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Bienvenidos a Portland.

El viajero empedernido y escritor José Diéguez, nos transporta hasta Portland para recorrer el Oeste de los Estados Unidos.

Recorrer en coche la Costa Oeste de los Estados Unidos se ha convertido, turísticamente hablando, en un clásico. Describiremos un tramo, quizá al que menos espacio dedican los comentarios acerca de esta ruta, que resultará ser una formidable sorpresa. Bienvenidos a Portland.

Martín conducía concentrado en la carretera tras desconectar la música de su Spotify: así podíamos disfrutar más del trayecto. Los enormes árboles que flanqueaban la calzada nos invitaban a detener la furgoneta un rato, pero ya habíamos realizado una caminata recorriendo aquellos bosques el día anterior y nos apetecía conocer otros aspectos de Oregón. Tras haber visto nieve en Crater Lake, saltos de agua en Toketee, o el mar, nos dirigíamos a un área termal.

Bienvenidos a Portland.

Con su calma habitual, mirando al frente, mi amigo pregunta:

¿Alguna respuesta en Couchsurfing?

Voy a comprobarlo contesto, mientras busco mi teléfono móvil y abro esa aplicación… ¡Vaya! Qué suerte: un matrimonio, cuyo hijo estudia español, nos acoge en Portland durante dos noches. Voy a confirmarles que llegaremos hoy.

Genial. Sabiendo esto, podemos bañarnos más tranquilos. ¡Mira ese cartel! ¡Ya estamos en Umpqua! exclama Martín.

Tras recorrer un sendero de dos kilómetros, vemos el río en el fondo del valle y una docena de piscinas escalonadas en una escarpada ladera. En las más inferiores se practica nudismo. Tras un buen rato de remojo y de charla con otros bañistas, junto a quienes compartimos una de las piletas, salimos hacia la ciudad. 

Dicen que nos dirijamos al campo de béisbol. El niño está jugando un partido  informo a Martín, leyendo los mensajes de nuestros anfitriones. Han enviado su ubicación.

Parece un recibimiento de lo más típico comenta.

Bienvenidos a Portland.

Observamos los últimos minutos del encuentro sin conocer las reglas del béisbol.

Después, tanto los padres como el chico saludan a Martín en español. Aclaramos que soy yo el hispanohablante, a pesar de ser rubio-canoso, y que Martín (el moreno), es polaco. 

Tras acomodarnos en la casa, nos dirigimos al centro. Hallamos las calles de Portland en pleno ambiente festivo ya que, el primer jueves de cada mes, las galerías de arte renuevan sus colecciones celebrándolo con música en directo. Visitamos algunas exposiciones, agradeciendo los piscolabis que ofrecían, y observamos a varios artistas trabajando en sus obras. 

Seguidamente, descubrimos un edificio de tres plantas que alberga todo tipo de juegos de Arcade, máquinas de petacos, etc. Decidimos jugar.

¡Dale, Martín! ¡Fuerte! ¡Mueve la máquina, no te penalizará! animo al eslavo, que no está habituado a tales estrategias.

¡Mira! ¡Uyyyy!… ¿Has visto eso? exclamo, disfrutando de mi partida como un chiquillo.

Bienvenidos a Portland.

José, me has dado miedo. ¡Has pronunciado todas las palabrotas existentes en español! —bromea Martín mientras reímos, ante sendas cervezas, rememorando las mejores jugadas.

Pasamos la mañana siguiente visitando la mayor librería independiente del mundo: cogimos dos planos al entrar y nos separamos para recorrer sus cuatro plantas en función de nuestros intereses particulares. La sección de «Libros Raros» guarda los volúmenes más originales.

Otro atractivo de Portland es una enorme tienda de discos de varios niveles con miles de ejemplares en vinilo y un bar. La recorrimos degustando uno de los famosos vinos de Oregón que no disfrutamos mucho, quizá porque estaba envasado en lata.

Finalmente, tras haber comido en una famosa pastelería —que ofrece múltiples tipos de enormes dónuts dulces y salados—, visitamos el International Rose Test Garden: la rosaleda experimental más antigua de los EUA, que ocupa 18 000 metros cuadrados.

Con las narices embotadas tras olisquear tantísimas flores cual insectos polinizadores, dejamos Portland.

Ya en la furgoneta, recordé: 

Oye: el creador de «Los Simpson», ¿no es de Portland?

contestó Martín. Vi un mural dedicado a ellos desde la pastelería. Te lo iba a comentar, cuando apareció el dependiente con nuestros dónuts y…

Bienvenidos a Portland.

José M. Diéguez Millán es autor del libro ESTE.

Facebook: José Diéguez Millán

Instagram: josedieguezmillan

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4 comentarios en “El viajero empedernido y escritor José Diéguez, nos transporta hasta Portland para recorrer el Oeste de los Estados Unidos.”

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