inauguración en 1958. Para una parte del público, la muestra representa el reencuentro con autores ya incorporados al relato cultural sueco; para las generaciones más jóvenes, abre la posibilidad de descubrir cómo el arte respondió a una sociedad que avanzaba con rapidez y comenzaba, al mismo tiempo, a desconfiar de sus propias certezas.
El arte frente a la prosperidad
La colección del museo conserva una representación especialmente significativa del arte sueco de posguerra. ‘¿Serás rentable, amiguito?’ evita reducir ese periodo a una única tendencia y recupera la variedad de lenguajes, sensibilidades y posiciones políticas que lo definieron. La abstracción, la pintura expresiva, la fotografía, la instalación mecánica y la crítica social aparecen como respuestas distintas ante una transformación compartida.
Entre los artistas presentes figuran Carl Johan De Geer, Siri Derkert, Öyvind Fahlström, Staffan Hallström, Åke Karlung, Eva Klasson, Beth Laurin, Evert Lundquist, Lennart Rodhe, Ulrik Samuelson, P. O. Ultvedt, Ulla Wiggen y Barbro Östlihn. Sus obras permiten observar cómo la creación sueca asimiló las corrientes internacionales sin renunciar a una formulación propia, vinculada a las tensiones políticas, culturales y afectivas del país.
Una de las piezas fundamentales del recorrido es ‘Manhattan veinte años después’ (1963–1983), de P. O. Ultvedt. Recientemente restaurada, la instalación incorpora motores y una ranura para monedas, convirtiendo el movimiento mecánico y la intervención del espectador en elementos constitutivos de la obra. Su funcionamiento introduce una dimensión irónica: incluso para activarse, el arte parece exigir una transacción.
La curadora Matilda Olof-Ors identifica en aquellos años una pluralidad de estrategias. Algunos artistas se concentraron en la experimentación formal y la abstracción; otros investigaron los territorios interiores y exteriores del individuo o recurrieron a la ficción para comentar el presente. Las relaciones de poder, las normas sociales y la capacidad del arte para intervenir en la realidad adquirieron una presencia creciente.
Las piezas fueron creadas durante una época marcada por contrastes difíciles de conciliar. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, los artistas suecos recuperaron la posibilidad de viajar, establecer contactos internacionales y ensanchar sus referencias. Paralelamente, Suecia aceleraba su modernización y consolidaba el proyecto del Estado del bienestar asociado al Folkhemmet, el Hogar del Pueblo.
La confianza en el progreso encontró, sin embargo, límites cada vez más visibles. La carrera armamentística entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las desigualdades persistentes y los conflictos políticos internacionales deterioraron la imagen de un futuro ordenado exclusivamente por la razón y la prosperidad. El optimismo comenzó a convivir con la sospecha; la seguridad material ya no bastaba para responder a las preguntas éticas del presente.
«Surge la necesidad de encontrar nuevas formas de comprender y representar el mundo. En el arte se percibe una impaciencia frente a las tradiciones establecidas. Muchos artistas suecos reciben la influencia de corrientes internacionales, pero las convierten claramente en algo propio», explica Olof-Ors.
La exposición prolonga el relato sobre el arte sueco iniciado por el museo con ‘Velas rosas. El modernismo sueco en la colección del Moderna Museet’, inaugurada en junio de 2023 y comisariada igualmente por Matilda Olof-Ors. Ambas propuestas forman parte del programa de presentaciones temáticas mediante el cual la institución ha sustituido su antiguo recorrido cronológico por aproximaciones capaces de revelar narraciones, conflictos y correspondencias menos evidentes.
El cambio de formato permite contemplar la colección como una estructura abierta, susceptible de ser interrogada desde las preocupaciones del presente. La historia del arte deja así de comportarse como una sucesión disciplinada de movimientos y fechas para mostrar sus fracturas, resistencias y zonas de ambigüedad.
‘¿Serás rentable, amiguito?’ vuelve sobre una Suecia que parecía haber alcanzado buena parte de sus aspiraciones colectivas, pero cuyos artistas supieron advertir que ninguna prosperidad resulta inocente cuando el valor de una vida comienza a medirse por su rendimiento. Medio siglo después, la pregunta de Peter Tillberg conserva una incómoda actualidad: el amiguito ha crecido, pero el sistema continúa esperando su respuesta.









