Hervé Koubi coge todos los argumentos escénicos y los convierte en una exacta noción eléctrica de lo que significa la danza contemporánea en estado puro. Lo intenta y lo consigue con un discurso conceptual que conmueve y nos lanza a una reflexión vital ineludible donde la música y los efectos visuales terminan si cabe, enriqueciendo aún más este viaje directo al corazón del ser humano.
Hervé Koubi lo hace tan bien, que ver su juego escénico lleno de bailarines en estado de gracia, solemnes ante el relato interior, pletóricos en una técnica depurada, bailando sin importar nada más, libres en sus convicciones, es un espectáculo imprescindible para los amantes de la danza contemporánea. “Sol Invictus” habla de una libertad primera, intrínseca, imposible de extirpar y lo hace con un juego coreográfico donde los cuerpos entrenadísimos se entregan al bien mayor en una obra que transita por sus propias estaciones emocionales atemporales, con reminiscencias de hip hop e integradas en una corporalidad que nos devuelve a la infancia para desentrañar los misterios de la vida, y del amor incondicional que transforma almas.
Lo real maravilloso de García Márquez aquí se fisicaliza a través del movimiento preciso y libre en una apoteosis de fantasía dancística en pleno éxtasis. “Stanley Kubrick dijo que la vida de la cual somos parte es solamente una chispa frágil y efímera ante la cual probablemente el universo es y permanecerá indiferente. La única manera de superar esta insoportable condición sería encontrar un sentido en ella” afirma Hervé Koubi entre las bambalinas de un espectáculo imperdible, emocionante y transformador que enarbola la esperanza como premisa que vertebra esta apasionante y urgente experiencia teatral.
Acerca de Hervé Koubi
Con raíces en Argelia, el doctor farmacéutico Hervé Koubi decidió centrarse en una carrera como bailarín-coreógrafo y en sus estudios en Aix-Marsella. Continuó en el Centro Internacional de Danza Rosella Hightower en Cannes y luego en la Ópera de Marsella, donde trabajó con Jean-Charles Gil, Jean-Christophe Paré, Emilio Calcagno y Barbara Sarreau. En 1999 se unió al Centro Coreográfico Nacional de Nantes. Después, trabajó con Karine Saporta del Centro Coreográfico Nacional de Caen y con la compañía Thor de Thierry Smits en Bruselas.
En 2000, Hervé Koubi creó su primer proyecto, Le Golem. Desde entonces, colabora con Guillaume Gabriel. Creó Ménagerie (2002), Les Abattoirs, fantaisie… (2004). En 2006, Koubi trabajó con Laetitia Sheriff, una músico, en la creación de 4’30. En 2007, revisó un espectáculo en movimiento, Les Heures Florissantes, a lo largo de la famosa Croisette en Cannes, creado en 1997. Durante el mismo año, fusionando movimientos contemporáneos y de hip hop por primera vez, creó Moon Dogs.
En 2008, Koubi lideró la creación de tres piezas coreográficas basadas en tres escritos: Coppelia, une fiancée aux yeux d’email…/ Les Suprêmes / Bref séjour chez les vivants. Para estas piezas, colaboró con la escritora Chantal Thomas (Les Suprêmes) y el notador de movimientos Benesh, Romain Panassie (Bref séjour chez les vivants). En 2009, inició una colaboración con bailarines de Costa de Marfil de la compañía Beliga Kope para Un rendez-vous en Afrique.
Además, Koubi ha colaborado con videógrafos en varios proyectos de videos de danza, como Chic Chef (2009) con Max Vadukul para Yoji Yamamoto, Bodyconcrete (2010) y Ovoid Edges (2012) con Pierre Magnol, y Bodyconcrete 2 (2011) con Michel Giumbard y Pierre Magnol.
Desde 2010, Koubi ha reunido a un equipo de una docena de argelinos y burkineses, en un camino marcado por varias creaciones como El Din (2010-2011), Ce que le jour doit à la nuit (2013), Le rêve de Lea (2014), Des hommes qui dansent (2014), Les nuits barbares ou les premiers matins du monde (2015-2016).
Hervé Koubi es invitado regularmente por muchas escuelas de formación profesional en toda Francia y en el extranjero.
Desde 2014, ha sido Coreógrafo Asociado en el Polo Nacional Superior de Danza (Escuela Superior de Danza de Cannes y la Escuela Superior de Danza de Marsella). A partir de 2015, también ha sido Coreógrafo Asociado en el Conservatorio de Danza de Brive-la-Gaillarde.
Hervé Koubi fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras en julio de 2015 por Brigitte Lefèvre.
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