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La obra teatral “Los nuestros” reflexiona sobre el valor de la familia en tiempos convulsos

El montaje teatral “Los nuestros” presenta a una familia sefardí oriunda de Tánger y residente en España, cuyos miembros se reúnen para cumplir con el Avelut o duelo judío por el fallecimiento de la abuela, en tal encuentro se tejen relaciones y conflictos intrafamiliares que ponen de relieve las contradicciones de los personajes respecto a un entorno hostil. La obra podrá apreciarse hasta el 6 de abril en la Sala Grande del Teatro Valle Inclán.
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Después del éxito de sus dos últimas obras teatrales, La fortaleza y Los pálidos, la dramaturga y directora de escena Lucía Carballal estrena su nuevo montaje Los nuestros, en el que reflexiona sobre la importancia de la familia. Lucía Carballal asegura que «para ella ha sido un reto escribir sobre la familia, ya que es un tema del que se ha escrito y representado muchísimas veces». En su opinión, «la familia es el lugar donde nos confrontamos con los miedos más tremendos, ya no solo la pérdida de los padres, sino también ese relevo generacional. Al final es ese lugar al que volvemos una y otra vez, para aprender a superar los miedos mayores y las mayores dificultades». El montaje nos presenta a una familia sefardí oriunda de Tánger y residente en España protagonizada por Miki Esparbé, Marina Fantini, Mona Martínez, Manuela Paso, Ana Polvorosa y Gon Ramos, a los que acompañan en escena una niña y un niño que son interpretados por Alba Fernández Vargas, Vera Fernández Vargas, Asier Heras Toledano y Sergio Marañón Raigal. El eje principal del montaje es la falta de referentes futuros y la carga emocional y cultural del pasado representado en las jóvenes generaciones.

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 Lucía Carballal afirma que «esta familia sefardí abre la idea de la familia como un relato extendido, mucho mayor que nosotros, con el que podemos volver a pensar qué significa pertenecer, qué significa emprender un camino propio». La obra gira en torno a la familia de la difunta Dinorah que se ha reunido para cumplir con el Avelut: el duelo judío en el que los parientes más cercanos se apartan del mundo durante siete días. El público conocerá a Reina (Mona Martínez), la hija mayor de Dinorah; su hijo Pablo (Miki Esparbé) con su pareja Marina (Ana Polvorosa); Esther (Manuela Paso), hermana de Reina, su nuevo novio Mauro (Gon Ramos), y sus dos hijos (Alba Fernández Vargas / Vera Fernández Vargas y Asier Heras Toledano / Sergio Marañón Raigal); y Tamar (Marina Fantini), una prima prácticamente desconocida. Todos ellos se enfrentan al dolor de la pérdida y comparten el miedo por lo que vendrá: tener o no tener hijos, romper con los nuestros para avanzar, ser capaces de ilusionarse con el porvenir a pesar de los malos pronósticos.

La puesta en escena, dirigida a tres bandas, representa los orígenes sefardíes de los personajes mediante el simbolismo de los elementos escenográficos de factura contemporánea que firma Pablo Chaves Maza: un tótem conformado por diferentes objetos, como alfombras, lámparas, vajilla o sillas, que nos recuerdan al zoco árabe, el retrato en blanco y negro de Dinorah, la abuela de la familia fallecida, sobre un caballete, el suelo blanco con cenefas de diseño geométrico o la alfombra oriental que da acceso al espacio.

Lucía Carballal destaca que los personajes se encuentran en un momento clave de sus vidas en el que el legado de la familia pesa y el futuro les es desconocido. «La puesta en escena refleja ese vacío, ese no saber, con un suelo blanco inmenso y al mismo tiempo con un gran tótem que representa esa memoria familiar, que por un lado es pesado y es el legado que tienen que cargar. Al mismo tiempo, ese gran regalo de poder conservar todavía todos esos recuerdos, esas vivencias, ante el terror de que alguna vez se olviden. Entonces hay ese juego con esa verticalidad del pasado y esa horizontalidad del folio en blanco, que sería una especie de futuro por volver a pensar, para poderlo escribir», explica la autora y directora.

Asimismo, expresa que «Los nuestros es una familia laica, pero que, sin embargo, conserva determinadas tradiciones ritos, recetas, canciones, que siguen conformando su identidad y que además han tenido que custodiar con mucho esfuerzo a lo largo de los siglos para que no se pierdan», cuenta Lucía Carballal.  Mona Martínez resalta del personaje de Reina que «quiere perpetuar un legado que sus antepasados han conservado durante quinientos años, por eso se encuentra en el momento de reconocer su pasado, el valor de los que la han precedido y de los que han hecho que estemos aquí. Ella hace este esfuerzo por su hijo, que es quien tiene que adelantarse al futuro y puede traer a las siguientes generaciones».

Aquí surge uno de los mayores conflictos del montaje, porque su hijo Pablo, como cuenta Miki Esparbé, «tiene la necesidad de dejar cosas atrás para poder abordar lo nuevo». Por su parte, Esther, hermana de Reina y tía de Pablo, es interpretada por Manuela Paso quien opina que «ella cree que desapegarse familiarmente ha sido lo que más le ha beneficiado en la vida». Personajes todos que deben elegir entre el peso del pasado y el miedo al futuro que está por llegar.

La puesta en escena también está firmada por Pilar Valdelvira (diseño de iluminación), Sandra Espinosa (diseño de vestuario), Irene Novoa (composición musical y coach vocal), Benigno Moreno (diseño de sonido), Belén Martí Lluch (coreografía y asesoría de movimiento) y Eva Chocrón (asesoría sefardí). Los nuestros es una producción del Centro Dramático Nacional con el Teatre Nacional de Catalunya, y un proyecto realizado con la Beca Leonardo de Investigación Científica y Creación Cultural 2022 de la Fundación BBVA. 

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Acerca del teatro Valle Inclán:https://dramatico.inaem.gob.es/

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